Enotria o por qué el vino da dolor de cabeza

Advertencia prelectura: leer con vino tanto italiano (Lechthaler Pinot Nero 2006, o un chianti como menciona "Christelle est une ordure" de Bénabar

Libro de citas que compré hace unos meses
 Hace muchos años (tipo en la antigüedad, como 2000 a.C., aproximadamente) lo que ahora conocemos como Italia era conocida como Enotria, significando "tierra del vino" -- y no por azar, sino por el desarrollo notable de la viticultura en la región. Dicho desarrollo fue el resultado de un viaje de Dionisio, Dios griego del vino, la embriaguez... el "buen-vivir", "la joie de vibre", como quieran llamarlo (yo prefiero "los excesos"). Él fue quien trajo de Grecia las plantas de vino, impulsando así el desarrollo ya mencionado.
 Junto a su hermana Afrodita, Dionisio viajaba regularmente a Italia a disfrutar de las cosechas de vino italiano, fruto de los esfuerzos de los Etruscos, pueblo de la Toscana que sacaba adelante la viticultura en aquella época. Sin embargo, al festejar con los dioses, los viticultores se pasaban de copas. En compañía de Dioniosio, el vino los absorbía en un vaivén de música, y baile; y, de hecho, son las celebraciones a Dionisio que dan origen al teatro, o género teatral como representación artística... pero esa es otra historia. Volviendo a la historia del destino de los viticultores de Enotria, estos mortales amanecían con síntomas varios de malestar físico y un dolor de cabeza en el hemisferio norte, localizado al lado izquierdo... lo cual perjudicaba la producción del vino.
A lo largo del Imperio Romano, la producción del vino en Italia provenía esencialemente de Italia central, con la establecida restricción del consumo en ocasiones especiales, y reservado a los hombres únicamente (aunque habían quienes no respetaban ninguna de estas limitantes); pues la herencia de las fiestas excesivas de los dioses griegos causaba mucho dolor de cabeza a la mañana siguiente.
Con la venida del cristianismo, la restricción al vino fue reforzada: la viticultura se mantuvo viva sobre todo por los monjes, en los monasterios, dedicada principalmente a la producción de vino de misa. El consumo excesivo era además una oportunidad para reforzar el sentido de culpa y arrepentimiento en los cristianos. La brecha que separa el estilo de vida de Dionisio y Afroduita del creciente cristianismo de la época era palpable aunque invisible, puesto que reforzó el efecto del exceso de vino: los dolores de cabeza se tornaron más intensos como un saludo de esta herencia griega.
Si él lo dijo, es por algo.

La resaca del vino italiano es distinta a la de otra bebida embriagante, como les pueden contar los consumidores asiduos de alcohol. Es por esta sucesión de hechos en el corazón de Italia que después de un exceso de vino italiano, uno se despierta con un dolor de cabeza que impide la productividad, un dolor localizado en el área sinusal que se propaga por la cabeza. A los fumadores nos afecta aún más, por el exceso de cigarrillos.

Yo fumando, habiendo tomado vino; foto de Rodrigo Dada 




Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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