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Carta de amor (a mis pupusas favoritas)


Tan buenas que son las pupusas de El Rincón de Olocuilta. Nunca había sentido por unas pupusas lo que siento por las pupusas del Rincón de Olocuilta.

¿Será que el 15 de septiembre se consumen a nivel del país y a nivel mundial más pupusas de lo normal? Habría que investigar, sacar esas dos muestras.

Las pupusas de por sí son una delicatessen, hermosas en cuanto más grasa y queso derretido y queso quemado tengan. “Son como las gorditas”, he oído decir a los mexicanos. “Son como las arepas”, he oído decir a los colombianos… E insisto: son únicas, herencia de mesoamérica o quizás de la mezcla de mesoameérica y España; no sé. Gordas, rellenas en esencia de queso y frijoles refritos y chicharrón (sutilmente traducido a “cooked pork meat”, mmm…) Y etc, etc.

(-- ¿Saben el origen de las pupusas?
-- No, no sé; contanos.
-- Ah, no. Yo no sé.)
Como todo en esta vida, hay unas que son mejores que otras. Como todo en esta vida, no con todas vamos a hacer click. Cuando he comido en Olocuilta, el famoso spot de pupusas gordísimas y grandotas, no me he enamorado tanto así. Y las que servían en mi colegio eran espectaculares por lo condensado que estaba el sabor en una cosa tan delgada y pequeña. Con el tiempo he definido que mis favoritas son las de ayote, en general; y las de arroz de frijol con queso de El Rincón de Olocuilta. Y me como 2.

Las pupusas de Olocuilta atravesaron mi vida desde muy joven, porque quedan allí en Merliot, Santa Tecla frente a un referente cultural (La Herradura)... Pero el flechazo lo sentí las veces de que venían a domicilio. Vienen a ti en esta presentación perfecta de calor y grasa, con salsa y encurtido, y hacen mejores los domingos en casa (o en casa de alguien). Además, hacen mejores tus mañanas de la oficina, al llegar a ti y saciar tu hambre y dejarte el recuerdo de olor a salsa y encurtido. Son lindas, perfectas, sabrosas.

Supe que era amor en el momento que me di cuenta que en una semana laboral, había consumido pupusas de desayuno 3 días seguido. Hoy, martes después de fin de largo, ensuciado por la misma dificultad, de arrancar y volver a empezar de un lunes… Quizás extienda la celebración del 15 de septiembre con unas pupusas, con mis pupusas favoritas.

¿Se vale comer pupusas a la hora de almuerzo? ¿O solo se vale de desayuno o de cena?

Desayunar tarde en el trabajo, pero hacerlo bien.

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Carta a Lena Dunham

San Salvador, martes 13 de mayo,

Estiamda Lena Dunham,

Quería aprovechar la ocasión, el cumpleaños que hace que aparezca como noticias en mis timelines para expresar mi admiración, Lena. What's not to love?
Kicking ass
Te conocí por Girls, la serie aquella que empezó en el 2011. Me dio la impresión, a mis 24 años, que ser la protagonista, directora, escritora, creadora de una serie de televisión como Girls era, prácticamente, el sinónimo de kick ass. Dan ganas de tener 24, si tener 24 significa kick ass de esa manera. Sin embargo, tener 24 es menos Lena Dunham, en mi caso; y más Hannah Horvath, el personaje principal de Girls... O cualquiera de las co-protagonistas, pensándolo bien. Lejos de tener mi propia serie y un impresionante historial creativo, a los 24 años yo tenía muchas preguntas, deudas in the making, estudios pero no carrera, sentido de independencia pero dependencia económica, sentido de identidad pero confusión existencial, etc, etc. Y poder proyectar esto mismo, materializarlo en personajes, y hacer que gente como yo diga "Sí, vea..." es una de las razones por las cuales admiro a Lena Dunham y a su pluma.

