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Septiembre retrógrado Episodio II




Septiembre retrógrado, henos aquí de nuevo.

¿A qué creés que se deben los retrasos? Un planeta lo caga todo.

Con razón volvieron las migrañas.


Puede que sea mi culpa que todo zíper y computadora que toco se arruina a lo Midas, y que mi Microsoft Office pirata tenga errores. Son mis superpoderes, como no dejar ir a personas y quedarme recuerdos propios y ajenos, sí.


Y cuando se me van errores de dedo, también allí es error mío, lo siento; no es lo mismo brazo que abrazo.


Sin embargo, hay otras instancias en las que puedo culpar a Mercurio.


Y es que aunque trate, y me abstenga de café, duermo mal. Prefiero no dormir, a dormir así. Finales de agosto y principios de septiembre ha sido un matrimonio de no conciliar el sueño antes de las dos AM, despertarme a ver el reloj a las 4h30, y a veces agarrar paja y salirme de la cama a las 7h30.


Me dio una gripe que dos días que se hizo neumonía y laringitis de dos semanas. ¿Por qué? Porque Mercurio es cosa seria. De allí venís, maldita arruga nueva.


Hoy volvieron la tos y los estornudos.


Tengo un libro que nunca termina, y solo son como 200 páginas.

Y no hay suficientes horas en el día para completar los trabajos (y escritos) pendientes.

(Pero hoy sí hay una horita para completar este post en mi blog. 


Entre finales de agosto y principios de septiembre han habido cortocircuitos en todas mis conversaciones.


Mandé cartas por correo que a saber si van a llegar a su destino final. Recibo newsletters a las que me dejé de suscribir, y The New Yorker me mintió. Además, he recibido emails equivocados, porque te equivocaste de Paty, bebé.


Si he engordado, no es lo que como. Es culpa de mercurio retrógrado-


Septiembre retrógrado

Septiembre azul y retrógrado


Mercurio ya no está en retrógrado, pero me duele el pecho con estrés y gripe. Ya no es el universo, es culpa mía. Me voy a tomar una mi pastilla homeopática Nervoheel y hoy en la noche tengo cita con Netflix y té.


“¡Es por mercurio! Mercurio retrógrado, te lo juro.” - Alguien sabio en Capital sv


No sé qué significa mercurio retrógrado, pero sé qué se siente.


Se siente como llegar y perder la paciencia porque te dicen 2:30, pero querían decir 3:15 y no, no importa que hayan sido de 7 a 15 kilómetros y 40 minutos desperdiciados. Me regañaron a mí porque esperé 40 minutos.


Se siente como que finalmente estás perdiendo la cordura en un centro comercial, lo que tanto has temido. Me di cuenta que perdí el ticket, y lo busqué en el súper y en el café; y pagué mi ticket perdido, fui con una bolsa de mis compras del súper, y perdí mi bolsa con cosas del súper y encontré el ticket viejo. No estaba en ningún lado la bolsa del súper.


Se siente como tener en promedio 2 o 3 migrañas a la semana, y entregarse al pico del insomnio de las 3 AM que te saca de la cama.


Se siente como una incapacidad de absorber información, poner Ruby Sparks y quedarse dormida, por 5 noches seguidas, hasta terminar de verla.


Se siente como que es imposible coincidir y que tenemos que hacer una lista de lo que tenemos que contarnos, porque nunca logramos vernos; hasta que ya, al fin, después del tráfico.


Se siente a que no estamos hablando de lo mismo, porque las cosas no están claras y nadie usa las mismas palabras para hablar de un mismo concepto.


Se siente como perder una reservación, llegar a un hostal y no poder entrar porque hay una montaña de lodo y, además, un charco “¿y hoy cómo le hacemos?”.


Mercurio retrógrado se siente como que nunca va a acabar.





Patricia Trigueros