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Mis mezcales del D.F.


El D.F. me duerme los labios y me relaja los hombros.

Era la hora de almuerzo, pero no sé qué hora era; no sé si fue martes o si fue jueves, si fue a la hora que comemos acá o a la hora que comen allá en México, querido México. Azul Histórico, poscolonial, plaza central preciosa y recetas según estaciones y regiones. Comí tartare de atún y sopa de tortilla que me esperaba en una vajilla azul. Comí chapulines y tomé un mezcal añejo, oscuro y casi con cuerpo. Quemaba poco, pero al exhalar su humo calentaba. Produjo, entre chupones de naranja y chile, un efecto adormecedor. El high se sintió no muy lejos de un abrazo y no helaba el viento de la calle Morelos. Me hice inmune a pleitos y a México.

Cuando llegué a un apartamento (de la categoría de inmueble “maderoso y tapizado de libros”) en la colonia Narvarte, hubo una botella de mezcal artesanal que resalta y es lo único que recuerdo de todo lo que había en el apéro. Tenía una patada cariñosa que te dejaba seco el paladar y un nivel de alcohol vaporoso que me acordó a la grappa italiana, a la primera y única vez que tomé grappa italiana, con un ex-roommate quien me pasó la botella italiana y un ex-amigo que me dijo “Like you’ve hadn’t had grappa before…?”

Y, en medio del ruido de la Hosteria La Bota, aquel ruido escondido en una calle peatonal, me ensordeció la mezcla de mezcal y cerveza, sorbos sin miedo. En la sordera aprecié mejor la salsa verde en la que nadaba mi quesadilla y escuché más intensamente las historias de escritores, poetas y traductores. Me quiero envolver es esa sensación de San Jerónimo 40, Ciudad de México.

Cuando quise volver a esa sordera, me desvié y terminé siguiendo las instrucciones que recibí hasta llegar a la cortina gris del bar sin rótulo. “El bósforo, cerca de Bellas Artes, bar de mezcal”. Es incómodo, pero eso es a propósito: no es un accidente que sea así de oscuro y escondido, con sillas altas y una barra experta en mezcales; y un mezzanine en el que a duras penas cabés. El plan era me tomo algo aquí y después voy a La Bota, seguro comemos en La Bota, todo es genial la Bota. Pero me tomé unos mezcales blanquitos, de esos que dan cosquillas, sobre una alfombra del mezzanine del Bósforo, y una cerveza, ¿cuál era la cerveza que tomaba? Y terminé bailando “Rock with you” después de cantar Café Tacuba y Plastilina Mosh y…

A lo mejor la cerveza que tomaba era Noche Buena, o Buena Noche; una edición especial oscura que circulaba por allí. Cuando llegué a La Burguesa en Condesa, fue justo con Noche Buena y con un mezcal que acompañé mi hamburguesa de huitlacoche. ¿Cuál era? ¿Espadín joven? ¿Buena onda, que pega rico? Quería pedir la carta entera de ese lugar y tomarme todos sus mezcales.

Para todo mal, mezcal; para todo bien, también.


Hamburguesa burguesa con encacahuetado y huitlacoche,
en La Burguesa de La Condesa, 28 de noviembre de 2014.


Patricia Trigueros

¿Qué comer un sábado? Un mapa

La respuesta es ¿Qué no comer?

Ayer pagaron, las dietas a la hora de la verdad uno las tira por la ventana, y el sábado es uno de los días más lindos que existen, y hay tantas, opciones, ¿para qué complicarse?

El Desayuno, como dicen, es el tiempo más importante de comida, quizás por ser el primero y porque, en mi caso, paso la semana entera desayunando un batido de frutas y/o frutas y café por falta de tiempo. Teniendo el tiempo necesario para un desayuno de verdad, yo optaría por unos huevos divorciados a la francesa en la panadería San Martín. ¿Quién fue el genio detrás de meterle queso derretido a un baguette tostado que sostenga de manera majestuosa a dos huevos poché? Uno con salsa holandesa con loroco y el otro con salsa roja, Mmmm
1. "huevos divorciados, para la divorciada"
Como Merienda matutina yo recomiendo un postre en Le Croissant la panadería francesa y un café, como este brownie que está aquí. Este también funciona como desayuno o como merienda de la tarde, cualquier día. O almuerzo, porque ¿porqué no? 
2. Le brownie francés

