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Paty y los superhéroes


¿A quién no le gustan los superhéroes? A muchos deben gustarle este tipo de  historias y marcas, si generan tantísimo dinero: Marvel “approached the 10 billion dollar mark” y se están dando duro DC, Marvel y Disney para compartirse el terreno. “Se puso las pilas DC, porque Marvel se los estaba hartando”, dicen.

A mí no me gustan los superhéroes, a mí me gusta Jesse Eisenberg. Las películas que me hacen moverme hacia (la pantalla de mi celular, para comprar las entradas antes de ir) al cine son comedias románticas como la trilogía “las de Before”, historias que te sacan el aliento como Room o, no sé, cualquier cosa la verdad. ¿Qué estoy diciendo? Ah, sí: si termino en el cine viendo una película de superhéroes no es porque me emociona la reescritura de mitologías anteriores de la cultura pop con la que crecí, ni porque me gustan las peleas y las explosiones, (vi suficiente John Woo en los 90’s.) Me valen ya mis recuerdos de haber visto X-Men en muñequitos y haber ojeado los comics de mi hermano (sin su permiso). No tengo ninguna simpatía por Christopher Reeve, el Superman original y la Mujer Maravilla me parece absurda. ¿Acaso nadie se da cuenta de la mirada de alcohólica-depresiva potencial que tiene? Me recuerda, en eso, un poco a I dream of Jeannie, pero… En fin, las peliculitas de superhéroes son algo que podría ver perfectamente hasta que las pasen en la tele y vivir hasta entonces en completa ignorancia, como me pasó con The Hunger Games que conocí a través de HBO. ¡Guau! ¿Qué es este mundo en el que coexisten Lenny Kravitz con un chamaco parecido al de the O.C. y J. Law? Y, cuando menos te lo esperás, aparece Julianne Moore y Phillip Seymour Hoffman, OMG. Aún así, me he encontrado viendo una que otra, como el viernes pasado que fui a ver Batman v Superman: Dawn of Justice.

Con mi criterio condicionado e ignorancia, puedo decir esto de mis top 5 superhéroes:

X-MEN me emocionó y me ilusionó, hace más de 10 años. Anna Paquin, ganadora del Óscar a los 12 años por su rol en The Piano,  no había hecho nada desde que le enseñó a volar a unos patos en Fly Away Home con Jeff Daniels, la Jean Grey hizo un buen trabajo y nos dejó picada con ese su triángulo entre el amarillo Wolverine (que no es amarillo en la película) y Cíclope o Laser Eyes o como se llame... en fin, divertida. Storm en su versión como rara y de fondo kills my vibe, Mystique es mi favorita porque se me hace la mutación más chiva y el Profesor X fue acertadísimo, lo amaba. Viendo para atrás, puedo entender a Young Paty y su amor por X-Men con esa inocencia que no sabía que después iban a venir miles de spin-offs raros como Wolverine X, Y y Z; y “First Class”, un nombre astuto que alude a volar en primera clase pero se refiere a como el génesis de esta mara mutante, con la linda sorpresa de un Magneto-Fassbender, Magneto-Shame. Gamito ya no es mi preferido, ahora es Magneto, tan incomprendido (y guapo).

IRON MAN tuvo las agallas de seguir los pasos de Liam Neeson, el actor de 60 y pico que nos enseñó cómo un hombre arriba de edad productiva promedio puede ser un leading man de películas de acción. Resurge, de las cenizas de su carrera mediocre, un Robert Downey Jr. rejuvenecido después del drama familiar Sherlock Holmes. Yo fui a ver la 3 al cine y salí pensando ¿han habido más películas con este personaje? ¿Quién putas son The Avengers y cuál fue esta experiencia traumática? Yo no sé, pero Roberto alias Iron Man tiene un interés amoroso que se mira interesante y no plano, y un armario divino con un montón de trajes chivos. En este aspecto me acuerda un poco a Madonna, pero sabemos que en realidad su trip es más el rock. Me encantó Iron Man. Ahora entiendo los diseños recientes de las pijamitas de St. Jack’s.