Por supuesto que después me puse a ver el éxito-bajo-presupuesto Tiny Furniture (2010). Se trata de regresar de la universidad, dejar a un lado los estudios de estudiantes donde sólo caben muebles miniaturas, y no encajar en el espacio en el que se ha convertido lo que fue tu hogar, y no saber dónde ir o qué hacer al respecto. Haces cosas sin sentido que parecen tener sentido en ese momento. Hay un momento genial en el que Aura le dice a su mamá que había tenido sexo, sintiéndose mal al respecto, y no había sido en la calle, sino que peor. "What's worse than the street?"

As seen in Tiny Furniture
De resto, pues, puedo decir que el sentido del humor es muy importante, y muy interesante, refrescante, como quieran llamarlo. Me gusta tener mi dosis del Lena-sense-of-humor desde su Instagram, fuente de contenido diferente a la de otras personalidades. Sentido del humor que se refleja en su comedia inteligente, un trabajo que además muestra mucha dedicación y esfuerzo. Puedo sentirme a veces alérgica a la disciplina, pero no dejo de admirarla en alguien como Lena.

No creo que ella sea un personaje como Woody Allen, que interpreta a Woody Allen en la mayoría de sus películas, pues en Hannah de Girls no veo este talento y esta disciplina: Hannah es egoísta y casi ridícula en la mayoría de las circunstancias, aunque convencida de lo que quiere hacer con su vida (escribir y ser la voz de su generación; o, por lo menos, una voz, dentro de alguna generación), y su egocentrismo a veces es la voz detrás de cada tontera que dice. Me ofendí cuando me dijeron que de todas las (4) cheras de Girls yo sería Hannah. No, yo soy Jessa, y no vamos a hablar más al respecto... El caso es que sí, son 4 cheras que contienen diferentes características con las que la audiencia puede relacionarse de uno u otra manera. Yo conozco a Shoshannas y a Marnies, y acabo de decir que me identifico con la Jessa. Pero estas personalidades han cobrado vida, y son parte de una serie, que para su tercera temporada hemos visto como han cambiado y como el tono no es tenía ese timbre tan juvenil que solía tener.

Las cheras de Girls, HBO
Pero, bueno, ¿yo qué sé acerca de nada de esto? Mi punto es que admiro a Lena Dunham y disfruto de lo que ella crea, hace, dice, dirige. Eso y feliz cumpleaños.

PS. Espero que la siguiente temporada de Girls esté mejor que esta última: no fue muy consistente, y tuvo más bajos que altos.
PS. Gracias, Lena, por presentarme a Adam Driver. Lo amo.
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Carta a un actor

Philip Seymour Hoffman,

Lester Bangs, Almost Famous (2000)

Muchos están hablando ahora, pero muchos te han pensado desde antes. No soy la única que ve en este nombre un hombre con una mezcla de carisma y talento única, los componentes necesarios para crear a esos personajes tal cual los interpretaste vos. Allí está tu filmografía para acudir a ella en búsqueda de genialidad. Vulture.com publicó un slideshow multimedia que recuenta tus mejor actuaciones, y por allí he escuchado y leído más opiniones favorables acerca de tu carrera. No hay mucho más que decir: no hay explicación lógica para cuánto te gusta algo en el arte, aunque podés darle vuelta y tirar argumentos burgueses. Quiero agregar, sin embargo, lo que más me ha gustado de tus películas que justifica esta carta. No son todas, pero aquí van:

1. Yo crecí en los 90's, vi Twister, y reconozco que no hubiera sido la misma película mediocre sin el input de Dustin Davis, el miembro del equipo que estaba en otro planeta y vivía de la adrenalina y el riesgo, chocando con la seriedad y la tensión entre los personajes principales. Buen trabajo, amigo.

2. En los 90's, no tenía la edad para ver Boogie Nights, pero habiéndola visto puedo decir que me encanta el coprotagonismo de Seymour Hoffman, joven y víctima de los 70's, mi década favorita.

