Libros que hay que evitar

Ojeando una revista (o Pinterest, osea lo mismo...) me topé con una referencia a 50 shades of Grey. Tengo entendido que es una novela erótica/sexosa exitosa, y nunca la he leído. No me sorprendería que para este momento se haya reproducido y tenido hijos, pero no mucho me importa qué fin tuvo. "¿Será que la leo?", pensé. ¿Me iré a arrepentir o será un guilty-pleasure como mi amor por la serie Gossip Girl? Decisions, decisions... Y después me acordé de los libros que hay que evitar leer, que yo he leído. 

1. El Código Da Vinci, Dan Brown. Leo muy lento, normalmente (lo puse en una de mis confesiones) pero esta novela la estaba leyendo tan rápido que supe que algo estaba mal. Me estaban llevando por donde querían que me fuera y dándome todo masticado para que me lo tragara. ¿Misterio profundo? Ya no quise saber más. Lo abandoné.
No caí en la trampa, Dan.
2. The Grapes of Wrath, John Steinbeck. Escuchando el título en mi cabeza, ya me aburrí. Viendo la portada, me aburrí de nuevo. No pude con esta novela ultra-descriptiva y con ese tono tan ugh. Se supone que es realismo y que es un vistazo a la dura temática de la Gran Depresión de los años 30, el Dust Bowl, y quién-sabe-qué-más. Ganadora de premios, la odio. Obra maestra, no me importa. 
prefiero a D.H. Lawrence
3. Confessions of a Shopaholic y compañía, Sophie Kinsella.
A los 14 años, mi Teenage Soul ya sabía que era un error. No me atrapó la lectura de la periodista mediocre que no deja de comprar -- ítems para el hogar, ropa, zapatos, accesorios varios, cualquier cosa -- y su historia de éxito. Conoce a un tipo y se hace personal shopper, aunque si la historia hubiese sido escrita hoy ese trabajo fuera de fashion blogger. Leí los primeros tres quizás por la misma razón que empecé a ver Gossip Girl: no tener nada mejor que hacer. Después de todo, nunca he tenido tanto tiempo libre como en mi pre-adolescencia (que hasta me tomaba el tiempo de hacer pasteles y brownies, además de fracasar en una serie de deportes.) Cómo terminó esto siendo una película es algo que no me explico. 
También hay que evitar la serie de Chicken Soup
4. El Hobbitt, J.R.R. Tolkien.
Mi gusto por Tolkien se fue en el momento que empecé a leer al Hobbit, dispuesta a leer toda la saga y a amarla por el respeto que ya le tenía a la obra y que aún le tengo al autor (y a mi diario del 2003, temático de Lord of The Rings). Es un recorrido tedioso, absurdo, cansado y aburrido; un trabajo feo pasar por esa prosa y cada una de las acciones fantásticas. No lo pude terminar. ¿Qué vieron lo amantes del libro que yo no vi?  

5. Chasing Harry Winston, Lauren Wesiberger. 
From the best-selling author of The Devil Wears Prada, la novela trata de tres mujeres que se quieren casar. El kick-off creo que es mientras toman champán y dicen Va pues, démole, a ver a quién le dan el anillo o una cosa así y por supuesto que hay giros inesperados como que la más cerrada es la que se enamora y participa en una muy buena escena sexosa, y la más libertina también afianza, y cosas así. Mala. Pero, ¿qué iba a hacer? Viví como un mes en un apartamento sin computadora, ni radio, ni libros, ni revistas, ni tele, ni teléfono. A veces no había comida, tampoco. Mi única fuente de entretenimiento (aparte de salir a comer/tomar) era esa novela para mujeres que una joven como yo había dejado tirada (probablemente porque no le gustó.) La leía en el metro, con pena, y antes de dormir. Y la terminé rápido, claro. 
esta edición leí yo, en paperback
6. Four Blondes, Candace Bushnell. 
Lo más feo de esta novela de la autora de Sex and The City no es que reúne las historias vacías de socialites en Nueva York, si no que preferir esto sobre cualquier otra fuente de contenido. Tenía 17 años y me lo prestaron, y lo andaba conmigo. Como yo no hago eso de entender matemáticas y ciencias, lo saqué del bolsón en clase de Ciencias (con Mr. Delors, en el Liceo Francés) y me lo puse en mis piernas, leyendo discretamente. Me absorbió tanto la lectura que lo levanté, y lo tenía alzado frente a mí, pasando las páginas, en primera fila... Hasta que Mr. Delors me llamó la atención. Lo siento, qué pena. 

Esa es más o menos mi lista. La discutí con un amigo que me contó los picks de él, pero no me corresponde a mí traerlos a la mesa. Me dieron ganas de leer uno en particular para ver si comparto ese sentimiento de rechazo, o no. Cada quién tendrá sus opiniones, y puede que en mi lista estén los favoritos de otros, y que libros que unos odien sean libros que yo amo. A mí me da miedo leer Madame Bovary, por lo aburrido que me han dicho que es, y eso que el otro día me lo recomendaron... y hay quienes odian la obra de Émile Zola, y yo la amo. Dejo el ejemplo de He's just not that into you: medio lo leí, no esperando más de lo que encontré, y no lo detesté, da para una comedia romántica; mientras que hay quienes lo aman y otros que lo odian. Para gustos hay colores. 
de la colección de libros de mi hermana

Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

1 comentario:

  1. Con todo gusto te quito the Hobbit de las manos ;), no podría estar más de acuerdo con Sour Grapes y The Davinci Code, el resto no los he leído gracias a dios.

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