SUPERMAN me deja con sentimientos ignorados. Creo que no es culpa mía: nacer en el ‘87 te deja con herencias de la serie Lois & Clark con Teri Hatcher y te introduce a Smallville, que no podía dejar de ver, el Warner Channel insistió mucho. Para mí Superman no es chivo y si pronuncio las palabras Lex Luthor siento ese sabor amargo y plástico que me dejaron mis episodios de Smallville. Clark Kent no es chivo, es incómodo y vive una farse no sostenible. En el 2016 un periódico de verdad te despidiera por andar no-reportando y desapareciendo del escritorio, no hay suficiente trabajo como para vagos que no hablan y que mágicamente son poco atractivos con los lentes y sumamente diferentes a este Superman que vuela en calzoncillos rojos. ¿Qué ondas? No entiendo cómo fue que pasó, pero fui al cine a ver la que salió en el 2006. Ni sé cómo se llama, solo sé que Kate Bosworth es Lois Lane y que Superman tiene un hijo. ¡Horrible! Mala. Tan mala que hace ver SÚPER BIEN estas dos últimas de Snyder, apellido villanesco, como de alguien que habrá salido de Slytherin, obviamente. Me encantó ver que Krypton es una como proyección distópica que pasó por un sobrecalentamiento y agotamiento de recursos parecidos a lo que los humanos hacemos hoy en día en el planeta tierra. Yeah! Y llego a ver esta última donde Benniffer… que diga, Ben Affleck en su rol de Batman/Bruce Wayne pelea contra Superman… y tengo expectativas tan, tan bajas…. que salí encantada. Encantada con Holly Hunter, encantada con Jeremy Irons como Alfred, encantada con Jesse Eisenberg. Amo a Jesse Eisenberg. Le pongo 10 a todo lo que tenga su cara. No sabía yo que yo amaba tanto a Jesse Eisenberg hasta que vi The End of The Tour, la misma semana que vi Dawn of Justice; sesgándome por completo.

Uy, pero falta mencionar a Deadpool. Ya, ya sabemos que es de un superhéroe que no es un superhéroe y que Ryan Reynolds es guapísimo. ¿Cuál es la polémica? ¡Es chistosa! Me hizo reír mucho y a cada rato, combinando chistes fáciles con humor negro y políticamente incorrecto. Es refrescante, el breaking the fourth wall funciona y sí, es obvio que se está riendo de él mismo, y de Hollywood y de la categoría. Eso no lo hace menos chistoso. Es menos patana que Van Wilder y, claro, es muy llena de sangresita y accioncilla para mi gusto.

BATMAN está de último porque es mi favorito. No aguanto ver la primera, la del ‘89: no aguanto que no vaya al grano y verles caras de confusión a la Kim Basinger y al Michael (Birdman) Keaton, pero la respeto. A Tim Burton no mucho, no desde Alicia en el país de las Maravillas. Y el fracaso de Batman y Robin sirve solo para reírnos en retrospectiva de la ensalada de malas actuaciones y personajes como Mr. Freeze, la batichica y Poison Ivy y Robin y George Clooney que pertenecía a E.R. o haciendo cameos en Friends, no pertenecía en un traje de Batman. Pero no me avergüenza admitir que sí me gustó Batman Forever. El soundtrack me llegaba, lo escuchaba. Jim Carrey, estaba súper de moda y le pegó al Riddler, que aparte tenía su propuesta estética y verdosa. Two-Face era Tommy Lee Jones y era un poco como la versión mala de algo que hubiera hecho Tim Burton, pero yo tenía 8 o 9 años así que ¿qué importa? Funciona. Y no nos olvidemos del aura melodramática y tristona que nos compartió Val Kilmer. Dicho eso, recalco que lo mejor de Batman ha sido Batman returns y la trilogía de The Dark Knight. Es bueno tener cualquiera de esas en la compu, para ver y volver a ver.  


La mara.
Hulk no me interesa, por ejemplo.
Patricia Trigueros

Cine y volcanes

Paty echada en el cráter del Volcán Ilamatepec
Los domingos son buenos para salir. Salir de la cama, salir de la ducha, salir de la casa, salir de la colonia, salir de la ciudad, salir del país. Son buenos para ir a hacer aventuras volcánicas. Solo en El Salvador hay como mil volcanes. Cuando digo "mil" quiero decir hay 23: hay 23 volcanes activos o con actividades registradas. Un domingo 6 de marzo, como hoy, es perfecto para pegármele a la mara de Redpoint project para (finalmente) subir el Volcán de Izalco, el Faro del Pacífico. "Es un volcán muy joven..." y, pues, yo iba a hacer lo necesario para subirlo: taparme las patas para que no me entrara tanta piedra y arena, conseguir zapatos que no deslicen tanto como mis Gym Shoes... Pero con esta gripe estúpida que me tiene con malestar perenne, aparte de la clásica congestión que te deja con ojos llorosos y estornudos constantes... Y los mocos, los mocos son un fastidio... 

