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Mala en mate


Pruebas de que no sé contar

Conté 4 billetes de $20.00, hice cuentas y me dije "Ay, solo me quedan 60 dólares."

Me acosté a las 3:30 de la madrugada, y me despertaron los sonidos de mis  compañeros de cuarto a las 9:33 AM, —¡He dormido 3 horas!—exclamé.

Si el vuelo sale a las 7:00 AM y llega las 10 pasadas, entonces es un vuelo de 5 horas (¿??).


the end 



dos mil diecisiete

enero 2016 < enero 207


mis tatuajes ya tienen más de un año
más de un año de decir que ay,
vale verga,
la vida es un suspiro y así
soy.


otro año (más) de bañarnos en el mar
porque
para nosotros, pues,
así es: me baño en el mar y se van
con las olas y la sal
nuestro viscoso mal trip,
las cosas que nos hacen sentir tan mal que nos hacen
hacer cosas que nos hacen mal


(adiós)


y de hecho terminó en el mar
el principio del fin del 2016
frente al mar y el pavimento
del sunzal


ya era hora de hacer yoga
y de volver
(hace seis años que no)


cosas que amo, cosas que odio;
no te odio a ti, me odio a mí
y cuando digo
te odio, capaz te amo


no hay medicina como la apatía
y
hay tanta plática de veneno y medicina
y
no hay veneno
tan puro
como las cosas buenas que
bajan y te dejan


la sed insaciable de tus ideas
el placer de olvidar las ideas
y probar lo que pasa cuando pasa


y la verdad es que soy adicta al veneno
me entrego al drama
soy tragedias y lutos, y no es secreto


me calman mis dolores
soy la peor hipocondríaca
sufro y no tomo medicina
no acaban


quiero envejecer al revés


cumplí 25 años y aprendí 29 lecciones
verdades generales
hasta esas
se vuelven parciales


cómo usar ropa de gimnasio aunque no hayas ido al gimnasio, lo mejor para andar en la calle haciendo mandados
el café mancha cuando se te cae encima, pero las manchas de café se quitan. “qué suerte, porque si no ya hubiera arruinado toda tu ropa, Paty.”
no existe revivir, solo revolver.
6 tazas de café es demasiado café. “no entiendo cómo después de la 4 taza no pensaste que era suficiente”
es importante, cuando vas a viajar a algún lugar, que tu DUI y/o pasaporte estén vigentes.
hay gente que cuando te dice “pongámonos de acuerdo, veámonos”, they don’t actually *mean it*. Es un decir.
no tiene nada de malo no decir “pongámonos de acuerdo, veámonos” solo cuando *no* es un decir, and you actually mean it. (Si te lo digo, es porque lo vamos a hacer.)
si no hay antecedentes de que ha tratado mal, hay que darle el beneficio de la duda. Si no, ya sabés cómo es la mierda. (Me parecieron palabras muy sabias.
es mejor que no te abracen, pero te quieran, a que te abracen pero no te quieran.
cinco años es un montón de tiempo.
seis meses de sentirse mal es bastante.
existe tal cosa como no conformarse.
es posible vivir con contradicciones.
hay gente que ve las cosas blanco o negro, y yo soy una de ella. no me gustan las cosas a medias.
de nada (me) sirve pensar con la cabeza.
hay cercanía en la distancia.
hay años vacíos y días llenos.
donald eres un pendejo.
una no es ninguna, pero dos ya es el principio de varias. Einmal ist Keinmal.
lo mínimo que podés hacer es leer el libro.
a lo mejor todo es karma o consciencia negra.
¿cuándo has tenido la consciencia limpia?
“don’t be embarrassed, be yourself.”
I’ve met everyone in the world.
“Probá de todo. Lo que no crees que te va a gustar, a lo mejor te gusta; y si no, a lo mejor no es tan malo como lo que vos creés.”
Hay cosas que no podés traducir porque culturalmente no se dicen.
la negación es un lugar tan bonito que cuesta hallar la buena voluntad de irse.
la gramática descriptiva es lo máximo.
no existe tal cosa como “irte a dormir pedo”. eso es estar pedo con los ojos cerrados. dicen. (y lo he vivido).

