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Películas familiares



familiar:
2. adj. Conocido previamente. Su cara me es muy familiar.


Texto de ayer, hoy:

Hoy es sábado, pero se siente como domingo. Se me habían olvidado los viernes, ¿quién diría? Y desperté privada de sueño y lejos del bienestar zen etc, eso que profesa Goop y permea en todos los Gwyneth-relatos.  Las calles de San Salvador llenas, el tráfico colapsado, nivel “¡Qué barbaridad!”. Ah, chís, si es sábado al medio día. Yo juraba que iba a ser un domingo-sin-nadie-en-la-calle, un domingo con cosquilleos de
quedémonos-viendo-una-peli.

Hay domingos como para ver algo nuevo, nada que ver, extranjero y extraño. Y hay domingos de películas familiares, conocidas.

Pero ese sábado dominguero, tenía muchas ganas de ver una película estilo E.T. the extraterrestrial (1982). Hay días en los que simplemente me dan (muchas) ganas de volver a sentir la emoción de que E.T. está metido de entre las muñecas, o ver cómo se emborracha en la casa por negligencia terrícola. Regresar a los props de esa época, a los Reese's Pieces; qué cabrón este Steven Spielberg y su fórmula perfecta con humor, product placements y también drama. Uno ríe y llora con la historia de un extraterrestre mágico, cuya voz es de la actriz nominada (o galardonada, no sé) Debra Winger (Terms of Endearment (1983), Forget Paris (1995)). Aprendí este dato curioso leyendo la enciclopedia digital de cine Cinemania 96.

Highlight: E.T. sale a por dulces y salvación una tarde de Halloween gringo y, cuando se le atraviesa un cipote vestido de Yoda, nuestro héroe epónimo pela cables* y empieza a gritar “Home! Home! Home!”.

*pelar cables: regionalismo sinónimo de alocarse.

¿Adónde estabas tú cuando salió Jurassic Park?

Otras veces, quiero regresar al Jurassic Park (1993). Hablo de the real Jurassic Park, no los gremlins raros, sous forme de secuelas y remakes, que salieron después. Hablo del amor implícito entre Sam Neill y Laura Dern, el conflicto moderno de un hombre que no quiere niños pero se ve obligado a cuidar de dos niños (sin padres responsables) en una isla de dinosaurios (¿?), en donde (cf Seinfeld) es el villano. Este último presenta obvios característicos de hijo celoso y subestimado, pero dejando al lado su psyche... Men, ¡qué buena película! La musiquita me da escalofríos aún hoy y me transporta a estas escenas clave como la de la cocina, la de la cabra y a estar viéndola sin VHS con mi mamá gritando "¡La Mosca!" cada vez que salía Jeff Goldblum en escena.

Highlight: El rol subestimado de Samuel L. Jackson que vive fumando frente al ordenador diciendo "Hold on to your butts."

Creo que me caería muy bien ver The Goonies. Yo quería ser uno de ellos. Nunca ha habido tan perfecta combinación de realidad y fantasía, con personajes encantadores y de los mejores chistes de traducción en la historia del cine. Mis goonies, aún los quiero con todo y el drama que conlleva ser niños y estrellas de cine. Quiero decir que todo son highlights: la búsqueda del tesoro de Guille el Tuerto (One eyed willie) la dinámica terrorífica de The Fratellis, las historias de Chunk y su amistad con Sloth ("Heyy you guyyyss!")... todo es chivo. Gracias Chris Columbus y Spielberg por esta pequeña joya y el personaje estrella Rosalita, la empleada.

Y otra que era buena era Father of the Bride. Pasa de ser buen a  tanto verla, todos juntos, en la sala familiar o el cuarto de mis papás. Buenísimo el aturdimiento de la familia, la planificación de la boda por Martín Short... exportación de modelos culturales gringos. Los tres actos de la peli son muy divertidos, y la ternura atraviesa toda la película.

Highlight: mi papá lo pronunciaba "fazer of the brais", bien chivo.

En esta misma categoría de películas familiares, está The First Wives Club. No fue hace mucho que la vi en un sofá negro, por primera vez en la vida adulta o en mucho tiempo, con un amigo serbocroata. Él creció en Belgrado y yo en Centroamérica, pero a ambos nos llegaba ver The First Wives Club con nuestra mamá. Y de allí, en una conversación reciente, en la discutimos si yo era la Elise (Goldie Hawn) aunque francamente todas amamos a la Brenda (Bette Middler), descubrimos que nos vemos reflejadas en esas divorciadas. ¿Es la edad, o el haber crecido con ellas? La quiero ver de nuevo ahorita y montar una reinterpretación de "You don't own me". Te amo, Diane Keaton.