Así, mocosa, no puedo subir hasta la cumbre del volcán de Izalco. Puedo, en vez, posponer la aventura volcánica y quedarme el sábado despierta hasta las 2, retosando en una maratón de House of Cards, sentir que es un espejo porque yo y Claire tenemos el mismo pelo y qué paloma que aquí en El Salvador la política también es un espectáculo, porque lo que vemos es un desastre y detrás de ese desastre deben haber más relajos por desenmarañar. Pero, para comulgar las ganas de volcanes con las ganas de cine y televisión, esta es una lista de volcano movies*:
*películas cuyo mérito se limita a hablar de volcanes en la narrativa, nada muy meritorio de un Óscar como Room o Spotlight 


Joe Versus The Volcano (1990) es rara. No es la única película rara pero liviana que se produjo en esa época, claro: los el final de los ochentas/principio de los noventas albergó una cantidad absurdas de películas que ves y te quedás como que ¿ah? Bellezas como la comedia oscura Death Becomes Her (1992) y la joyita tierna Innerspace (1987)  con Dennis Quaid, aw. Lo más curioso fue descubrir un día en la tele, cambiando canales y quedarme absorta porque ¿cómo así que no estaba enterada yo de que Tom Hanks y Meg Ryan tienen una película así? En la que ella hace más de un personaje, además. Es el resultado surreal de un viaje al centro de un volcán, buscando enfrentar la muerte.

Si hablamos de Dante’s Peak (1997), estamos hablando de algo serio. La fui a ver al cine de chiquita y me marcó esta historia de un volcán que empieza a dar señales de vida en un pueblo estadunidense que se construyó en sus faldas. Hay geología, hay acción y hay amor. ¡Es genial! James Bond osea Pierce Brosnan es un geólogo-vulcanólogo experto del Washington Geological Survey que llega a este pueblo a vigilar el volcán, enamorar a la alcalde madre soltera Linda Hamilton (la de Terminator) quien tiene problemas no resueltos con su madre, un elemento importante de la trama. Todo lo que quiero es verla de nuevo antes de ir a escalar un volcán.

Ahora Volcano (1997) con Tommy Lee Jones, de la misma época (porque el final de los 90’s fue época de películas homólogas como Deep Impact/Armageddon, Antz/A Bug’s Life, Red Planet/Mission to Mars, etc..) es, pues, no tan buena (o igual de mala). ¿Cómo va a ser creíble que la ciudad de Los Ángeles es, de un día al otro, el cráter de un volcán?

Congo (1995) es algo interesante, que vi entre el 97 y el 98, porque ir donde la Cristy significaba ver películas, buenas y malas. Y obviamente habíamos visto el trailer y esta versión subtitulada en VHS de una historia de gorilas asesinos era un must. El tour-de-force tiene que ver con ríos de lava volcánica, el clímax de lo inverosímil de una película con pretensión de exotismo.

¿Por qué la fui a ver al cine? Asaber, pero lo que rescato de The Core (2003) es que está inspirada en El Viaje al Centro de la Tierra, de Julio Verne, algo que leí de chiquita y amé. Solo que en esta evidente reescritura, el protagonista es este actor que sale en Thank You For Smoking y esta romanticona con Catherine Zeta-Jones, No Reservations, o cómo se digan; un Aaron Eckhart, narizón y simpático, poco convincente en su rol de geotécnico-salvador del mundo que nos lleva al centro de la tierra para protegernos de la tragedia por venir: el fin del mundo. Si es que supuestamente nuestro consumo nos está llevando a que la polaridad de la energía está cambiando y…. La volví a ver hace relativamente poco y me deprimí: nos estamos acabando el mundo, ¿ya para qué…?

Definitivamente son mejor en persona que en las películas, estos volcanes.

El cráter hermoso

Patricia Trigueros

Instrucciones para pasar el fin de semana

Paso 1: Mira al cielo y siente cómo se parece a diciembre.
Dormir hasta tarde es como un recurso en extinción, que empieza a desaparecer en la segunda mitad de los 20’s, ¿o no? Desde ya estás haciéndolo mal, si te dormiste tarde y tenés que madrugar. No, no, no: pará el reloj, cortá el teléfono, que el perro ya no le ladre y “que se callen los pianos y con redobles en sordina” porque las instrucciones para pasar el fin de semana empiezan con bastantes horas de sueño, a las que son invitadas todas las posturas para dormir imaginables. Dormir hasta las 12h30 alcanza para empiernar la almohada, estirarse como gato, dormir en diagonal, abrazar la esquina, y retorcerse con sueños lúcidos y extraños; una sábana liviana basta, porque la temperatura te va a abrazar y sacar de allí.

