Confesiones: Lo que no dice mi CV vol. 1

El CV es una herramienta para sintetizar quién sos, cuál es tu carrera profesional o cuáles son las lagunas por llenar de tu profesión, para qué servís y qué diferencia a tu CV de los demás CVs… o por lo menos esa es la definición de Curriculum Vitae (sinómimos: currículo, hoja de vida…) que me acabo de inventar. Siempre he querido que el mío tenga un matiz rosado y huela a rosas, como el de Elle Woods en Legally Blonde, mas nunca lo he llevado a ese nivel. El mío tiene un estilacho que refleja mi afición por las letras, en PDF, inoloro, y no contiene mentiras. Refleja todos y cada uno de mis primeros años de las carreras que he empezados, mis talleres y reconocimientos y seminarios, mis aptitudes tecnológicas (aunque no especifica si son nivel avanzado/profesional o no), y hasta publicaciones variadas. Tiene, además, una foto dramática, en blanco y negro, que combina con el estilacho mencionado previamente. Sin embargo, confieso, que hay experiencias socio-profesionales que no aparecen en mi CV. (Y quizás fue la lectura del texto “El trabajar yo se lo dejo al buey” de Santiago, mi ex-roommate-eterno-colega, que me hizo acordarme de lo que no dice mi CV, y ahora que viene el día del trabajo, me parece pertinente mencionarlo.)

Y son un montón. Quiero echarle la culpa de mis experiencias erráticas a mi estado de eterna estudiante pseudoprofesional, si existiera tal denominación.

Como dice, Pink Martini, y porque hoy es lunes, "No quiero trabajar"
Primero, debo decir que cuando empecé a trabajar era alumna del Liceo Francés, tenía 17 años, y di clases de inglés, francés y español en la Academia Europea de San Salvador, por un año. Aunque eso sí figura en mi CV, no aparecen varios componentes de la experiencia laboral como tener que mentirles a mis alumnos de manera constante (con mi cara redonda, pura y lozana) y ponerme chaquetías y tacones para parecer profesora con experiencia (lo cual me encantaba). Así es como desarrollé un alter-ego: mi otro yo, el que proyectaba, tenía 21 años, estaba en tercer año de comunicación social en la UCA, y hacía interciclos, interesada en audiovisual (información muy vaga). Una mentira llevaba a otra. De allí están los recuerdos especiales como explicar la diferencia entre zancudo y mosquito a la alumna gringa, dejando a un lado el pluscuamperfecto del indicativo; mi alumna ex-bruja que, no sé cómo, me terminó contando de sus experiencias paranormales y advirtiéndome de los peligros del tarot... Eso y otros detalles que no aparecen en mi CV.
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Luego no hice mucho mi primer año en Francia, aparte de mi memorable entrevista por Skype para dar clases por internet en SprachNet, compañía austriaca que quebró (creo). Más adelante, después, de ir repartiendo mi CV en lugares que anunciaban ofertas de trabajo, y convencerlos en las entrevistas de que todo lo que yo quería era vender crepas o cerveza, y no recibir llamadas, pues me independicé y puse anuncios y empecé mi relación amorosa con el trabajo freelance. De esto se ve muy poco en mi CV, pero voy a ir en orden.
Como no dice el dicho
1. No sé cómo, pero fui a dar a una agencia llamada Globe Diffusion especializada en activaciones de marca y street marketing. Me llamaban de vez en cuando y les decía “Vaya, chivo”. La primera vez me pusieron una chaqueta plateada como de Michelin, diciembre 2008, y me pusieron a distribuir flyers y promocionales de parte de la compañía telefónica Bouygues, allí en la entrada de un centro comercial. Qué horrible soportar a la antipatía de la gente mientras tenía una goma moral en la boca del estómago, haciendo mi trabajo de persuadir a la gente que me tomara mi regalito y pasaran a la tienda Bouygues para conocer ofertas; aunque habían seres amables. Después me eché un té con mi nueva amiga, mi dupla del momento, que nunca volví a ver. Y después se volvió más común que me despertaba como a las 5 para distribuir el periódico Le Métro o alguna revista, afuera de la estación de tren o la parada de Tranvía. Qué frío, qué sueño, no sé qué estoy haciendo. Me quiero ir a la casa, me decía yo; sobre todo cuando veía a los tipos maquillados en abrigos de leopardo saliendo de las discotecas, no queriendo saber nada, nada, nada, de esta mara como yo que quería darles prensa gratis. El dicho dice “Aquí no se gana pero se goza”, y puede ser muy cierto; pero a veces ni se gana, ni se goza tanto, porque las madrugadas de repartir periódico son bien frías, y a veces eran bien lejos los puntos de reapartición. Y de allí, pues, en la misma sintonía, puedo contar de cuando hice sampling de toallas húmedas aquí en San Salvador, en el centro comercial metrocentro, con un amigo. Es cansado, y creo que me dejaron quedarme con la camisa que me dieron. Ahora, la tía de mis amigas Carmen y Fernanda cuenta que siempre recoge un flyer si se lo ofrecen, desde que yo le contaba de estos mis trabajos, en solidaridad.


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Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

2 comentarios:

  1. Mi primer trabajo, que no aparece en mi CV fue de cajera en una venta de pinturas para carros... La pasé muy bien, aprendí cuáles colores eran los más caros y mucho léxico florido proveniente de todos los mecánicos que nos visitaban a diario. Por cierto, todo el día pasábamos bien locos, porque también vendíamos thinner.
    Por cierto 2, esa canción de Pink Martini es de mis favoritas, de hecho, creo que es la primera de mi playlist de Pink Martini. No sé lo que dice, ni sé francés, pero cuando suena yo muevo la boca como si la estuviera cantando. ji ji

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