yo no soy cupido y no vuelvo a ser match-maker.


ya tiré la toalla



Patricia Trigueros

Madrid con Santi o un título más elegante


c.f. un email del 2009


¿Te llegó mi wall-post? le pregunté una vez, a lo que él contestó que sí, que ¿cuándo has escuchado que a alguien no le llega un wall-post? Teníamos 1 año de vivir juntos y aún nos escribíamos mensajes en Facebook y también correos electrónicos, pues se me hacía que ya casi nadie escribía e-mails. Fue en un e-mail, de hecho, que él me propuso que nos fuéramos a Madrid­ –“él” siendo mi amigo, mi bromance, mi chero, mi asesor y colega.
12 euros! 12 euros ya! Dejamos a Edgar y nos subimos al bus drunk.
Y le hice caso y nos fuimos, luego de dejar a Edgar; habrá sido por estas fechas, ¿no? El 26 de junio estábamos allá, seguro. Pues, digo “seguro” cuando en realidad mi memoria es súper borrosa con respecto a ese viaje. Es como si alcohol que bebimos haya jugado el rol de filtro de mis recuerdos, que con los años se haya humedecido y hoy empaña aún la vista a esos días y noches en Madrid.
Fuimos a Casa Camacho con buena pinta, muy pulcros y serios, con los madrileños residentes y el visitante de Oviedo, también muy serio. A éste, me parece, lo devolvimos muy, muy ebrio después de rondas de bachata en Chueca. Usé gafas oscuras de noche, además, y besé de nuevo a la estatua de la niña de San Idelfonso en Malasaña y, si y solo si no me equivoco, fue en un espacio entre las 23 horas y las 6 AM,  entre Malasaña y Chueca, que dos noches después recordamos a Michael Jackson que recién había muerto.

...Se puso súper borracho e invitó a trago a todos los collocs de Dada...
Con labial rojo y décolté y todo, bailé quién-sabe-qué en un antro favoritísimo cerca de Chueca. Lo menciono porque, ahora que lo recuerdo, esa misma noche un amigo del bar me dijo que no le importa la muerte de Michael, ¡ha muerto Farrah! Y nosotros, mi roommate y yo, nos tomamos fotos absurdas y movidas con los azulejos verdes del baño del antro dolido por la muerte de Farrah Fawcett. Es que en esa época yo andaba una cámara que he reemplazado (tras su robo o extravío en mi apartamento en 2009) con un celular. Mejor, ¿no? Eso y que a él y a mí nos daba por tomarnos fotitos de yo besando a la cámara y él haciendo una mueca involuntaria, foto de again, s’il vous plait. Y después volví por alguna extraña razón haciendo un espectáculo que involucra mi labial, otro peinado y mi bufanda, como una procesión que terminaba en un taxi en el que apenas cabíamos, pero cupimos.
Y no recuerdo cómo dormíamos, pero amanecíamos y seguíamos. Fuimos a dar un paseo, incluso, a Hotel Kafka: le vimos de lejos, nos asomamos a imaginarnos las clases de Máster en Escritura Creativa y demás. Luego, nos fuimos. Seguimos.  Pasábamos de una noche con una mujer con bigote dispuesta a conseguir besitos, a un bar con un anciano en las últimas que con la caña que te sirven están los vestigios de tantos años de farra, un lugar ochenteros y plateado… a tardes burlándonos del copy publicitario de Starbucks y sus strawberry berry festive frappuccino white cherry mocha e Intimissimi (y a Bordeaux y su ausencia de modernidad le echo la culpa de esto, que nos tenía desacostumbrados a la diversidad marketera) y también a un mar de fotos de Annie Leibovitz, un mar que vimos y amamos. Ah, todo eso y kebab con vista al Templo de Debod, porque ¿por qué no? Debimos de haber dormido en Argüelles y no, no me acuerdo de habernos regresado juntos porque él, mi querido amigo “él”, se fue de Argüelles al aeropuerto de Barajas y de Barajas a Bogotá, Colombia.



Bros
Patricia Trigueros

Jueves musical

I made it through the wilderness.. (8)

¿Acaso no es un buen día para un musical?