El siguiente paso es vagabundear por la casa y en una especie de pijama hasta que se junten los factores necesarios para emprender actividades sabatinas de mayor valor. (Viene la parte complicada) para definir planes almuerzo, se deben evaluar las opciones: ceviche en el mercadito de Merliot, o asistir a algún otro tipo de mercadito (i.e. El Mercadito que reúne a productores y diseñadores locales como CMNTO, o el mercado orgánico de Soya Nutribar…) pero, ojo, lo más importante es resolver el tema del almuerzo, porque las 2:00 p.m. es la hora perfecta para ir al mar, en grupo y no como viajero solitario. Ya la comida debe estar resuelta por algún adulto responsable/anfitrión y los miembros de cada equipo (entiéndase por “equipo” los grupos segregados en carros, porque no todos caben en uno solo…) deben preocuparse únicamente por comprar bebidas y boquitas. Es así que procedemos con bajarnos del carro en el súper, conseguimos una variedad de bocas y nos atrevemos a probar algo nuevo, como un té helado orgánico cuyo envase dice que es para una familia entera pero en la etiqueta dice que es para una persona. Pasadas las compras, se debe seleccionar minuciosamente la música del camino sin omitir la predilección del CD entero de Wild Belle, “Isles”.

Y al llegar a la casa de siempre, allí en San Blas, es importante ordenar el desorden de las bolsas del súper, ayudar a poner el mantel, sacar las sillas y el cenicero. Teniendo la opción de irse a revolcar al mar bajo el cielo grisáceo del cambio climático, la recomendación quedarse con un ejemplar de Antología del cuento extraño, edición de 1979 y eventualmente dejar que la muñeca se afloje y lo suelte, para poder hablar apasionadamente con quien haya tenido la misma idea de mejor no ir al mar, mejor quedarse aquí en la hamaca y que si nos dormimos, mejor… pero, alto, que ya vienen las personas de la arena a la piscina, algo que se puede combinar suavemente con dip y boquitas porque, ¿qué es una ida al mar sin boquitas? Y a alguien le compete la tarea delicada de sacar las luces discomóvil y manejar la playlist con altos y bajos que inviten al bailaje (c.f. acto de bailar colectivo), un juego mecedor de luces y canciones que, pasada La Gran Comilona en homenaje al más reciente logro de alguien del grupo, amenizan un juego de “¿Qué preferís?”. Para pasar bien el fin de semana es obligatorio tener buena disposición y contestar sinceramente a las preguntas de “¿Qué preferís?” hasta que pasen a conversaciones abiertas, divertidas, amenas que sacan lágrimas de risa.

Hasta ahorita, el fin de semana va tan bien que hay espacio para despertarse fresca como una lechuga que redistribuye riquezas y así tomar el mando de hacer el desayuno, sencillo y fácil: huevos revueltos y tocino, para todos; exceptuando aquellos que trasnocharon y se excedieron y que se excusaron de las interacciones sociales. Pero, ojo, que el desayuno termina justo a tiempo para cambiar de lugar. Para moverse, se debe encontrar el conductor y, más bien, el trip indicado, como una ida a una casa a unas cuantas playas, El Sunzal. Sobre un risco, encima de una cueva, pega la brisa y hay cocos recién bajados para que sirvan de suero natural, en la piscina, bajo el sol. ¿Quién se acuerda de The Matrix? ¿Por qué son tan malas las secuelas? ¿Cómo estará la nueva de Star Wars? ¿Y Lars Von Trier, qué ondas? ¿O mejor las de Disney?... Varían mucho las opiniones y los temas no se acaban…. aunque hay que pausar para ir y vestirse para ir a comer, porque son las playas de la Libertad --y al entrar, un rótulo te da la bienvenida a La Libertad, y se siente bien-- y hay de dónde escoger. El combo de medio wok en Take a Wok, una caminata hacia la playa El Tunco y un café americano (negro, clásico) en Dale!Dale!Café, es todo lo que cualquier ser humano con hambre y necesidad de cafeína puede pedir. Para un mejor resultado, procurar que sean las 3h30 de la tarde, hora en la que la luz empieza a hacerse más dorada y los reflejos del sol animan las olas del mar y las sombras cobran una vida particular en el resplandor reflejado sobre la bocana, justo al lado del ya mencionado café.

Una vez respetada la hora, los cuerpos actores del fin de semana deben encontrar su puesto frente a la vista de la Playa El Sunzal para apreciar el lento atardecer. Ver la hora dorada de justo antes que se acueste el sol, el arrebol y entregarse a la hora azul de siluetas hasta de pronto, poniendo la cabeza en posición incómoda y la vista hacia el cielo, ver estrellas infinitas y la vía láctea, manchas blancuzcas repartidas por el cielo oscuro.




" fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura."
Patricia Trigueros

Amor por películas de amor

Romantic Comedy: género de cine amado por much@s

Esto no es un preámbulo para San Valentín, ni acerca de enamorar ni amar. Es para amar películas románticas, un amor que comparto con mi amiga Ana Yancy, a quien curiosamente se le ocurrió organizar sus preferidas según nombres de actrices que han ganado nuestro corazón.

post colaborativo
¿Ya habíamos hablado de Kate Hudson? How to lose a guy in 10 days (Cómo perder a un hombre en 10 días) nos dejó la referencia del vestido amarillo sin espalda como modelo de un vestido para fiesta para algún día mandar a hacer uno. Además, claro, la historia de la mujer que no cree en el amor, pero termina cayendo ante él... y esa eterna guerra de sexos para saber quien cede primero, que se repite. La recomiendo porque es de las comedias que sí me sacan risas.

