Verdades: Guía anti-stress

Hace poco (o mucho, whatever; no me acuerdo cuándo), me pasaron un TED Talk: "How to make stress your friend", de la sicóloga Kelly McGonigal. Explica los beneficios de síntomas de estrés, explicando desde su introducción del error que cometía cada vez que advertía a sus pacientes de lo nocivo que era el estrés, los peligros de los síntomas, etc. Explicaba que más dañino que el estrés en sí son estos miedos y preocupaciones que nos hacen verlo como algo malo, lo rechazamos, nos perjudica. Está bien, cada quien. Me acordó a quienes me han dicho que el estrés es su amigo, pues al sentir presión entran en modo productivo y son lo mejor que pueden ser.

El estrés y yo no somos amigos. El estrés me destruye, es más, como ningún otro enemigo y eso, pues, no va de la mano con mi filosofía de no hacer nada que no disfrutes. Yo y el estrés, nos divorciamos hace muchos años, aunque me coquetea de vez en cuando. No fue hace mucho que sentía presión en el pecho de puro estrés. Me refiero a que me hacía mucho daño entonces lo dejé: me sacaba arrugas de tanto fruncir el ceño sobre mis cejas de Frida Kahlo, aparecían ticks sutiles e imperceptibles para cualquiera que no fuera yo (el labio, el ojo, temblando), la tensión en la espalda, y colapsos nerviosos que oscilan entre risas y llanto. "Paty, ¿qué te pasa?" Al paso que iba, me iba a morir de estrés. Así que, desde los 17 años, ya no estamos juntos y es desde ese entonces que vengo coleccionado métodos anti-estrés. Siempre hay nuevas presiones o tensiones que hacen que reaparezca, y uno tiene que volver a decirse que sólo es cuestión de cómo lidiar con todo eso.

anti-stress
Un día, escribiré un libro de auto-ayuda llamado Taking life easy. Ese día no ha llegado. Por mientras, aquí están ciertas verdades que pueden servir de guía para combatir el estrés:

  1. "El estrés es producto de querer controlar lo que no podemos controlar. Son los planes que hacemos, de corto o largo plazo, y querer llegar a ellos" Gracias, abuela, por las palabras sabias. Pues, sí, tiene razón, dije yo: todo es que quiero controlar algo que no puedo cambiar. Querer hacer lo que no hice antes, cambiar los deadlines, hacer que el tiempo se estire y quepan todas las cosas por hacer o, mejor aún, retroceder en el tiempo. No, no son opciones. Tengo que o aceptar las cosas como son, o hacer algo al respecto. En caso de una entrega por ejemplo: asumís las consecuencias o no dormís y trabajás para entregarlo. No hay punto en estresarse por lo eso intangible. 
  2. Una cosa a la vez. Eso es lo que hay pensar. Siempre que lo digo me acuerdo de Foolin' de Devendra Banhart (One day, one day, at a time... (8))... pero eso no es el punto. El punto es que quizás muchas veces el estrés se propaga en función del montón de cosas que se acumulan. Y normalmente uno ya está estresado, sobre-trabajado, hundido con el peso de la existencia, cuando viene y aparece una u otra cosa más. Pero Frankie Says Relax. Una cosa a la vez, broder. Nada dura para siempre, ya vas a salir con todo. 
  3. Hacé algo. Porque brazos cruzados y/o mordiéndote las uñas sólo estás siendo vencido (mind-fucked) por el estrés, mi enemigo. 
  4.  O no hagas nada. Si lo necesitás, ponele off a tu cerebro y a tu cuerpo.
  5. ¿Preocupado por el resultado? No te precoupés ahorita. Preocupate cuando te den el resultado, no antes. Simple. Es similar a mi filosofía de ¿para qué hacerlo hoy si lo podés hacer hasta el próximo semestre?*
  6. Apatía. Todo es más tranquilo cuando no te importa. Dichoso aquel al que le vale, no le importa, desde el principio. El que ni se hace preguntas. Esto es ejemplar. A mí lo que me pasa es que llego a un punto en el que ya no me importa. Como que mi cuerpo rechaza el estrés y, total, ¿qué más da? Fuck it if I care.
  7. Entretenimiento. Lo cual es obvio. Penny Lane lo dijo en Almost Famous, que nunca hay que tomar nada en serio y que, si nos sentimos solos, podemos acudir al reccord store y ver a nuestros amigos. Un libro, una peli, o 7 temporadas de una nueva serie. Lo que sea necesario para inyectarte ánimo anti-estrés. (Sólo que cuando en mi pausa de parciales me puse a ver Weeds por entrenerme y relajarme, me volví a adicta y no pude dejar de verlo. Todas las temporadas disponibles en una semana. Esto es contra-producente.)
  8. Break free, tal y como dice la canción de Queen. Sentirse libre de hacer lo que uno quiere, cuando quiera. Más incluso si tu agenda se llana de cosas que tenés que hacer. Es como que defiendo el derecho a pelar cables, a desconectarse, y excederse con la terapia de su elección. Hay un dicho que dice que está loco el que perdió todo salvo la razón, y yo yo lo que digo es que es que pierde la razón el que pierde su libertad de hacer lo que quiere. Dale mantenimiento a la cordura tratándote bien y saliendo de la caja. Algo así.
Básicamente, el secreto está en tratar de agarrarla al suave. Cada quien tendrá su secreto, eso sí. Pero yo encuentro resultados en estar ocupada, saliendo de lo que tengo que hacer y haciendo tiempo para lo que quiero hacer, de la manera en la que quiero hacerlo. Si no tuviera que hacer ciertas cosas, probablemente me dejaría enamorar de procastinar hasta que me encierra el ciclo vicioso de No hago nada, me siento mal, me siento mal entonces no hago nada, y reconocer lo absurdo. No, eso tampoco me llega, y se trata más de otro tema: los amoríos con la depresión y la apatía. 
Break free


Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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