En diversas ocasiones he tratado de musicalizar el día a día, hacer observaciones mundanas al compás de un son y convertir mis diálogos en canciones, estilo cualquier musical. Recuerdo aún cómo me impactó Evita, con Madonna y Antonio Banderas, puesto que en ningún momento dejan de cantar, ni para decir “pásame la sal” o qué sé yo. ¿Tan así son los musicales? Yo recordaba que siempre hay momentos de diálogo que conectan escenas, que introducen las canciones que no solo son canciones sino también puestas en escenas de baile y coros. Entiendo que haya quienes le hagan mala cara a los musicales, como espectadores acostumbrados a ver algo más regular y no tan escandaloso como la exaltación de los sentimientos, las composiciones musicales, los performances… Aparte, sean dramas o comedias, no estamos hablando de realismo, y tampoco a un nivel presuntamente elevado como una ópera... pero yo soy de las que sí disfrutan de los musicales y estas son unas recomendaciones.


En el Cine Club amateur que armamos cuando teníamos 16, lo escuché nombrar. Que era genial esta película de culto (y creo que hoy dejaré de fingir que me importa qué significa “película de culto”), y ya. Hoy, soy yo quien la menciona, a esta película de culto, un musical que mezcla glam rock con rock n’ roll de los 50’s, cuya banda sonora puede sonar en repeat y forever, el himno para la época de Halloween junto a quien me haga barra, padre del baile del “Time Warp” que tanto he bailado, moviendo las manos y las caderas. 
El villano, el temor a la diversidad sexual
Es una parodia de B-horror movies del pasado, que usa esos patrones y la exageración para exaltar la libertad sexual y el rock glam de los 70’s en contraposición al conservadurismo de generaciones anteriores, animada por la historia de Brad y Janet que entran en contacto vía clichés fáciles con el travesti Frank N. Furter, del planeta Transexual Transilvania. Las canciones encajan con la historia y no voy a hablar  de cómo es verlo en vivo, un montaje particular de actores amateurs, tal y como se hacían en las salas de cine vacías hace 40 años.


I'm just seven hours old
Truly beautiful to behold
And somebody should be told
My libido hasn't been controlled
Now the only thing I've come to trust
Is an orgasmic rush of lust

Me la recomendaron cuando escucharon la vehemencia con la que hablo de Rocky Horror Picture Show y me describieron que las canciones eran buenísimas, que Swan es productor de música, y algo de todo esto me acordó a Tommy y al mal trip que me da The Wall (aunque, ojo, que me de mal trip a mí no significa que es mala); pero no la vi sino hasta jace poco. ¡Es espectacular! Me siento como Winslow Leach, viviendo su propia reescritura de Fausto de Goethe, condenado a una tragedia estilo The Phantom of The Opera…. Cantemos “Special to me”, en repeat forever.


¡No le vendás tu alma al diablo!


No sabía que Brian de Palma podía hacer eso.




You either love it or hate it, no hay in between.

Satine
Y me costó al principio, en aquellos principios del nuevo milenio, porque no acostumbraba a ver a John Leguizamo en el papel de Henri de Toulouse Lautrec (con la estatura característica, en medio de la estética burdeles-ish parisina…) cantando estilo Julie Andrews en The Sound of Music. Tampoco estaba acostumbrada a un covers de Nirvana (Here we are now/ Entertain us) y Madonna, sumados a la dirección de arte que distingue la dirección de Baz Luhrmann (o al menos según lo que recuerdo de, por ejemplo, Romeo + Juliette, Young hearts, run free cantó Mercutio desde las gradas en un espectáculo de metanfetamina)... Sin desviarme más, el medley de los amantes en la azotea me quedó grabado y el performance de Satine, en general, también… Es más, la Nicole merecía un Óscar pour Moulin Rouge y no por The Hours… Ella tan frágil y él tan celoso, la historia es buena y los personajes también, creo yo. Fin de discusión de cafetín.