Para terminar con Kate, en You, me and Dupree y en Raising Helen vemos de nuevo la cara fresca con tramas en las que se escucha el eco de películas anteriores… pero luego está Something Borrowed, que se centra más en el tema de amistad y las consecuencias de errores. En Hollywood todo se vale, y a medida pasa el tiempo vemos una deformación de las tramas clásicas, aparecen tramas como esta. Y, hablando de casarse y no casarse, Bachelorette fue un descubrimiento con el que me tropecé en Netflix.com. Sirvió de búfer para el aburrimiento con personajes estereotipados protagonizados por caras como Kirsten Dunst y Isla Fisher.

¿A quien más amamos? A Sandra Bullock. Two weeks notice (Amor a segunda vista) aparece en la tele y ahí me tiene, al igual que The Lake House (La casa del lago), 28 días, Miss símpatía (más la uno que la dos), etc. La Propuesta me soprprendió por el humor y el carisma de todos los personajes, y la vuelvo a ver feliz; y Ana Yancy incluso la amó en Gravity, peli que se sale del género romántico en cuestión.

En la lista sigue Julia Roberts, con una debilidad compartida por sus comedias. No podemos hablar con objetividad pero sí podemos decir que “I’m just a girl standing in front of a boy” Notting Hill, Pretty Woman (Mujer Bonita), la persecución sin éxito de un exnovio comprometido en My Best Friend’s wedding (La novia de mi mejor amigo) y la lucha por cambiar ideas en Mona Lisa’s Smile (La Sonrisa de la Mona Lisa)... Todas son películas para ver una y otra vez.

¿Y saben qué? Otro día podríamos seguir y mencionar a Brittany Murphy, a Ryan Reynolds en Definitetly, Maybe, a Going The Distance cuya copia pirateada yace sobre mi mesa de noche porque no me aburre ver a Justin Long y Drew Barrymore amarse y sufrir, o a Katherine Heigl repitiendo el mismo rol de la rubia exitosa que necesita relajarse un rato y dejarse amar. No sé ustedes, pero estos son nuestros picks, en resumen; y hoy es un buen día para ver cine en la cama. 

La cultura VHS, madre de mi amor por películas de amor
Patricia Trigueros

Citas y cine de domingo

Cheesy bacon, perfecta para una película
Los domingos son días benevolentes, que te regalan el tiempo de armar planes domingueros. Las idas a la playa, a almorzar, a la montaña, a “publear”, al cine, a comer minuta, y cenar pupusas. Hay domingo más tranquilos que otros, como hay domingos tan divertidos que te dejan necesitando otros domingos. De este tiempo que amablemente nos ofrece el final de la semana, podés armar planes y citas contigo misma. Hoy, vos, ¿de qué tenés ganas? Postergá la hora de bañarte, quedate en la cama un poco más; estirate y soñá despierta con hacerlo todo.

Tenés chance de ir por las líneas de tiempo de las redes que consumís y leer. De pronto hay un cuento corto por en Letras Libres, y Brainpickings te habla de qué pensaban grandes autores de llevar un diario… Y piensas en vos y tus diarios o, en su defecto, en quienes conoces que tienen el hábito de llevar un diario… Regresás, por cuestiones de curiosidad, a leer en Slate sobre Esther Perel y la infidelidad, algo que te recuerda a conversaciones y discusiones acerca del mantenimiento y el deseo en una relación, o no… Vos no sabés, vos sabés solamente que vas a leer y tomar café. Hoy no tenés energías para cocinar.
No recordabas esa parte del primer capítulo y, avanzada tu lectura, aún en esta segunda oportunidad que le diste, no estás segura qué opinar al respecto. Muy obvio, ¿no? Lo que cuenta, es decir. Y si vas a hablar de lo obvio, encuentra una manera mejor de decírmelo.

