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Carta de amor a Nick Hornby

San Salvador, Miércoles 8 de Enero de 2014

Nick Hornby,

Mis libros de Nick Hornby
Ya llevamos aproximadamente 8 años en esta relación abierta, desde que te empecé a leer; y creo que nunca te he profesado mi amor. Un día en Les Halles, vi que ibas a dar una lectura en La Fnac... Pero, trágicamente, caía el día que yo me iba de París. A lo mejor nos hubiéramos visto y te habré dicho lo que sentía, nunca lo sabremos.


La primera vez que te leí fue tras haber comprado High Fidelity, edición Inglesa de Penguin, en Mollat, Bordeaux. Mi copia del libro, con frases y pasajes subrayados con delineador de ojos con brillantina de Sephora, viajó a París y a San Salvador, y no sé adonde más; pues un préstamo terminó en pérdida, y su ruta final no la conocemos. Me gusta la adaptación con John Cusack y Jack Black, la película High Fidelity (2000) que un día descargué en alemán… Pero amo el libro, la voz del narrador en crisis que busca en su pasado respuestas al presente, la astucia del lenguaje figurado, el tono directo, el recurrente “Top 5”, la omnipresencia de la música y el carisma de los personajes… Nick, hiciste un muy buen trabajo. Me compré otra edición, y disfruto de nuevo de esas frases y esos pasajes.

Debo admitir que nunca terminé de leer The Complete Polysyllabic Spree, aunque lo tuve, almacenado con mis libros de consulta, la biblioteca que compartía con Santiago. De la introducción a esta compilación de ensayos de crítica literaria rescaté algo que aún repito: el hábito de leer se desarrolla con el tiempo, y tu afición por la lectura se dio por necesidad de entretenimiento en esos momentos de espera. Agarrar una revista, un libro, una novela corta, un photobook, un libro para niños… para irte a otro lugar, sin moverse.




No sé cuál vino después, si fue How to be good o si fue About a boy. Me sumergí en ambos, How to be good siendo la historia de una mujer, una señora, a punto de divorciarse de su esposo negativo, cínico, grosero… que se vuelve bueno, espiritual, careciendo de toda negatividad que lo afectó en algún momento. Ella se encuentra en la búsqueda perpetua de la respuesta a cómo ser buena, y otras preguntas relativas a su matrimonio. Nick Hornby, hacés que el lector se conecte con tu narrador femenino, aunque es tu pluma. Y me decían, mientras te leía, “¿Disfrutás mucho de ese libro, verdad? Te reís sola.” ¿Cómo no? Hay momentos