Y para El almuerzo, que sea un encuentro cercano del mejor tipo con la Hola Beto's. Aquí lo importante es pedir todo sin miedo: el volcán de mariscos empanizados, el tambito que es un ceviche mixto con jugo de tomate, la paella o agarrar de la paella que alguien pida porque pues sí, el sampler de mariscos, la mariscada entre dos, o el plato con 8 cangrejos si tenés buen diente y paciencia, y, una docena de ostras porque la vida es muy corta. Y nunca me voy a olvidar del día que probé las arañitas de calamar al ajillo, un buen cambio del usual volcán, por $7.00.
3. Almuerzar de todo en La Hola Beto's
Claro, si te cabe  un segundo almuerzo, que sea algo divertido como cerdo o res en salsa Katana o Kung Pao (como se escriba) y fideos de arroz en Take A Wok. Nunca falla. 
4. El almuerzo número 2 porque YOLO
Tú puedes seguir. Más si después de un rato se te abre de nuevo un hoyo del estómago con el calor de la tarde tropical. Vos sabés que lo que hay que hacer es darte un sorbete en el POPS
5. El capuchino que te regresa a la infancia, cortesía de POPS.
Los sábados en la noche y tu afán por una Regia te pueden hacer olvidarte de la Cena, otro tiempo de comida importante ya que hace colchón, lo cual evita intoxicación por alcohol. ¿Porqué no vamos entonces al Vinyl Café, a tomar Regias y Supremas y Flammenkuschen. No sólo tienen vinilos a la carta desde El soundtrack de El Fantasma del Paraíso, disco Donna Summer y otros hits de los 70's como Pink Floyd, e incluso Edith Piaf... También tienen estas pizza/Flammenkuschen, su traducción más cercana siendo "Pizza alemana". Mi debilidad: la de puerro. Que así y allí empiecen todas las noches de sábados y que luego se deformen, a ver qué pasa.
6. Pizza delgada de puerro, tocino, crema agria, queso, horneada a la perfección

¿Qué recorrido harían ustedes un sábado de final de mes?


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Mapa Gastronómico de Antigua Guatemala, porque sí

Este es un mapa de los diferentes puntos de referencia que guiaron mi reciente escapada a Guatemala. Me fui enferma, con antibióticos y cansancio y defensas bajas, pero este recorrido me curó y ahora regresé entera.

1. Café No Sé
Parte de mí quiere creer que es el lugar para los que no sabemos qué queremos, que ofrece exactamente lo que necesitamos. Me hace sentir en casa cada vez que voy. Esta vez, fue la primera parada, sólo éramos Cristy y yo. Cerveza Moza, tequila, y mezcal. La vez pasada, nos excedimos con mezcal en la otra barra del Café No Sé, y esta vez me dice Cristy “Dale, vos, si aquí en el Café No Sé el tequila es bueno.” Milagrosamente, no me morí. La Moza no la había probado y la amé, un poquito. Oscura, con cuerpo; ni sé con qué compararla. Hubo otras dos rondas de eso, en lo que hablábamos con nuevos amigos desconocidos, y me pedí una pizza, que Casey, el bartender, amablemente me hizo mitad hawaiana, mitad margherita. Sí, amigos, es eso: además de licores, ambiente, amigos, música, hay pizza de 44Q. 
"El mejor bar de Antigua" - Paty
2. Fernando’s Kaffe
“Este es el mejor lugar de café. Supuestamente, va...” Gracias, Cristy mi guía que estaba muriendo de los estragos de la noche anterior, por llevarme a un lugar agradable, que huele de entrada a café, en el que me sirvieron un sabroso espresso americano doble y una crepa con frijoles, extra queso, huevo, chile pimiento, hongos… Osea #todamierda. El objetivo era revivir, pero aún no lo lográbamos. Eran las 12 y media. 
Breakfast at noon 
3. Zoola Antigua
No sabíamos cómo llegar (y aún no sé cómo llegar), pero lo logramos. Techo forado de telas de colores, la gran plaza central de este hostal-restaurante tiene almohadas en el suelo, en vez de sillas. Nos llaman, que qué estábamos haciendo… “Aquí, literalmente echadas, en Zoola”. Coca-light, home fries osea papas sofritas con una especie de salsa agridulce, y un humus exquisito. Quería pedir más cosas, pero esa dosis de picar y descansar era justo lo que estábamos buscando.
Terapia echada
4. Picositas
Picositas son una micheladas revolucionarias, que encontrás en las calles de Antigua Guatemala. desconozco su secreto, pero conozco el efecto regenerador que tiene en mí. Enamora al paladar con ese picante y cómo lo condimentan… no sé, pero es un must. Una o varias, como quieran; yo sólo me tomé una porque había que ir a ver a Italia jugar contra no-me-acuerdo-quien.
Mi amor callejero
5. Roo’s
Allí fue que fuimos a ver el partido. Con buena compañía, buen espacio, buen spot en el sofá al lado de la ventana, allí me tomé un ron de 10Q y una Moza (de nuevo). Debí de haber sabido que ese sábado iba a terminar con ron a las 5am… Pero, bueno, el caso es que tiene a penas una semana de estar abierto, el concepto es Australiano, tienen comida y bebida y Vegemite, los dueños son súper buena onda… ¿Qué más quieren?
"Get me a vegemite sandwich"
6. Cactus Taco-Shop
“A mí me dieron ganas de como tacos y cerveza”.
“Ah va, a pues vamos a Cactus”, me dijo mi guía.
Es pequeño y lindo, con una anfitriona encantadora, y no importaba que no habían mesas: todo se miraba tan rico que había que esperar. Tenía que ser allí. Pedimos alambres de bistec, mojitos, margaritas, tequila, y Mozas. Ah, y mi favorito: tacos de camarón con tocino, queso derretido, salsa chipotle y repollo morado. No, no son como los tacos de mariscos que, de repente, hay en todos lados. Tienen un sabor espectacular, y hacen que uno quiera más. Cactus Taco-Shop juntó mi amor por méxico con mi amor por buena comida y buenos tragos y buenas pláticas.
food-gasm 
Me abstengo de contar sobre mi almuerzo del domingo, y sobre los 5 pedazos de pizza (de aceitunas negras, chile verge, champiñones, extra queso, longaniza y pepperoni; todo junto, de la Frattoria Guatemala) que se fueron a vivir a mi panza ayer en la noche… Porque ya, pues. Los lunes son suficientemente largos como para alargar más este post. Aunque, claro, se siente bien que mañana no trabajaremos algunos de nosotros salvadoreños.
La Americana con extra-queso y hongos de verdad, para 2