Tu cita con la cama y la lectura termina abruptamente, interrumpida por el hambre y la atracción por Domino’s Pizza. Dicen que toda pizza es tamaño personal, si de verdad lo cree. También dicen que no hay que comer comida rápida y grasosa, que la vida es mejor sin gluten y sin carbohidratos y sin grasa. Yo digo que una película es mejor, a veces, con Domino’s Pizza Cheesy Bacon. Puedo compartir de mi pizza, pero déjenme a mí y a mi gusto por estos pedazos hermosos y ostentosos que combinan quesos con tocino y masa y… *suspiro*

¿Por qué no volver a ver Husbands and Wives? Quizás es que la has visto tantas veces que sos como inmune a lo terrible y horrible que ves dentro de ese largometraje de Woody Allen, o quizás sea tu amor por Woody Allen y por la pizza. Pero te fijás bien el la película, aunque ya la conocés: aprendés de nuevo de la tensión y los conflictos que habitan y animan a las dos parejas, lo paradójico de los conflictos que los persiguen después de un divorcio y los que nacen de no querer divorciarse. Entendés las frustraciones de los exes que se extrañan porque a pesar de todo en la cotidianidad se complementaban como con nadie más, aunque no las compartís vos desde tu sofá. Y comprendés el comportamiento irracional del personaje de Woody que persigue a la estudiante provocadora y ambigua, inusual; y también a Mia Farrow, que no se da cuenta de la creciente infatuación por Liam Neeson. Y cómo es de pasivo-agresivo te sorprende, el giro del peso que cobra este personaje. Debiste de haberlo visto venir. Lo vivís, lo entendés, pues el factor humanos y lo emocional esta allí y está en ti, aunque no has estado tú allí; te destruye. ¿O es que comiste mucha pizza? En todo caso, la cita con Woody Allen ha terminado.

Decidís romper tu compromiso con tu pijama, no porque la has dejado de querer; porque, al fin y al cabo, vivís en San Salvador y tu tolerancia al calor tiene un límite. Y viene el lapso posducha, en el que cabe una ida por café, por sorbete, por vicios secretos como ropa rebajada; como cabe el “momento toalla” seguido de una siesta. Al momento de letargo, cobijas, semi-sueño, que le sigue a la ducha, en toalla, y precede el momento de vestirse, se le conoce como “el momento toalla”.

Podés hacer lo que querrás con tus domingos, como guardar ese pan con pavo salsudo exclusivamente para acompañar la película que has querido ver desde que la viste anunciada. The Other Woman ya está en Let me Watch This, y Netflix muchas veces no te entiende, así que se vale. Sabés que no te va a gustar, que no es de las buenas comedias románticas. Solo va a abonar a la sorpresa de que sos consumidora de Rom Coms, que es casi una patología, pero tu pan con pavo sabe muy bien con algo ligero. A vos también te sorprende y no sabés si contarle a la gente de que voluntariamente escogiste ver una película que se trata de que cómo Cameron Díaz descubre que su novio está casado y se hace amiga de la esposa. No, no es así no más. Hay más: juntas descubren que hay otra, y ahora son tres las amigas que se dedican a vengarse. En el proceso, descubren como hacerse feliz a ellas mismas, por supuesto. Cameron Díaz, de hecho, hasta consigue a un Amor-de-su-vida.
Se te cruza por la cabeza volver a ver Trainspotting, ultra-fan de cómo te cuentan todo y cada una de las cosas que la componen, y emocionada cuando recordás las frases y el soundtrack… Pero te detiene saber que no la vas a aguantar. Tu sensibilidad no está hecha para esas escenas, esos bajos, esa vibra, y esas escenas (de nuevo). Ni tu corazón ni tu estómago pueden sobrevivir a ver Trainspotting un domingo antes de dormir. No lo hagás. Te va a dejar una mala imagen de lo que puede ser una cita contigo, con una película, con tu descanso, un domingo.

Domingo en la noche

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Cine y domingos

Paty regresa de vacaciones. 
¿Qué hacer, un domingo después de vacaciones? Peor que otro domingo, este antecede al lunes de resaca post vacacional, la goma moral no de arrepentimiento pero de añoranza y anhelo porque, ajá, se terminaron los 10 preciados días de vacación. “¿No sentís que antes hacías más cosas (en las vacaciones del colegios)?” Pues, sí; pero también siento que no apreciaba ese tiempo libre, esa libertad, y cabía mucho ocio allí dentro. Ahora que los días en los que estoy de vacaciones son más contados, siento que los aprecio más. Se avecinan, aproximan, y les traigo hambre; como lo que decía en este post sobre Lecciones de Semana Santa. Cuando sea grande, voy a tomarme unas vacaciones largas de todo lo cotidiano.  Como dijo Penny Lane, "When we go to Morocco, I think we should havecompletely different names and be completely different people."

Volviendo al tema del domingo, yo amo los domingos. Los domingos me hacen sentir bien, con como un masaje para mi alma. No entiendo a mi amiga Cathy que odia a los domingos (aunque, detalle irrelevante, odia más a las palomas). ¿Qué hay de malo con los domingos? ¿Será que lo insportable es la idea acechadora del lunes, del principio de otra semana? No sé; pero, respeto su odio y la invito a beber conmigo los domingos. Un amigo siempre me decía que la mejor manera de hacer trampa, sacarle provecho al fin de semana y al domingo, era emborrachándose los domingos. “Pensalo: hacés que tu fin de semana siga, y te vas a dormir temprano.” Y lo he visto suceder.