Highlight: ¿Qué ondas, Sarah Jessica Parker? Levemente odiosa de manera permanente, es más cerota de lo normal como la segunda esposa de Morty; perfecta en su papel. Mi conflicto preferido: Morty y Brenda, divinos.

Haré mención honorífica a Mrs. Doubtfire, pero acepto que es un poco enfermizo todo el vacil. Ebert lo puso de manera elegante: no es realista, no es viable. Pero tiene sus cositas que vale la pena...

Y abajo: una representación de cómo luzco físicamente los días en lo que me caería bien una peli así como familiar.
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Patricia Trigueros

Cine y El Salvador



Tengo una debilidad por las listas de películas que ver. Taste of Cinema siempre me entretiene y a veces, esculcando opciones para mis sesiones personales de cine en la cama, me topo con otras listas. La última exploración me llevó al tema de latinoamérica, y entre títulos fascinantes y también el eco de conversaciones privadas sobre buenas películas de región, recordé una lista de películas que hacen alusión a El Salvador. Momentos específicos que aluden a mi país y la exportación cultural específica y menor es lo que estas películas y estas mini-reseñas tienen en común:


Buffy The Vampire Slayer (1992) Antes de que fuera una serie que enjaula la estética de los late nineties, vino la película. Creo que la alquilamos. No solo estaba de moda Anne Rice, también estaba de moda Luke Perry y Beverly Hills 90210 (¿por qué? eso permanece un misterio). Lógicamente, alquilar esta película sobre una chica rubia popular que se entrena para acechar vampiros malévolos en la ciudad de (probablemente, no estoy segura) Los Ángeles, era algo que debíamos hacer. ¡Y me encantaba! Hay amor y hay acción, suspenso, ¡lo tiene todo! El vínculo entre ser cheerleader y vampire slayer queda más que evidente. Aparte, a medida ella entra en esta lucha se da cuenta de las frivolidades que la rodean y aprisionan al prójimo. Referencia a El Salvador: Buffy (siempre he querido saber ¿a quién se le ocurre ponerle Buffy a su hija?) va subiendo las gradas eléctricas de un centro comercial junto a sus amigas y deja bien claro que nunca se iría a El Salvador, que ¿qué diablos va a ir a hacer a El Salvador? Puntos a Buffy por su orientación geográfica y prejuicios.


Clueless (1995) es una comedia inspirada en Emma de Jane Austen, lo cual se puede tomar como una reescritura literaria y se pueden examinar los personajes y su trama desde ese enfoque en dado caso sea necesario defender la integralidad del film. Aparte, contiene mucha intertextualidad con referencias a Shakespeare, Sonny & Cher, Los Picapiedra y El Salvador, etc. Sin embargo, no deja de ser una puesta en escena bien cuestionable en cuanto a forma y fondo. Independientemente del valor utilitario de Clueless, la historia de una niña consentida que aprende a amar después de conflictos con la popularidad y entregada al consumismo, yo era fan. Fue por un par de años una película para volver a ver y bailaba a mis 8 años su soundtrack espectacular, la veíamos en grupo con mis amiguitas y cantábamos “Alright” de Supergrass en nuestras pijamadas. Referencia a El Salvador: la empleada de Cher se enoja porque ella no es mexicana, cuando Cher alude erróneamente a su nacionalidad. Cher no entiende y su interés romántico y como hermanastro o algo así, Paul Rudd, le dice “es de El Salvador, it’s an entirely different country.” Puntos a Paul porque nos defiende y porque no ha envejecido NADA desde 1995.


