Lecciones del volcán de Santa Ana

lo logré
Hace dos años el lago de Coatepeque cambió de color. A la mara le parecía fascinante, porque el color turquesa les recordaba al Caribe. Yo me afligí porque según yo eso era señal de alza de nivel de azufre y por ende actividad volcánica y por ende el principio del fin. Quise ver de nuevo Dante’s Peak e irme con los del Ministerio de Turismo a una caminata al volcán de Santa Ana con vista al ahora impresionante y terrorífico lago volcánico.

Mis planes impulsados por mi interés volcanólogo muriero y dos años después, hoy, puedo decir que ya escalé* el volcán de Santa Ana. Al igual que en otras ocasiones, este pasado domingo que escalé* el volcán Ilamatepec alias “el volcán de Santa Ana”, pariente del lago volcánico/caldera Coatepeque y del Volcán de Izalco antes conocido como “el Faro del pacífico”, aprendí muchas cosas.

1. La gente no tiene fe de que yo puedo escalar volcanes y se sorprende de mi agilidad.

2. Mi agilidad, creo, es debido a mi estatura pequeña y poco peso; a eso le atribuyo mi talento y rendimiento, no a mi salud. Quizás mi pasión irracional por los volcanes y la geología me impulsa.
3. Es posible llegar a la cima tras una noche de copas, o una noche de muchas copas, y sin estar en buena condición física. (Yo no andaba de goma, conste: yo solo me había tomado un kiwi mojito y media cerveza, y tenía como 4 meses de no ir al gimnasio. Como dijo Aerosmith, Living On The Edge.)
4. Esto es apoyo moral: -¿Me iré a morir de ineficiencia?  
-¿Qué importa?
5. No es paja eso de que se te pueden acalambrar los brazos y que te podés quedar sin aire. Lo que también es cierto es que los calambres y el pecho y el oesofago DUELEN cuando eso pasa. Sobrevivís, pero, ajá, quizás estar mejor preparado si vas a hacer el Reto Volcán de Yo Amo ES.

6. Los “atajos” te van a ahorrar tiempo pero seguir la ruta establecida puede salvarte la vida.

7. Si te siguen pensamientos estresantes y tóxicos en tu escalada, llegar a la cumbre puede ser terapéutico, como dejando todo atrás.

8. Hay chance de que encontrés a UN PALETERO en la cumbre, vendiendo paletías de zapote, banano y mora. Heladas y sabrosas, son un gran incentivo y recompensa por llegar a la meta.

9. Ya en la cumbre, gozarás de las infinitas posibilidades de posar para fotos absurdas y, claro, de la impresionante vista a todo el país.

10. Las camisetas sin mangas son mala idea. 


Mi siguiente aventura volcanóloga será el volcán de Izalco. 


Retrato familiar siglo 18 versión Volcán


Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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