Entonces, OK, está la opción de emborracharse como rebeldía contra la muerte del fin de semana, la muerte de las vacaciones, la muerte de mi juventud (¿?)... Pero, una idea más convencional, digamos, es ver películas. A cualquier hora, a toda hora. Ir al cine porque ¿por qué no? Ir al cine porque ahorita están dando Fading Gigolo (2013) con mi querido Woody Allen, una película de John Turturro.

Si lo ves, sabés quién es John Turturro, pues su cara aparece en varias películas, un character actor llenando a la pantalla con su carisma, excentricidad, su voz, rostro inusual (pero no tan inusual como el de Steve Buscemi, un character actor que secretamente me atrae profundamente…) Él, sí, ajá John Turturro el mayordomo de Mr. Deeds (una de las peores películas malas que he visto, al menos que esté exagerando)... John Turturro el majestuoso Jesus Quintana de The Big Lebowski de los hermanos Coen, y el gran actor de Quiz Show con Ralph Fiennes. Quiz Show, basada en hechos reales, narra la historia de Herbert Stempel, un nerdo de Queens que salía en el show de Trivia más popular de los EE.UU. en esa época de dependencia a la televisión (llámese el final de los 50’s). John Turturro es Herbert Stempel, al que echan del programa porque llega una cara más joven y fresca de una gran familia de influencia literaria, los Van Doren. No pueden haber dos héroes. Así es como a Stempel le quedan las cosas tan difíciles que decide demandar al canal por fraude, por el mismo fraude que lo mantuvo a él siendo la estrella de Quiz Show, y el resultado de todo eso influenció a las audiencias y su percepción de la comunicación masiva. Véanla, más ahorita que es domingo y existen portales mágicos como Netflix y (mi página cholera del 2007) Channel 131.

“Ay, ayer fui al cine a ver la de Woody Allen, está bonita.”

¿Cómo así?, pensé, cuando escuché a mi mamá decir esto. Fading Gigolo se estrenó hace mil años allá, y se estrenó aquí el jueves. Mi mamá se enteró primero. La fui a ver, sin saber prácticamente nada, así como me gusta empezar algo. Es la historia de dos amigos (Woody y mi amigo actor Turturro) que se encuentran en situaciones semejantes de precariedad económica: Fior (Turturro) sólo trabaja 2 días a la semana en la floristería, Mo (Woody) está cerrando su tienda de libros raros/escasos/usados porque “Hoy en día, sólo gente rara compra libros raros”... Y, justamente, alguien (Sharon Stone) está buscando alguien para un threesome.

Una mujer viuda y solitaria describe a la profesión nueva de Fior como “llevarle alegría a los solitarios”, o algo así. Pero desvanece su Gigolo-ness a medida se enamora. Ya está no-tan-joven (como yo…) ni tiene el rostro ni el cuerpo del El David de Michelangelo, pero tiene esta masculinidad, compasión, estatura, actitud, que cumple con lo que las mujeres en busca de algo buscan en alguien. Eso me gustó de la película, que un hombre encuentre que puede ofrecer eso más allá de lo obvio, que se diviertan haciéndolo, mientras vemos a un Woody Allen actor, simpático, en el personaje medio alrevesado con eco a los personajes que él ha interpretado y escrito anteriormente en su carrera. Pelito blanco y piel aguada, Woody Allen sigue sorprendiéndonos. Aunque, eso sí, hay dos escenas que yo le quitara a la película Fading Gigolo, pero está bien como nos entretiene volver a ver a caras conocidas como Sharon Stone y Sofía Vergara que se vuelven medio locas por el casi-gigolo Fioaravante (Turturro) y ese acercamiento seductor entre una mujer muy sola, ortodoxa, y el mundo de ella que vive dentro de todas sus prohibiciones. Veanla, que está en el cine. O quédense en casa y sacien su sed con Blue Jasmine. Ay, Blue Jasmine. Tengo que verte de nuevo y llenarme de ese mal trip con el propósito de admirar y aprender de el teatro de los trastornos emocionales y su despliegue en las relaciones interpersonales.