El mapa gastronómico

Soya nutribar
¿Qué tiene que ver un mapa gastronómico con la canción "Maps" de las Yeah yeah yeahs? Nada; no tiene nada que ver una cosa con la otra, excepto que a mí se me ocurrió asociar los dos conceptos ya que esta es la primera de una serie de posts, la serie o categoría Mapas. Y la edición de hoy está compuesta por puntos de referencia para ubicar a tu estómago en San Salvador, que sirva de guía para turistear platos y bebidos. Como dice el cuento del Dichoso Turis Turista de Salarrué, "¡Yo questoy haciendo aquí, si ni soy poste ni antena de radio, ni asta de bandera ni nada! Ya me voy por esos mundos de turis turista."

1.  Soya Nutribar: lo conocí hace ratos en El Tunco a través de un batido soya de leche de soya, banano y papaya y está de cumpleaños. ¡Felicidades por el primer año en San Benito! Les recomiendo el smoothie Hangover, la ensalada de frijole, el ceviche vegano, la granola, los aderezos, el café, el jugo de naranja y limón... Por el cumpleaños, los smoothies están al 2x1, lo cual viene muy bien si te estás inclinando hacia la jugoterapia, como lo explica esta entrada .del blog I make myself. Lo que me gusta de Soya  es todo: el ambiente, el concepto, las recetas... sentir que hay un go-to-place para buen sabor, buenos productos, todo orgánico... Si pudiera, iría más seguido y aprovechara el jadín de arriba que lo conecta con The Carrot Concept. Ah, y están los shots saludables: dense el de jengibre para sufrir un poco.

The mother Spicy Tuna, Sakura sushi bar
2. Sakura, la pasarela de sushi: en el primer nivel de la Plaza Sam-Li o como se llame, allí sobre la Avenida Masferrer, adonde está el Hunan, se encuentra el único bar de sushi en la ciudad. Te podés sentar en la barra o en las mesitas/butacas, adonde sea, y desde allí ves el desfile de platillos de Sushi (sashimi, makis) u otras variedades de cocina japonesa, cuestan 2$ cada uno y al final te sacan la cuenta. En la variedad está el placer (Molière lo dijo una vez en Don Juan, pero en otras palabras), y la pasarela de sushi te permite probar de todo un poco, porque los platillos incluyen, en el caso de los rolls/makis 2 porciones. Ayer, por ejemplo, probé el Boston Roll, el roll Tempurizado, un Philadelphia, un poco de uno que no se cómo se llama, sashimi de salmón en una cama de pepino; y, mi favorito, el Spicy Tuna (trozos de jamón nadando en Sriracha la salsa picante que yo prinuncio "shiriasa". Acompáñese de Tsingao, si te gusta la cerveza exótica; o de té de jazmín, si eres adicto a esa bebida perfumada, como en mi caso. Ah, y los lunes, miércoles y viernes hay un 20% de descuento.

