Lo que no dice mi CV vol. 2

No sé quién definió la regla tácita de pasar por un filtro toda la información acerca de mi vida profesional, antes de aterrizarlo en mi CV... Cuando buscábamos (nosotros, los estudiantes extranjeros) trabajo en Francia, debíamos poner hasta el último detalle acerca de qué hemos hecho antes de tocar puertas (puertas de restaurantes, bares, crêperies...): baby-sitting, clases particulares, voluntariado, etc... ¡Todo tenía que aparecer en el papel con tu foto! Eso y la explicación redactada en tres párrafos, a mano, de tu carta de motivación; incluyendo información acerca de tu sentido de responsabilidad y el beneficio emocional del trabajo enriquecedor al que te toca aplicar... Muchas veces eran mentiras (¿o no, Santi?)... Pero el caso es que después llega un momento de revisar y quitar todas esas cosas profesionales efímeras, puntuales, extrañas, y divertidas, que hiciste.

"No, no pongás, eso".

y trabajamos en un montón de cosas
Continuando con las confesiones del otro día, esto es lo otro que no dice mi CV:

2. Mi amigo una vez me dijo que cambiara mi anuncio de clases particulares, que especificara que me especializaba en alumnos con problemas, porque es medio cierto. Era una fuente de pedagogía y apoyo moral. Una alumna de 28 años me contó que el motivo por las clases era que trabajaba en investigación y ciencias, que todo se publicaba en inglés, pero que sobre todo ella era bien tímida y necesitaba trabajar en ello. Se llamaba Patricia, igual que yo. De allí, en lo que concierne alumnos de refuerzo escolar, todos eran hijos de divorcio con padres conflictivos que hacían mucho énfasis en el divorcio y, además, buscaban en mi mi apoyo emocional. Aparentemente, todo iba mejor desde que yo llegaba a darles clase. Quizás eso necesitaban, me decían. Yo pensaba que lo que necesitaban los preadolescentes y adolescentes era que sus papas no se pelearan en frente de ellos ni les mencionaran el divorcio a cada rato, ni ese tipo de comentarios como “El papá paga, pero vive conmigo” o “yo soy apellido tal, pero ella tiene el apellido de su papá”, pero yo no lo decía. Yo me quedaba tomándome mi té con las mamás después de las clases. Aparte de que muchas veces me quedaba bien lejos la clase de 12 euros la hora, y se sentía bien chambrear y agarrarla al suave antes de otra hora u hora y media de bus, lo cual era chivo porque me llevaba un mi libro. Era mi momento de lectura y/o estudio, y lo extraño a veces. Y, otro caso de apoyo emocional y pedagógico, me hice bien amiga de una mi alumna que tenía 24 años (y yo 21) desde un día que llegó contándome que acababa de cortar y que estaba hecha pedazos.

Y, siempre con esto de las clases particulares, tenía un alumno de Marruecos, Ali, que quería aprender español porque le gustaba bailar salsa, y le enseñaba todo desde el alfabeto hasta lo más básico para poder cumplir su sueño de hablar la lengua del género musical de su preferencia.. y me daba pan dulce árabe y té de Marruecos, pasamos hora y media comiendo, y yo me iba bien llena, despreocupada por la cena y el trayecto de una hora.
Disfruto mucho dar clases particulares, aún hoy; pero enseñarles inglés a 2 secciones de 8vo grado, una de 9no, una de 6to y una de 7mo no es algo que yo quiera repetir pronto. Y se los decía a mis alumnos, que ya no quería volver a verlos y que cuando me fuera iba a estar feliz. Sí, mi método disciplinario y pedagógico debe ser revaluado.