3. Y siguiendo con el tema setentero, tengo que mencionar a una de mis películas favoritas de todos los tiempos: Almost Famous. Entre el 2001 o 2002 que la compré, la he visto y revisto, he visto los especiales y leído, y escuchado el soundtrack mil veces. Es de las que puedo recitar y describir en detalle las brillantes escenas. Creo que tuvo mucho que ver, en una época, con mi avenir professionnel. De mis citas favoritas, vienen del personaje de Lester Bangs interpretado por the actor in question. ¿Mencionar una? No me decido cuál es mi favorita; todo el diálogo es genial. Se convierte en el gran crítico de música, a quien he leído (Psychotic Reactions and Carburator Dung) cuya prosa es el coro del personaje que vemos en Almost Famous, la historia

Carta de amor a Nick Hornby

San Salvador, Miércoles 8 de Enero de 2014

Nick Hornby,

Mis libros de Nick Hornby
Ya llevamos aproximadamente 8 años en esta relación abierta, desde que te empecé a leer; y creo que nunca te he profesado mi amor. Un día en Les Halles, vi que ibas a dar una lectura en La Fnac... Pero, trágicamente, caía el día que yo me iba de París. A lo mejor nos hubiéramos visto y te habré dicho lo que sentía, nunca lo sabremos.


La primera vez que te leí fue tras haber comprado High Fidelity, edición Inglesa de Penguin, en Mollat, Bordeaux. Mi copia del libro, con frases y pasajes subrayados con delineador de ojos con brillantina de Sephora, viajó a París y a San Salvador, y no sé adonde más; pues un préstamo terminó en pérdida, y su ruta final no la conocemos. Me gusta la adaptación con John Cusack y Jack Black, la película High Fidelity (2000) que un día descargué en alemán… Pero amo el libro, la voz del narrador en crisis que busca en su pasado respuestas al presente, la astucia del lenguaje figurado, el tono directo, el recurrente “Top 5”, la omnipresencia de la música y el carisma de los personajes… Nick, hiciste un muy buen trabajo. Me compré otra edición, y disfruto de nuevo de esas frases y esos pasajes.

Debo admitir que nunca terminé de leer The Complete Polysyllabic Spree, aunque lo tuve, almacenado con mis libros de consulta, la biblioteca que compartía con Santiago. De la introducción a esta compilación de ensayos de crítica literaria rescaté algo que aún repito: el hábito de leer se desarrolla con el tiempo, y tu afición por la lectura se dio por necesidad de entretenimiento en esos momentos de espera. Agarrar una revista, un libro, una novela corta, un photobook, un libro para niños… para irte a otro lugar, sin moverse.




No sé cuál vino después, si fue How to be good o si fue About a boy. Me sumergí en ambos, How to be good siendo la historia de una mujer, una señora, a punto de divorciarse de su esposo negativo, cínico, grosero… que se vuelve bueno, espiritual, careciendo de toda negatividad que lo afectó en algún momento. Ella se encuentra en la búsqueda perpetua de la respuesta a cómo ser buena, y otras preguntas relativas a su matrimonio. Nick Hornby, hacés que el lector se conecte con tu narrador femenino, aunque es tu pluma. Y me decían, mientras te leía, “¿Disfrutás mucho de ese libro, verdad? Te reís sola.” ¿Cómo no? Hay momentos

Carta a Santa o guía de películas Navidad 2013

San salvador, 14 de diciembre 2013


Santa,
Ya que hemos reanudado la comunicación, quería compartir contigo algo que he tenido en mente: las películas navideñas o decembrinas o lo que sea, una lista de aquellas que he visto y vale la pena volver a ver. Así que más o menos así va:

1. La primera en la lista debe de ser The Nightmare Before Christmas ... ¿Por qué? Por que, aparte de que se estrenó hace 20 años (1993) lo cual me hace sentir vieja, se trata de la crisis existencial de Jack Skellington, el gobernador del Mundo de Halloween, un lugar que vive en cuenta regresiva al 31 de octubre y no conoce más allá de las bromas, la brujería, los disfraces, zombies, vampiros, fantasmas, etc. Jack termina por una extraña razón en un bosque en el que se cruzan las entradas a los mundos de diferentes días festivos, y termina entrando al Mundo de la Navidad. Allí todo es nieve, paz, sonrisas, juegos, ambientes cálidos y familiares; ¡y colores y luces! Para salir de su crisis interna, decide conquistar la Navidad, secuestrar a “Santy Claws” el gobernante, y reemplazar Halloween con su propia Navidad… o sea, un solo desorden. Es entonces una obra cinematográfica transitoria entre épocas del año, perfecta para iniciar la maratón de cine decembrino. Además, es de Tim Burton y es un referente en el desarrollo de animación con plastilina y stop motion.