Colección de Calacas mexicanas: retrato familiar
3. La Ventana, para mezclar Alemania con lo que se te ocurra. Funciona a la hora de almuerzos o desayunos, pero, en mi caso, más que nada a la hora de querer ir a tu lugar favorito cuando se trata de por lo menos un par de cervezas... Y de vez en cuando opto por los wurst, con curry y papas, pero casi siempre es Pizzeta Clásica como acompañamiento de Pilsener o Suprema. De las pastas, escogería siempre La Sorrentina; y de lo mexico, les recomiendo los alambres. Pero ¿cómo olvidar la orden de pancitos con hongos?

4. ¿Quieren oler a Mexicano? Es lo que te produce la comida mexicana, y no hay que ir a México para lograrlo: sopa de tortilla en El Zócalo (el de aquí y sus sucursales, no la plaza del centro histórico de MEX ; nachos, tacos, torta, burrito, cualquiercosa de LaCalaca y sus salsas. La verde (habanero) y la tropical (chipotle) son mis preferidas, pero chile morita y chile de árbol están bien. Que pique, pero que pique rico; aunque a mis amigos mexicanos prefieran que pique tanto que te duerme la boca momentáneamente.
Malacara café para el alma

5. Dar una vuelta en Básico, para comer allí o para llevar, si deseáis algo rico, bueno y bien hecho. Tengo una debilidad: el wrap oriental y el cheescake de Maracuyá; pero esto no significa que el quinoa, los quiches, las pizzas, las ensaladas, postres, etc, no te van a enamorar. Eso y que encuentras productos que probablemente no sabías que andabas buscando, como yoghurt griego, frutas deshidratadas, vino y el café Malacara que me encanta. Sí, Básico alimentó mi adicción al café.

Agri-picante, te amo.
6. Hace como un año y medio me fui en un estado bien delicado en al Tunco, no había comido nada y necesitaba dormir. Despierta y hambrienta, probé Take A Wok y me compuse; y ahora se reprodujo y vino a la Colonia Escalón. Escogés tu wok, escogiendo sus componentes, y en la sencillez de tus gustos está el buen sabor en porciones grandes (pues, para mí). Es vecino de La Ventana y de ISA Deli. A mí me funcionó salsa de guayaba y cerdo con tallarines de arroz, y la otra vez fue la misma base con pollo y salsa agri-picante. Y ahorita que lo escribo, tengo que admitir que todo lo que quiero es regresar por ello. En Instagram, son @takeawoksv, keep woking.

DeliKat date
Calamar y pizza: perfección en Vittorio's
7. No puedo obviar mi amor por la comida italiana: carpaccio, capresse, prosciutto, calamares, pasta, gnocchi, lasagna, antipasti. DeliKat tiene pizzas, focaccias y carpaccio; Vittorio's y Tutto Pasta encontras pasta, ravioli, gnochhi artesanales, salsas... carpaccios, ensaladas, pizzas. La combinación clásica que son calamares al ajillo y carpaccio de res, y esta última vez que fui probé la pizza de calamares. Me movió el piso, debo admitirlo. Todo está bien.

Desayuno francés, según yo
8. Confieso que me seduce Le Croissant con algo tan sencillo: los croissants y baguette. Dame de desayuno un café y un croissant, Edith Piaf y el periódico y empiezo el día feliz. Aunque a veces no me conformo con eso: quiero, además de eso, un quiche y un tiramisú. La vitrina de los sándwiches listos, los quiches, y el pan dulce me confunde: por veces me hace creer que estoy caminando por una calle en Francia, que es de esas panaderías en dónde todo es delicioso y satisface tu hambre a la hora de almuerzo porque te llevas tu sándwich y te lo podés comer en el metro.
Souvlaki de berengena 

9. El griego: Mr. Souvlaki (en Antiguo Cuscatlán) y Opa! A taste of Greece (en la colonia escalón) tienen buenísima comida griega. Los souvlakis, la ensalda, las entradas, la sopa, todo es muy rico y diferente a otra oferta que hay en cuanto a comida mediterránea... aunque la moussaka la hace mejor mi abuela. Y la música griega que suena allí, me encanta. Me acuerda a Zorba the Greek



10. Pizza Italia: en Santa Tecla, es un lugar único que no te deja de sorprender por su decoración errática, que combina sorprendentemente bien con la pizza que estás buscando. 
La "Crazy Gigante" en La Pizza Italia