No sé tú, pero yo hoy no iré al cine, ni me quedaré viendo Blue Jasmine. Porque, así como los domingos son buenos para nadar en alcohol un ratito más, o hundirte en una y/o varias películas, también son buenos para varios tiempos de comida. Un desayuno tarde, uno o dos almuerzos, una o dos cenas. Pues, digo, esto solo aplica si sos de los que creen en alimentar cada uno de tus antojos y saborearlos, con hambre y metabolismo que se llevan bien. O, como dijo un amigo, de los que pecan con gula. “Lo demás no me importa, pero no me quiten ni la comida ni el sexo”, lo oí decir. (Y le pregunté que ¿qué tal la combinación de gula de lujuria?). Así que, no sé tú, pero yo voy a ir a partirle un pastel a la cumpleañera y comer pupusas. Eso y la súper luna del año, dicen. Y, si me alcanza el tiempo, le agrego una película o un episodio de Suits, desde la comodidad de mi cama, para despedirme de mis vacaciones.
El proxeneta y el (casi) gigolo o mis amigos Turturro y Allen.

 

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Mercadito y películas chiquitas

Amo febrero y no, no lo amo por ser el mes que la cultura popular asocia más o menos al "amor y la amistad". Tampoco se debe a que es el mes de los acuarios. Lo amo porque me cae mucho mejor que enero, el lunes más largo del año. Siendo así, estaba pensando que este último mes cerró con dos elementos que disfruté: el mercadito o farmer's market, La Cosecha, de ISA Deli & Smokehouse y la 2damuestra de cortometrajes salvadoreños y extranjeros en el Liceo Francés de San Salvador Antoine y Consuelo de Saint-Exupéry ("películas chiquitas", como les llamo yo).

foto por Rodrigo Dada
La Ventana e ISA Deli & Smokehouse, conocido desde hace años por sus jamones artesanales y recién relanzado, colaboraron para llevar a cabo la iniciativa de La Cosecha, un evento de dos días que reunió a productores, artesanos, artistas... "músicos, chefs, floristas, y productores diversos que nos ofrecían sus exclusivos cultivos, alimentos y artesanía" Los organizadores aprovecharon el espacio para invitarnos a esta especie de mercadito, combinado con una extensión de la terraza del restaurante/bar La Ventana, música en vivo, y especialidades de la casa. Me gusta que haya una oferta de una alternativa a lo que solemos hacer con nuestro tiempo libre y sobre todo que surjan fuentes de apoyo para productores, productos, producciones musicales locales que merecen más bulla de la que acostumbran recibir. Sólo quiero agendar mi siguiente trip a La Cosecha.Algunos de los participantes fueron: Jabones, Naturaland, Soya Nutribar, The Carrot Concept, Shaw's (con sus chocolates orgánicos), La Panetiere y su nueva línea light con harina molecular, Z’etas, Uca Rufatti (con sus carteras elaboradas de neumáticos diversos), floristas, y agricultores diversos; BREW revolution con sus cervezas artesanales, y muchos más. 
Yo sólo fui sábado y llegué muy tarde para la Tarde Peluchina -- un taller de hacer peluches, de parte de The Carrot Concept y Denise Aguilar Huezo que me llamó la atención por interactivo y original. Estaba terminando la música en vivo, pero alcancé a probar antipastos y jaleas deliciosas, me compré un aceite de coco (que recientemente se me regó en mi tocador, causándole daños permanentes a papeles y cosas); probé hummus y taboule en ISA, y terminé mi sábado allí en la extensión de La Ventana. (De hecho, ese sábado se sintió como domingo. Así que tuve dos domingos en un finde.)

Invitación a la muestra de cortometrajes 
El lunes 28, fue la muestra de cortometrajes documentales en el Liceo Francés. Llegamos justo a tiempo para el discurso que reconocía el esfuerzo de la coordinadora cultural Selina Martínez, el apoyo de la Junta Directiva, la colaboración de la Escuela de Comunicación Mónica Herrera y su diplomado conocido como Taller de Cine y Televisión; reconocimientos que nos ponían en contexto y mencionaban los componentes de la muestra. Compartieron una producción de los alumnos de 1er año de bachillerato del Liceo sobre Fernando Llort, la Fundación Fernando Llort y la destrucción del mural. Este corto-documental le rinde homenaje al artista, muestra la singularidad de la trayectoria de Llort y cómo en El Salvador el arte está en lucha constante, cuando quizá en otro lado es una industria y patrimonio.El Puertito es una interesante producción que se centra en el discurso de niños que trabajan en el muelle del puerto La Libertad. Es de Brenda Vanegas y es candidate del festival de cine Ícaro. Abre los ojos a diferentes condiciones que coexisten en ese contexto, que yo como salvadoreña sé reconocer, y veo cómo es un retrato de nuestra realidad. Por último, se preoyectó Ecos del Bajo Lempa de Paolo Hasbun, sonidista y cineasta salvadoreño, el relato de un ex-guerrillero que comparte terreno con un ex-militar a las orillas del río Lempa. Tenemos todavía un sin fin de relatos por contar y realidades que documentar.