Soy adicta


Esta es una lista que empecé a formular en mi cabeza, pensando en qué debo dejar y qué no, en que no puedo parar.

Soy adicta al café y al consumo constante de café, y prefiero tomar café malo que no tomar café. Llevo tres cafés en las tres horas que llevo despierta. Sin café, se me agotan las baterías y entro en un letargo de ¿y cuál es el punto?

Soy adicta a fumar cuando está lloviendo o ha llovido, a bajar al jardín o a la terraza, mojándome la nalga porque no me importa sentarme en lo mojado, después de dar vueltas con mi cigarro. No puedo no entregarme a la mala manía de fumar cuando llueve.

Soy adicta a decir que no, no voy a ver mi celular, no me voy a distraer, me voy a concentrar; agarrar el celular y verlo. Rompo esa promesa casi automáticamente.

Soy adicta a mentirme a mí misma. Paso por un proceso de convenicimiento, deliberación y racionalidad y acabo por prometerme que voy a hacer algo que no voy a hacer. En agosto me dije que iba a hacer ejercicio. En septiembre, yoga. Ayer dije ¡no más de romper mi dieta! Solo cosas sanas y si hago trampa, con control. Lo dije, me lo creí y cené 3 pedazos de pizza "extravagante" y unos rollos de pan con queso. Pizza Domino's y sus derivados, los enemigos en mi esófago.

(Debería de dejar de vivir de la adrenalina de creerme que voy a hacer algo por un segundo y luego, inevitablemente, romper esas promesas.)

Soy adicta a decir que sí a muchas cosas. Es una reacción automática. Sí. Acepto. Hagámoslo. Hagamoslo todo, hagámoslo más. Busquemos pasajes YA para ir a Tailandia y Vietnam.

(Pero, momento, me tengo que organizar)

Soy adicta a la nostalgia que, según mi querido Vila-Matas, "sólo se enriquece mientras se conserva como nostalgia" y que regresar significa su muerte; pero mi nostalgia nunca muere. La alimento con mis recuerdos, la transmito con anécdotas, la reordeno y la moldeo para que quepa en mis nuevas perspectivas. No la puedo dejar y me tiendo trampas de nostalgia.

Soy adicta cambiar de opinión y cambiar planes, y a no tener planes; a que todo esté sujeto a cambio. Y si de mí se trata, tratar de cumplir mi parte, aunque hayan cambios de planes. Tratar de ser terca con la meta, pero flexible con los planes

Soy adicta al calor. Ando un suéter conmigo casi siempre, apago ventiladores, me cubro con cobijas cuando hay aire, y sudo. Lo odio, pero lo amo y no lo puedo dejar.

Soy adicta a un lado de la cama, por más espacio que haya y almohadas, no me muevo de mi orilla, mi esquina.

También soy adicta a tomar fotos de cosas banales y azules o verdosas y el resultado es agotar la memoria del teléfono y perder fotos cuando intento guardarlas. Tengo 7000 fotos resguardadas en mi computadora, y estoy segura que no son las que hubiera querido guardar. Pierdo fotos, documentos, películas; soy mala gestionando mi información. ¿Mis textos viejos? Por allí han de estar.

Soy una adicta. Es la única explicación que encuentro a la racionalización de la irracionalidad.


Texto en el MARTE
2014


Patricia Trigueros

Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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