Confesiones: Lecciones de Vacación de Agosto


Deep thoughts desde el cerro de San Marcos La Laguna

Las preciadas vacaciones que cada día son menos al menos que uno haga trampa dan para escapar, para aventura, nuevas experiencias que tanto me gustan, reflexione profundas o seudoprofundas que se pueden resumir en las lecciones que uno aprende. Confieso que pretendo retroceder en el tiempo y regresar a recolectar lo que aprendí de esta última vacación de agosto.

1. Nunca serás el único salvadoreño que decide migrar a Guatemala para las vacaciones de Agosto. Y, por consecuente, esperarás dos horas sudando en la frontera. Como dijo Bob Marley, Exodus, movement of Jah People.

2. Los mejores tacos están en Cactus Taco Shop, Antigua Guatemala. Estuve dos noches en Antigua, las dos noches comí allí. Tres veces he ido y he probado los tacos de pescado adobados con mostaza, el burrito de camarón y tocino, las enchiladas de carne y de pollo (recomendación de Gustavo que me sirvió las cervezas que pedí), los alambres, los mojitos y las margaritas y, mis preferidos, los tacos de camarón y tocino. "Suena extraño, ¿no? Cuando te lo dicen, "tacos de camarón y tocino", te quedas como que ¿qué es eso, wey?" me decía Laura, con su vaso de Mezcal en el Café No Sé en mano. Me contó que la idea nació de hurgar en su refri un día y utilizar los ingredientes que tenía, como mayonesa chipotle y tocino y camarones. Un éxito. Delicioso. Luego de hablarle de mi amor por su comida y mi fanatismo por Cactus Taco Shop, huí con ella y compañía a un after: de la calle fuera del Café No Sé, con whiskey y cigarros, pasamos a su auto y de su auto a la Taberna, a hablar de lo que sacrificás a medida vas viviendo como tú querés vivir y otros males.

3. No hay hora para la fiesta. Por lo menos no en mi hostal el Jungle Party Hostel.  A la hora de hacer siesta pos viaje traumático de dos horas en la frontera, el alza del volumen y el sonido estridente de Madonna y otros hits te desconciertan a las 4pm. Llegás a las 3AM cangrejeando desde La Taberna y hay silencio profundo. Crees que todo va a estar bien hasta que, sorpresa, son las 9h30am y te despierta el boom boom boom de música Tecno. Afuera de tu habitación que alguna vez tuvo pulgas, hay un grupo de individuos viviendo su fantasía de Spring Break, jugando Beer Pong y chupando Tequila. Se alterna entre Tecno y Psychadelic Trance. Todos están sin camisa, felices, y el volumen sube; mientras vos mueres de maltrip desde tu cama tratando de entender qué es esa fiesta. ¿O será que simplemente es que ya a mis 26 años no estoy para esos trotes? ¿Es ridículo extrañarme de semejante patín en la mañana, un domingo? Igual, sabés que podés contar con la pizza artesanal servida en porciones gigante de 25Q cada una. Te consuela, la pizza de Jungle Party Hostel. 

4. Se pueden escalar cerros en chancletas, es lo que descubrimos con mi prima cuando llegamos a la Puerta del Diablo, Panchimalco, El Salvador. Ahora que nos bajamos de un skanky boat que te transporta desde San Pedro La Laguna hasta San Marcos La Laguna, avanzamos hasta El Cerro No-Sé-Qué y subimos, escalando en chancletas, hasta llegar a altares mayas y a miradores. La vista es hermosa. El color azul-verdoso pero oscuro del agua del Lago de Atitlán me impresiona, y su manera de combinar con los volcanes y las montañas atrás.


The hobbit-vacation way of life
5. La vida de un Hobbit ha de ser maravillosa, osea pensalo: viven descalzos, caminando, tripeando, comiendo, durmiendo y chupando. Un poco como lo que uno de "vacacionante" puede aspirar.

6. Es mejor una foto que dura para siempre que una foto mental que dura 5 minutos, pero desde el techo del hostal de San Pedro La Laguna en Atitlán, uno se contenta con tomarle a la luna y a las estrellas tan solo una foto mental. Sabiendo que no va a durar para siempre. Igual, como dice mi prima, no hay punto en tomarle una foto a la luna si no tenés una cámara súper buena, nunca te va a quedar como la ves en tu foto mental.

7. El buzz del Mezcal enamora y en el Café No sé hay un bar de Mezcal que enamora. Es una patada, pero no hay que tomárselo de un solo. "You sip it", como decía el bartender. El me contaba que no es muy fan de tomar licor y güaro, es más cervecero, entonces por eso es que él no aguanta tanto el mezcal como su esposa, que solo eso toma. Yo tomo de todo, y aguanto el mezcal, algo que busco porque su efecto es como que te duerme por un lado pero despierta otras sensaciones. Enamora.

8. El agua fría da frío, es algo que yo sostengo. Es algo que explica porque no osé meterme al lago de Atitlán. Muy fría el agua, no logré superar mi fobia irracional al agua fría. Y tirarme del trampolín, ¡jamás! Suficiente con la vez que me vi obligada a tirarme de unas piedras como de 3 metros de alto en el Lago de Ilopango circa 2003. Uno nunca olvida las experiencias traumáticas. High de adrenalina, no gracias. Yo me quedo en la orilla, vestida, sobre las piedras, mientras vos, espíritu aventurero (osea todos los demás) te zambullís.

9. Hace frío en Atitlán, no únicamente cuando cae la tormenta y te estás bañando en el lago. Sí, nuestra visita a San Marcos fue interrumpida por una tormenta tropical. ¿Ven qué bien fue no bañarme por miedo al agua fría? Me hubiera dado más frío, como a los demás que iban empapados y permanecieron así en nuestro refugio en lo que pasaba la lluvia. Después, nos fuimos en skanky boat de nuevo a San Pedro.

Y hay más, pero me voy a quedar a medio camino de mi recorrido semi-nostálgico.



Beach, bitch/
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Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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