No sé si es personal y es porque me encanta Pedro Almodóvar, pero Todo Sobre Mi Madre (1999) es genial. Con un tono claramente dramático que aún deja entrar guiños y chistes, la historia de Manuela, la enfermera argentina que tras el fallecimiento de su hijo va y vuelve a Barcelona buscando al padre, Lola. Esteban muere sin saber qué ondas con la historia de su padre, saliendo de ver una representación de Un Tranvía Llamado Deseo interpretado por la gran Huma Rojo, actriz que este mismo seguía. Entre la referencia a Eva al Desnudo (All about Eve) y el comentario que debería de traducirse a “Todo sobre Eva”, y la alusión a “te voy a contar todo sobre tu padre”, y el trasplante de órganos, empieza este viaje, con fotografía y arte y colores divinos, en el que conocemos a Agrado, a Huma, a Nina, una adicta a las drogas y la otra adicta a la una; y Rosa, la enfermera que nadie sabe cómo se le ocurre follar con Lola. Esta película es uno de mis varios amores Almodovarezcos. Referencia a El Salvador: la madre conservadora de Rosa está asustada de que su hija quiere irse a El Salvador, país en guerra que recibe cooperación y Rosa, voluntaria. En el ‘99 que salió la película, El Salvador no estaba en guerra. Esta referencia nos obliga a situarnos un poco en el tiempo de España ochentera, a menos que se perciba desde aquel otro continente que seguíamos en guerra, pero hoy no vamos a hablar de los acuerdos de paz.


Debo admitir que me gustó mucho Training Day (2001) cuando la fui a ver al cine con mis amigos, como si fuera una salida de chicos. Me marcó ver a Snoop Dogg en la pantalla grande y la corrupción y el deterioro de los personajes. Me afligí. Referencia a El Salvador: Eva Mendes es la novia o amante del personaje de Denzel Washington y les trae una bandeja diciendo que les había preparado comida de mi país. Puntos al guionista de Training Day porque Denzel Washington ganó un Óscar ese año, y sobretodo porque yo me he escuchado diciendo también cosas como “now this is all El Salvadorian food”.


Creo que he visto The Last Kiss (2006) suficientes veces (2) para saber que es mala. Nunca he visto la original, L’ultimo baccio (2001), pero esta adaptación à la Zach Braff no es tan buena como Garden State, y eso que Garden State no es tan buena (no envejece bien, pero le tengo cariño porque nos dejó a The Shins). Un poco melodramática pero sin más, es como un poco plana, ¿no? Rachel Bilson desespera y las subtramas no traen mucho a la mesa tampoco. Referencia a El Salvador: uno de los amigos, en estas subtramas equis, decide que se va a ir a Sudamérica y suena de fondo la canción “El Salvador” de Athlete. Puntos porque la canción resultó ser bastante pegajosa y me ayudó a entender lo que me cantó un tipo que conocí en la universidad en el 2007, cuando le dije que era de El Salvador. “Como la canción”, me dije. Sí, yo llevo años en la universidad.





Patricia Trigueros

Mis pelis frenchies parte 2



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Otros títulos, como Amélie (2001) y La vie en rose (2007), me suenan a mí y a un montón de gente. Son parte de los referentes recientes de la categoría aquella que medio-amo, que disfruto, “cine francés”. Y mis pelis frenchis contemporáneas, estas son las que más amo:

“Eso es tan L’Auberge Espagnol (2002)”, porque sí, se convirtió en un adjetivo. Es la voz con la que te podés identificar de alguien perdido, haciéndose preguntas, viendo qué le funciona y qué no le funciona; aprendiendo a lo largo de su estadía Erasmus en Barcelona y a lo largo de lo que sería una trilogía con Les poupées russes (2005). Quizás el humor en esta ensalada de extranjeros que buscan idiomas en común para relacionarse y en tensiones que estallan es precisamente lo relacionable que es, relacionable incluso cuando lo ves desde afuera. Yo nunca he estado en Barcelona y no sabía lo más mínimo del programa de intercambio Erasmus, pero sé por Romain Duris en L’Auberge Espagnole que aprender catalán no es así no más y que mantener tu relación a distancia con Audrey Tautou es una prueba difícil de confianza.

Le Hérisson (2009) se anuncia como una historia un poco absurda, al principio, cuando escuchamos la voz de la narradora que dice, mientras filma escenas de su vida cotidiana, que planea suicidarse cuando cumpla 12 años. Dice que se rehúsa a terminar viviendo en la burbuja en la que vive su familia y que, como cineasta, no importa cómo morís: importa qué estabas haciendo cuando moriste. Pero en este burbuja fuera de la burbuja, se hace amiga de la conserje. ¿Qué hay detrás de esta mujer? Y vienen los altos y bajos de curiosidad y amor. De repente podemos encontrar más que solo las capas que vemos.

