Mala racha de buenos viernes

migraña memorable
Tegucigalpa, Honduras, Julio de 2014
Tuve una mala racha de buenos viernes que me mandó a la abstinencia. No sé que vino primero, si fue la migraña o el cansancio... Pero pasó que por el cansancio y para evitar la migraña, venía yo el viernes a una hora parecida a esta y decía "No, hoy no voy a salir, no quiero amanecer con migraña este sábado" porque me gusta hacer cosas los sábados y los domingos. Esas cosas que empezaste a hacher o que tenis pendiente empezar y que a medida avanza la semana no encontrás el tiempo de hacerlas... Ajá, esas. 

Y no, no era goma. Era despertarme desvelada cuando aún es una mañana linda, libre de malestar y de dolor de cabeza... pero, luego, poco a poco, ir sufriendo del efecto nocivo de las pocas horas de sueño machucadas y, también, de esos manojos tabaco.

La primera vez fue una noche tranquila, que empezó con rondas de cerveza hasta me ataron las manos y dijeron Paty, vámonos que hay que ir a cenar. Ok, está bien; pizza, entonces, entre cuatro y después vemos qué pasa... Y no sé cuántas conversaciones hubo esa noche que nos acabamos el vino, abrimos otra botella y todavía nos acabamos aquella cerveza inocente que rondaba la refri. Ouch, qué dolor. Take A Wok me va a ayudar, me llevará con ánimos a La Casa Tomada, elementos que juntos funcionarían como terapia. Predije las cosas mal: salí de allí con un dolor intensificado como que había crecido en función del tiempo, localizado atrás de un ojo en el lado derecho. Solo podía cerrar los ojos y escuchar diálogos y música provenientes de una pantalla.

"Hoy sí no quiero acabar a las 3 de la mañana" dije al inicio de una noche que acabó a las 6AM. Sí me fui del bar a las 2h, lo cual no está TAN mal, tampoco... Pero terminé de reírme, enviciada con Skittles y tabaco, a eso de las 6. No me fue muy bien el día siguiente.

(Ah, y un martes no me trató bien. 2 copas de vino, 1 trago de vodka en un fashion show se convirtieron en 3 cervezas con música de rock pesado de fondo y una larga lista de confesiones que terminaban con "pero no le contés a nadie", por supuesto. El pronóstico decía que no era para tanto, y que luego de 6 sólidas horas de sueño, yo iba a estar bien. Pues, se equivocó la lógica y amanecí sufriendo de una de esas intoxicaciones. Adiós, migraña; hola, muerte. Me recuperé con suero y fui a trabajar, porque este no es mi primer rodeo.)

Y después se me fue la mano: 7 cervezas* me tenían bailando y cantando Calle 13, señal de ebriedad con estómago vacío. Para prevenir acudí a unas tortas de la calle en la colonia San Luis, saliendo de La Maga, creyendo que media torta mexicana iba a amortiguar mis desórdenes. Resultado: amanecí peor que nunca y no me recuperé ni con suero. Eso sí, puedo decir que mi última resaca-intoxicaciónme sirvió para recuperar sueño perdido porque dormí como Audrey Hepburn en Roman Holiday ese fin de semana.

Mi siguiente sábado amanecí sin migraña y me fui a hacer exámenes de todo. Me encontraron una advertencia y una infección que probablemente fue por deshidratación pos-alcohol, y que con razón había pasado cansada y con migraña. Mis órganos se ven bien, dicen, pero a lo mejor he desarrollado una intolerancia a cantidades no excesivas de alcohol. ¿O qué es excesivo?

Después de abstinencia, pasé a un par de cervecillas, un reencuentro en el que aún hay cosas por resolver. Y ayer, volví a tomar vino. Olía familiar, encantador, y reconocí en su sabor tantas cosas, como encontrarme de nuevo con un gran amor. Ojalá este viernes empiece una mejor racha que incluya vino y no migrañas. 


Que huele a Grand Cru Classé
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Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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