3. Mis aventuras en Baby-sitting: sustituí a una amiga que trabajaba en el fin del mundo una vez, filling-in toda una mañana cuidando a un niño de 3 años con el que no me llevé bien. Chocábamos: no le seguí su obsesión con Pokemon, y él no entendía mis Legos. Y no hacía caso, y todo era muy deprimente. Después, me llamaron para cuidar a Clémence o Florence (no me acuerdo), un ser de menos de dos años que no hablaba y era un poco manipuladora. Le hacía un montón de preguntas, acerca de su apetito, sus gustos en general, y qué quería. ("-¿Qué querés comer Clémence? ¿Te gusta la pasta?.... ¿Qué queres con tu pasta? ¿Querés de mi broccoli o algo vegetariano?..." No answer.Sólo me veía, y a veces hacía sonidos. Hacía muecas, también; como que no le había gustado la ensalada de pasta con mayonesa y jamón (asquerosa) que le preparé.

o cómo darte cuenta que es mejor no tener hijos
Hay quienes eso les parece tierno, quienes aman las idiosincrasias de los niños... Not me. A mí me parece frustrante. Esta experiencia es una de los factores de mi postura anti-tener hijos. (No significa que no amo a mi sobrina, *abrazo*)

 Después, le siguió Kaya, el niño de 9 años hijo de un arqueólogo de Polonia y de una actriz de Senegal que nunca conocí, ya que Kaya vivía con su papá y la novia, Geraldine. Por un año, lo recogí todos los miércoles, almorzábamos juntos (él me llevaba mi lonchera), y lo llevaba a clases de velo por tres horas, y lo regresaba a la casa. Hay veces pensé en irme de las clases de velo, y sólo llegar a recogerlo; pero me dio pena y no había nada interesante que hacer cerca del lago artificial de Bordeaux. Kaya a veces mostraba afecto y me ablandaba el corazón, pero por lo general sólo pensaba en jugar con su consola y no hacer deberes y a veces me trataba de hacer creer que estaba enfermo para que lo consintiera. Yo me llevaba mejor con Geraldine y Julien, el papá que a veces estaba lejos siendo arqueólogo, que con él. Me hacen falta, hubiera querido ir a su boda. Aprendí mucho de todas las veces que me quedaba a cenar con ellos, y apreciaba los detalles como cuando me quedé sin cel y me dieron uno, o cuando me iba al cine con Kaya (vimos Le Petit Nicolasla puesta en pantalla de los cuentos franceses, y lloré).
Una película para toda la familia
¿Quién se acuerda de Le Petit Nicolas?
3. Estudiante tiempo completo o mano de obra polivalente: esto quiere decir que cuando me vine aquí en el 2010 empecé a trabajar tiempo completo en una mini-agencia, una nueva experiencia interesante, sin flexibilidad de horarios ni las irregularidades a las que estaba acostumbrada. Esto duró 5 meses, hasta que me inscribí a una nueva carrera. Lo más razonable era renunciar y dedicarme sólo a estudiar de nuevo, hasta que me acostumbrara a la nueva vida estudiantil. Además, decían que no me iba a quedar tiempo; todos siempre tienen una opinión. Y allí descubrí que ser estudiante tiempo completo, con horarios flexibles, es una oportunidad de ser freelancer o mano de obra polivalente: seguí mandando artículos al Periódico De Primera según se me antojaba, fui asistente de producción y de vestuario, participé activamente desde el desarrollo del personaje y preproducción en Inés, un corto experimental conceptual (y yo soy Inés)... Fui maquillista en una sesión de fotos, y cuando me dijeron “Ay, Paty, yo no sabía que tu maquillabas” yo pensé “Yo tampoco”; y otra vez hice traducciones entre cervezas en La Ventana, mi go-to bar. También, fui caterer. Fue para una expo de fotos en La Pinacoteca. “¿No van a poner cóctel? Compra botellas de vino, y yo te hago tapas de tortilla española y antipasto de berenjenas”.

Así que, eso: lo que no dice mi CV es que he hecho de todo un poco, y que hay una riqueza de los detalles de todas esas cosas irregulares que he hecho profesionalmente. Y no estoy diciendo que van a dejar de acumularse experiencias varias que aunque pequeñas son un vistazo grande a varias disciplinas, y a cómo funciona uno. Aprendo de mí, aprendiendo de todo un poco, y quizás vivamos mejor entre más aprendemos.

Por último quiero que escuchemos esta canción. No, no tiene nada que ver con el trabajo PERO a mí me gusta y mañana es feriado. Ah, y el video es chivo.







Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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