La sala de cine de Cinépolis se estaba riendo a carcajadas de los diferentes episodios que marcaron la vida de Guillaume Gallienne. Fuimos a ver Les garçons et Guillaume, à table! (2013) con mi hermana porque era un domingo tipo 6pm y el cine estaba lleno. A uno se le olvida más de alguien también opta por la tarde-noche del domingo para ir al cine y las entradas se acaban y ya no pudimos ir a ver ni-me-acuerdo-qué-película-era. ¿Qué están dando? Esta película francesa, que resultó ser hermosa y de mis favoritas, que tengo guardada en el iTunes para poner cuando yo quiera. Me da tanta risa. Mi risa aparte, es una autobiographical coming of age movie en la que seguimos a Guillaume desde chiquito hasta su vida adulta, por el camino de la construcción de su identidad y de su relación con su mamá. Lo más impresionante es la astucia con la que la película conserva la dinámica teatral de un monólogo, el formato original, e incluye otros elementos. La adaptación usa los recursos de la narración audiovisual para dimensionar la historia, la riqueza de esta historia; la confusión de que él no es como sus hermanos, los bailes en Sevilla, el horror y cómo huir del servicio militar, las maravillas de un boarding school en Inglaterra, la mamá y sus manías.

La vie d’Adèle (2013) es perfecta; larguísima, pero perfecta. “Se siente como que es de 4 horas”, es porque son casi 4 horas de realismo en el cine de un despertar y un primer amor, cuyo devenir no fue tan evidente. Adèle tiene 16 años y no se conoce, y no identifica qué siente y no se siente bien. Está acostada viendo al techo y tiene que ir al colegio y funcionar, pero luego conoce a alguien que la hace sentir lo que los libros de su clase de literatura francesa describe: un coup de foudre, que se traduce literalmente a “golpe de pólvora” o algo por el estilo. Con ese primer amor entre Adèle y “la del pelo azul” (que no recuerdo cómo se llama en este momento), viene una primera ruptura luego de un par de años. Ya no se encuentran, se han alejado mucho. No hay duda que la cinematografía y el tono de estas tomas largas que capturan el ambiente y los detalles de las lágrimas, las miradas, la duda, los defectos en la piel y los ojos que se inflaman (o los cuerpos que sudan en la cama) es lo que hace más fuerte a la película. “Lo que más me gusta”, decía mi María, “es cómo retratan a la sociedad francesa.”

“Paty, acabo de ver una película, buscala, se llama Le nom des gens (2010), la protagonista me recordó a ti!”, me dijeron, y creo que la vi de una vez sin ver el trailer. Hoy la he visto mil veces y ahorita, un domingo invernoso salvadoreño, la volviera a ver, fácil. Es de las comedias románticas más inteligentes que he visto y la comparo a la más grande de todas, Annie Hall (1977) de Woody Allen. Le nom des Gens (traducida al inglés, The names of love) se trata de un francés tan normal que se llama Arthur Martin, al igual que un montón de otros franceses. Conoce a Baia Bermahoud, “la única persona en Francia que se llama Baia Bermahoud*.” Lo más fascinante de esta peli es que lo que parece ser una estructura narrativa básica de boy meets girl y opposites attract, porque ellos son completamente opuestos, es en realidad más que eso: son opuestos porque crecieron en dos épocas en Francia diametralmente opuestas, en mundos simbólicos distintos, y todo tiene mucho que ver con el origen de cada uno. Y el proceso que narra estos choques entre dos personalidades, y la herencia cultural divergente, es divertidísimo.
*no sé cómo se escribe Bermahoud, y me da pereza chequear


la lista

de las escenas más lindas de Le Nom des Genes
Patricia Trigueros

Los botines de Almodóvar




Botines negros, de punta chata, imposibles de quitar y dolorosísimos cuando se usan en calles de piedra.
 
// Quiero ver Julieta, la última película de Pedro Almodóvar, de El Deseo. Leer "El deseo" y ver el loguito rojo, que me acuerda a crónicas sobre la producción emergente desde su concepción, me acuerda irrevocablemente a cómo fui descubriendo las películas de Almodóvar (poco a poco y en veces a una velocidad más rápida que en otras), a amarlas por sus vertiginosas tramas con desvirtudes exaltadas y personas fuera de quicio; amar reconocer en ellas lo repetitivo y experimental. //

