Mis pelis frenchies parte 2



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Otros títulos, como Amélie (2001) y La vie en rose (2007), me suenan a mí y a un montón de gente. Son parte de los referentes recientes de la categoría aquella que medio-amo, que disfruto, “cine francés”. Y mis pelis frenchis contemporáneas, estas son las que más amo:

“Eso es tan L’Auberge Espagnol (2002)”, porque sí, se convirtió en un adjetivo. Es la voz con la que te podés identificar de alguien perdido, haciéndose preguntas, viendo qué le funciona y qué no le funciona; aprendiendo a lo largo de su estadía Erasmus en Barcelona y a lo largo de lo que sería una trilogía con Les poupées russes (2005). Quizás el humor en esta ensalada de extranjeros que buscan idiomas en común para relacionarse y en tensiones que estallan es precisamente lo relacionable que es, relacionable incluso cuando lo ves desde afuera. Yo nunca he estado en Barcelona y no sabía lo más mínimo del programa de intercambio Erasmus, pero sé por Romain Duris en L’Auberge Espagnole que aprender catalán no es así no más y que mantener tu relación a distancia con Audrey Tautou es una prueba difícil de confianza.

Le Hérisson (2009) se anuncia como una historia un poco absurda, al principio, cuando escuchamos la voz de la narradora que dice, mientras filma escenas de su vida cotidiana, que planea suicidarse cuando cumpla 12 años. Dice que se rehúsa a terminar viviendo en la burbuja en la que vive su familia y que, como cineasta, no importa cómo morís: importa qué estabas haciendo cuando moriste. Pero en este burbuja fuera de la burbuja, se hace amiga de la conserje. ¿Qué hay detrás de esta mujer? Y vienen los altos y bajos de curiosidad y amor. De repente podemos encontrar más que solo las capas que vemos.

La sala de cine de Cinépolis se estaba riendo a carcajadas de los diferentes episodios que marcaron la vida de Guillaume Gallienne. Fuimos a ver Les garçons et Guillaume, à table! (2013) con mi hermana porque era un domingo tipo 6pm y el cine estaba lleno. A uno se le olvida más de alguien también opta por la tarde-noche del domingo para ir al cine y las entradas se acaban y ya no pudimos ir a ver ni-me-acuerdo-qué-película-era. ¿Qué están dando? Esta película francesa, que resultó ser hermosa y de mis favoritas, que tengo guardada en el iTunes para poner cuando yo quiera. Me da tanta risa. Mi risa aparte, es una autobiographical coming of age movie en la que seguimos a Guillaume desde chiquito hasta su vida adulta, por el camino de la construcción de su identidad y de su relación con su mamá. Lo más impresionante es la astucia con la que la película conserva la dinámica teatral de un monólogo, el formato original, e incluye otros elementos. La adaptación usa los recursos de la narración audiovisual para dimensionar la historia, la riqueza de esta historia; la confusión de que él no es como sus hermanos, los bailes en Sevilla, el horror y cómo huir del servicio militar, las maravillas de un boarding school en Inglaterra, la mamá y sus manías.

La vie d’Adèle (2013) es perfecta; larguísima, pero perfecta. “Se siente como que es de 4 horas”, es porque son casi 4 horas de realismo en el cine de un despertar y un primer amor, cuyo devenir no fue tan evidente. Adèle tiene 16 años y no se conoce, y no identifica qué siente y no se siente bien. Está acostada viendo al techo y tiene que ir al colegio y funcionar, pero luego conoce a alguien que la hace sentir lo que los libros de su clase de literatura francesa describe: un coup de foudre, que se traduce literalmente a “golpe de pólvora” o algo por el estilo. Con ese primer amor entre Adèle y “la del pelo azul” (que no recuerdo cómo se llama en este momento), viene una primera ruptura luego de un par de años. Ya no se encuentran, se han alejado mucho. No hay duda que la cinematografía y el tono de estas tomas largas que capturan el ambiente y los detalles de las lágrimas, las miradas, la duda, los defectos en la piel y los ojos que se inflaman (o los cuerpos que sudan en la cama) es lo que hace más fuerte a la película. “Lo que más me gusta”, decía mi María, “es cómo retratan a la sociedad francesa.”

“Paty, acabo de ver una película, buscala, se llama Le nom des gens (2010), la protagonista me recordó a ti!”, me dijeron, y creo que la vi de una vez sin ver el trailer. Hoy la he visto mil veces y ahorita, un domingo invernoso salvadoreño, la volviera a ver, fácil. Es de las comedias románticas más inteligentes que he visto y la comparo a la más grande de todas, Annie Hall (1977) de Woody Allen. Le nom des Gens (traducida al inglés, The names of love) se trata de un francés tan normal que se llama Arthur Martin, al igual que un montón de otros franceses. Conoce a Baia Bermahoud, “la única persona en Francia que se llama Baia Bermahoud*.” Lo más fascinante de esta peli es que lo que parece ser una estructura narrativa básica de boy meets girl y opposites attract, porque ellos son completamente opuestos, es en realidad más que eso: son opuestos porque crecieron en dos épocas en Francia diametralmente opuestas, en mundos simbólicos distintos, y todo tiene mucho que ver con el origen de cada uno. Y el proceso que narra estos choques entre dos personalidades, y la herencia cultural divergente, es divertidísimo.
*no sé cómo se escribe Bermahoud, y me da pereza chequear


la lista

de las escenas más lindas de Le Nom des Genes
Patricia Trigueros

Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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