Without tradition life would be as shaky as a Fiddler on the roof


Tevye dándole su bendición a Perchik el revolucionario
En el 1998, nos prestaron esta película. Mi papá ya sabía de qué iba, pues allí le encontré el libro, el guión del musical en Broadway, datado de algún punto extraño ubicado entre 1976 y 1980. Los demás éramos ignorantes y fue entonces que descubrimos la magia, lo increíble de este musical que te traslada a una comunidad judía en Rusia pre-revolución rusa, y vemos su éxodo. Son tradicionalistas y esto significa roles muy pronunciados de género dentro de la familia y la sociedad, muchísima fe, matrimonios arreglados y supersticiones que animan presagios en sueños que dictan decisiones serias (i.e. la maravillosa escena del sueño con la abuela, en el que se le advierte a Tevye que su hija Tzeitel no se puede casar con el carnicero, argumento para convencer a la esposa que hace lo que su abuela difunta diga). Inconcebible que las hijas de Tevye se casen por amor...! Pero vemos como se rompen tradiciones y evoluciona la mentalidad, mientras cantamos al unísono (con mis hermanas) Matchmaker, matchmaker, make me a match, Find a find…. “Yo soy Hodel, usted es Tzeitel, la Raquel es Chava…” Las canciones son buenísimas. No lo digo yo, lo dicen todas las reinterpretaciones en teatros de toda escala que han habido.


“Ay no, Raquel, yo no quiero ver a una familia que canta” le decía yo a mi hermana, haciéndole mala cara a su propuesta de veamos The Sound of Music, porque la mera idea de 7 niños vestidos iguales cantando con títeres me daba wakala, como negando mi infancia en la que sí había visto esta obra maestra. Pero hace no mucho, ya en mi vida adulta sin prejuicios, me senté y la vi toda una tarde. ¡Wow! La amo. Redescubrir a la familia que canta unida por amor y anti-Nazi, en medio Austria, con el padre militar guapísimo que canta “Edelweiss.” No sé qué me estás diciendo, pero cántame, Capitán Von Trapp.

La familia que canta y lucha contra el nazismo
Ver Beginners vale la pena en homenaje a Capitán Von Trapp, ya que es el mismo actor (Christopher Plummer) pero cuando ya tiene mil años.


"A mí no me gustaba Woody Allen, porque la primera película que vi de él fue con la Paty, un musical que se llama Everyone Says I love you. ¡La odié!" – Matías Wulff

Todo el amor y entusiasmo profesado anteriormente no se compara al amor y entusiasmo que le tengo/siento por Everyone Says I love you. Estaba con mi hermana en Games Place cuando una caja de Vhs se nos quedó viendo diciendo “alquílenme”, y leímos que el cast –Edward Norton, Julia Roberts, Drew Barrymore, Tim Roth, Goldie Hawn, Natalie Portman, Gaby Hoffmann, etc– y vimos que era de Woody Allen. Había que verla.


Esa locación en la vida real, una madrugada en París, huele feo y da mala espina.
Resultó siendo una comedia musical absurda y fantástica, sobre musicales. Djuna, narradora, es hija del personaje de Goldie Hawn, ex esposa de Joe (Woody Allen), y tiende hermanastros y dos medias hermanas; y Joe enamora a Von (Julia Roberts) porque Djuna tiene acceso a todo lo que Von le dice a su psiquiatra… No hay hilo conductor aparente más allá de la secuencia de chistes y peripecias que son interrumpidas por canciones extraídas de musicales anteriores, como I’m through with love que hay quienes conocen de Some Like it Hot con Marilyn Monroe. Lo que Woody Allen ve en cada una de las canciones que rescata es que es imposible decir esas cosas si no es una canción. Vayan y lean en voz alta I could show the world how to smile / I could be glad, all the while / I could turn the grey skies to blue, if I had you; simplemente no se dice, se canta. Y sacándolas de su vieja película original, en 1997 en Everyone Says I love you las canciones llegan desde Ed Norton afuera de Harry Winston, pasando por un fugitivo en un balcón de Park Avenue, hasta un taxista neoyorquino en turbante (una de mis escenas favoritas).


Otra constante es que Djuna se enamora a cada rato, osea que solo fue un susto el momento en el que se quiere casar con un gondolero que conoció en Venecia ya que, pensándolo bien, hay mucha contaminación en esos canales italianos.


I'm through with love
I'll never fall again
Said adieu to love
Don't ever call again



Patricia Trigueros