Lo conocí con Todo sobre mi madre en 1999. Mentira, no la vi en el ‘99: la vi en una clase de Español y lenguaje, porque a una profesora le parecía prudente que chicos y chicas pre adolescentes aprendieran de España a través de la historia de Manuela, Agrado, la hermana Rosa y Lola. “¿Cómo se te ocurre follar con Lola?” Aprendí, entonces, que las mujeres somos unas gilipollas y que Barcelona está llena de color, más que Madrid; que cómo una madre ama a un hijo y cómo los secretos te dan para aprender a mentir, ¿o no? Me fijé en el agudo uso de fotografía y audio y me dieron ganas de escribir así, sí. Me encantó que nos acompaña Un tranvía llamado deseo a lo largo de la película, que en la vida de Huma Rojo solo ha habido humo, porque en el éxito no tiene ni sabor, ni color. Me autodenominé Huma y me daba por recitar el monólogo de la Agrado, comportamiento poco extraño para alguien como yo. ¿Y qué más? Aprendí lo intrigante que puede ser una historia poco común y bien contada, y encontré su eco en una crónica escrita por el director, quien habla de su relación estrecha con su madre y un duelo que le siguió.

// Quiero volver a Madrid y quedarme en el Retiro y que la vida me suceda hasta poder decir ¡Átame!. ///

Hable con ella fue mi date un 31 de diciembre en 2004. A las 2 de la mañana yo la estaba volviendo a ver, porque ¡qué película más bella! He de verla de nuevo y odiarme por no tener personajes como esos; y tramas y subtramas, y relaciones que se vuelven una sola, interrumpida por la metáfora del cine mudo. Pero pasé otras noches en cama con Pedro: en mi exploración desde el disco duro pasé por Matador, Carne trémula, Tacones Lejanos, La ley del deseo, Átame, Mujeres al borde de un ataque de nervios, La mala educación, Volver. Me salí de la cama fue para ir a ver el estreno de Los abrazos rotos, con ese su juego entre Mateo Blanco y Arthur Miller, la belleza física y por allá en la playa los amantes, amándose y perdiéndose, amándose hasta perderse, sin amar de regreso, no.

***

“Deberías ver La Flor de mi secreto, te va a gustar, ella es escritora.”

Marisa Paredes es Leo, pero también Amanda. Escritora, pero no autora. Vive la antítesis de las novelas de amor que publica su alter ego, su seudónimo. Te da a entender más qué siente que qué sucede con su pareja. No soporta unos botines de punta chata que compró con él, no se los puede quitar; no soporta la ausencia de él, quien se los podría quitar.

¿La habré visto antes de leer Patty Diphusa? Tiens, me dijo Eva, lo vi en la librería y cuando leí “Patty” y “Almodóvar” me dije que te lo tenía que comprar, y fue un regalo hermoso y rojo como las películas de él. Empecé a leer a Patty Diphusa, herramienta de Pedro en unas publicaciones periódicas que tuvo, con su tono testarudo y ultraexpresivo. Ultraconfiada y feliz, ella es la primera Kika, pero también una metáfora. Y aparecen sus botines de punta chata, que no se puede quitar, que su Amor Verdadero con mayúsculas le quitó alguna vez y lo que le queda es nada más la nostalgia, que si uno no la cuida bien es capaz de matarte. Muy diferente al amor pasajero, según dice. Y avanzó la lectura y caí en crónicas, textos amorfos, de Pedro siendo Pedro, a quien también le pasó que no se podía quitar los botines que lo destruyen con el recuerdo de un ex, triste como sus personajes, botines de punta chata que yo sé que cuesta arrancar.
A los fans nos gusta ver y volver a ver. Captamos los guiños y celebramos los rostros conocidos, los trajes, la limpieza con la que funcionan tantos elementos en un solo cuadro.

Y después pasó el acto celoso y dulce de mi querida Carmen, cuando recibí un ejemplar de Patty Diphusa por correo y le dije Carmen, ¿qué ondas? Ese libro ya lo tengo. Yo entendí que lo querías leer, no que lo estabas leyendo, me explicó. Hoy tengo dos, dije yo; pero no fue por mucho tiempo, ya que Carmen me quitó el que me había regalado Eva, dejándome solo con el que ella me regalo, para que yo contara la historia de ese lindo detalle que recibí por correo, Patty para Paty. // "I miss Patty Dyphusa, un personaje lleno de amor, con una actitud positiva ante toda adversidad y que sabe divertirse. Un icono. Siempre esperando el gran amor."