¡Mi primer árbol de Navidad!
2. Con mi prima, con la que somos la mismo persona en dos versiones diferentes, siempre decimos que hay que ver  The Santa Clause (1994), pero estoy casi segura que no la veo desde los 90’s. Era bien chivo pensar que eso era posible: que tu papá le haya tocado ser Santa Claus, porque allí lo decía la cláusula de la tarjeta de presentación; que la magia, el trineo, los juguetes, los renos, todo, sí exista. Es divertida, hecha a la medida de mi mentalidad de aquel entonces. De hecho, creo que a mis hermanos mayores no les gustaba, y a lo mejor ya no nos guste tanto. Aún así, hay que verla.

3. Por supuesto, Santa, que en la lista tiene que estar Love Actually (2003). Lo más importante que de Love Actually es cómo no sólo es buena en su género (comedia romántica) porque hay algo en estas historias entrecruzadas que es bien humano y entendible y, a la vez, te hace reír; pero es esto y es buena, y única. Quizás lo que te estoy tratando de decir es que muchos han querido ser como Love Actually y han fallado inmensamente. No, ni New Year’s Eve (2011) ni Valentine’s Day (2010) valen la pena. Se necesita más que el trasfondo amoroso y el contexto de día festivo para hacer que funcione, como lo recalca el artículo “5 ways ‘Love Actually’ Ruined my life” publicado en Hellogiggles.com, sobre cómo Love Actually cambia tu vida, viéndola cada temporada navideña desde que salió en el cine. Yo conozco quienes se identifican con semejante comportamiento.



Carta a Santa o guía de regalos para los compradores de última hora



San Salvador, 13 de diciembre 2013

Hola, Santa.

Hace muchos años que no te escribo. Vivía en Costa Rica, medía mucho menos y era más rubia; fue en el '94, a lo mucho. Lo que pasó, Santa, fue que mi hermana -- la Bea -- vino y me dijo que si me fijaba bien, iba a ver que era la letra de mi mamá con la "Santa" escribía las tarjetas de los regalitos. Mi punto es que es por eso que me desaparecí todos estos años. No mucho ha cambiado, dejame decirte: aún me encantan los calcetines navideños, dar regalos, y los suéteres y la música navideña, también. Aunque la verdad es que ya no hago galletas, y ahora salgo después de las 12 a celebrar colectivamente. Ah, y ayer terminé de poner el árbol, new experience.Me imagino que no mucho ha cambiado por allá por el Polo Norte... se me hace que es un poco como la invasión de la Navidad o, más bien, como la casa de mi mamá y su decoración navideña excesiva, pero a la temperatura del Polo Norte, a diferencia del calor de San Salvador.

Boceto de carta a Santa

Aquella vez que nos vimos en un centro comercial, te pedí un carro control remoto, una pelota de baloncesto y "una familia entera de Barbies pelirroja". Entiendo que semejante cosa no existe pero no te perdono, Santa, por no haberme regalado mi carro control remoto, y culpo mi carencia de habilidades deportivas en la ausencia de mi pelota de baloncesto.

Pero hoy se trata de ayer, se trata de que a mis 25 años puedo pedirte cosas con más sensatez, aterrizando mis deseos al área metropolitana de San Salvador, y por eso te escribo a ti mis deseos navideños, una carta que puede servir de guía de regalos para aquellos que, al igual que yo, disfrutan de poder regalar aunque sea algo pequeño esta Navidad. Además, me he portado muy bien y he trabajado mucho, Santa. (Sí se supone que esos son factores que tomás en cuenta, ¿o no?)