***
// Más que ver Julieta (“Es lo mejor que ha hecho desde Volver”, Volver como el restaurante en la Roma Norte, al cual le juré ir en honor a mi Pedro, Volver juro que voy a come tu comida cuando vuelva), quiero que todos veamos Julieta, nos juntemos los amantes de Almdóvar, en trajes de sastre con ombreras y una que otra peluca, un buen push up estilo Penélope, y lloremos. Lloremos y discutamos, a ver, ¿qué vemos en Kika y Caracortada? ¿Qué pensamos del soundtrack? ¿Quién ama el mise en abyme de Chicas y maletas y Mujeres al Borde de un ataque de nervios? ¿Quién no ha sido, un poco, Carmen Maura en Mujeres al Borde? Hagamos un cineforo hechizo a punta de colores y frases memorables, estilo “....Yo te esperaba despierta, hasta que oía tus tacones..”. //


Patty Diphusa

Patricia Trigueros

Paty y los superhéroes


¿A quién no le gustan los superhéroes? A muchos deben gustarle este tipo de  historias y marcas, si generan tantísimo dinero: Marvel “approached the 10 billion dollar mark” y se están dando duro DC, Marvel y Disney para compartirse el terreno. “Se puso las pilas DC, porque Marvel se los estaba hartando”, dicen.

A mí no me gustan los superhéroes, a mí me gusta Jesse Eisenberg. Las películas que me hacen moverme hacia (la pantalla de mi celular, para comprar las entradas antes de ir) al cine son comedias románticas como la trilogía “las de Before”, historias que te sacan el aliento como Room o, no sé, cualquier cosa la verdad. ¿Qué estoy diciendo? Ah, sí: si termino en el cine viendo una película de superhéroes no es porque me emociona la reescritura de mitologías anteriores de la cultura pop con la que crecí, ni porque me gustan las peleas y las explosiones, (vi suficiente John Woo en los 90’s.) Me valen ya mis recuerdos de haber visto X-Men en muñequitos y haber ojeado los comics de mi hermano (sin su permiso). No tengo ninguna simpatía por Christopher Reeve, el Superman original y la Mujer Maravilla me parece absurda. ¿Acaso nadie se da cuenta de la mirada de alcohólica-depresiva potencial que tiene? Me recuerda, en eso, un poco a I dream of Jeannie, pero… En fin, las peliculitas de superhéroes son algo que podría ver perfectamente hasta que las pasen en la tele y vivir hasta entonces en completa ignorancia, como me pasó con The Hunger Games que conocí a través de HBO. ¡Guau! ¿Qué es este mundo en el que coexisten Lenny Kravitz con un chamaco parecido al de the O.C. y J. Law? Y, cuando menos te lo esperás, aparece Julianne Moore y Phillip Seymour Hoffman, OMG. Aún así, me he encontrado viendo una que otra, como el viernes pasado que fui a ver Batman v Superman: Dawn of Justice.

Con mi criterio condicionado e ignorancia, puedo decir esto de mis top 5 superhéroes:

X-MEN me emocionó y me ilusionó, hace más de 10 años. Anna Paquin, ganadora del Óscar a los 12 años por su rol en The Piano,  no había hecho nada desde que le enseñó a volar a unos patos en Fly Away Home con Jeff Daniels, la Jean Grey hizo un buen trabajo y nos dejó picada con ese su triángulo entre el amarillo Wolverine (que no es amarillo en la película) y Cíclope o Laser Eyes o como se llame... en fin, divertida. Storm en su versión como rara y de fondo kills my vibe, Mystique es mi favorita porque se me hace la mutación más chiva y el Profesor X fue acertadísimo, lo amaba. Viendo para atrás, puedo entender a Young Paty y su amor por X-Men con esa inocencia que no sabía que después iban a venir miles de spin-offs raros como Wolverine X, Y y Z; y “First Class”, un nombre astuto que alude a volar en primera clase pero se refiere a como el génesis de esta mara mutante, con la linda sorpresa de un Magneto-Fassbender, Magneto-Shame. Gamito ya no es mi preferido, ahora es Magneto, tan incomprendido (y guapo).

IRON MAN tuvo las agallas de seguir los pasos de Liam Neeson, el actor de 60 y pico que nos enseñó cómo un hombre arriba de edad productiva promedio puede ser un leading man de películas de acción. Resurge, de las cenizas de su carrera mediocre, un Robert Downey Jr. rejuvenecido después del drama familiar Sherlock Holmes. Yo fui a ver la 3 al cine y salí pensando ¿han habido más películas con este personaje? ¿Quién putas son The Avengers y cuál fue esta experiencia traumática? Yo no sé, pero Roberto alias Iron Man tiene un interés amoroso que se mira interesante y no plano, y un armario divino con un montón de trajes chivos. En este aspecto me acuerda un poco a Madonna, pero sabemos que en realidad su trip es más el rock. Me encantó Iron Man. Ahora entiendo los diseños recientes de las pijamitas de St. Jack’s.

SUPERMAN me deja con sentimientos ignorados. Creo que no es culpa mía: nacer en el ‘87 te deja con herencias de la serie Lois & Clark con Teri Hatcher y te introduce a Smallville, que no podía dejar de ver, el Warner Channel insistió mucho. Para mí Superman no es chivo y si pronuncio las palabras Lex Luthor siento ese sabor amargo y plástico que me dejaron mis episodios de Smallville. Clark Kent no es chivo, es incómodo y vive una farse no sostenible. En el 2016 un periódico de verdad te despidiera por andar no-reportando y desapareciendo del escritorio, no hay suficiente trabajo como para vagos que no hablan y que mágicamente son poco atractivos con los lentes y sumamente diferentes a este Superman que vuela en calzoncillos rojos. ¿Qué ondas? No entiendo cómo fue que pasó, pero fui al cine a ver la que salió en el 2006. Ni sé cómo se llama, solo sé que Kate Bosworth es Lois Lane y que Superman tiene un hijo. ¡Horrible! Mala. Tan mala que hace ver SÚPER BIEN estas dos últimas de Snyder, apellido villanesco, como de alguien que habrá salido de Slytherin, obviamente. Me encantó ver que Krypton es una como proyección distópica que pasó por un sobrecalentamiento y agotamiento de recursos parecidos a lo que los humanos hacemos hoy en día en el planeta tierra. Yeah! Y llego a ver esta última donde Benniffer… que diga, Ben Affleck en su rol de Batman/Bruce Wayne pelea contra Superman… y tengo expectativas tan, tan bajas…. que salí encantada. Encantada con Holly Hunter, encantada con Jeremy Irons como Alfred, encantada con Jesse Eisenberg. Amo a Jesse Eisenberg. Le pongo 10 a todo lo que tenga su cara. No sabía yo que yo amaba tanto a Jesse Eisenberg hasta que vi The End of The Tour, la misma semana que vi Dawn of Justice; sesgándome por completo.

Uy, pero falta mencionar a Deadpool. Ya, ya sabemos que es de un superhéroe que no es un superhéroe y que Ryan Reynolds es guapísimo. ¿Cuál es la polémica? ¡Es chistosa! Me hizo reír mucho y a cada rato, combinando chistes fáciles con humor negro y políticamente incorrecto. Es refrescante, el breaking the fourth wall funciona y sí, es obvio que se está riendo de él mismo, y de Hollywood y de la categoría. Eso no lo hace menos chistoso. Es menos patana que Van Wilder y, claro, es muy llena de sangresita y accioncilla para mi gusto.

BATMAN está de último porque es mi favorito. No aguanto ver la primera, la del ‘89: no aguanto que no vaya al grano y verles caras de confusión a la Kim Basinger y al Michael (Birdman) Keaton, pero la respeto. A Tim Burton no mucho, no desde Alicia en el país de las Maravillas. Y el fracaso de Batman y Robin sirve solo para reírnos en retrospectiva de la ensalada de malas actuaciones y personajes como Mr. Freeze, la batichica y Poison Ivy y Robin y George Clooney que pertenecía a E.R. o haciendo cameos en Friends, no pertenecía en un traje de Batman. Pero no me avergüenza admitir que sí me gustó Batman Forever. El soundtrack me llegaba, lo escuchaba. Jim Carrey, estaba súper de moda y le pegó al Riddler, que aparte tenía su propuesta estética y verdosa. Two-Face era Tommy Lee Jones y era un poco como la versión mala de algo que hubiera hecho Tim Burton, pero yo tenía 8 o 9 años así que ¿qué importa? Funciona. Y no nos olvidemos del aura melodramática y tristona que nos compartió Val Kilmer. Dicho eso, recalco que lo mejor de Batman ha sido Batman returns y la trilogía de The Dark Knight. Es bueno tener cualquiera de esas en la compu, para ver y volver a ver.  


La mara.
Hulk no me interesa, por ejemplo.
Patricia Trigueros