Grandes cositas de Bordeaux

Sobre Place Fernand Lafargue, Bordeaux.
Lo que más extraño de vivir en Bordeaux no es nada puntual ni palpable. Lo que más extraño es este sentimiento de aislamiento en lo que vivir en Bordeaux se opone diametralmente a vivir en San Salvador. Es ese sentimiento de escoger a quien te encontrás en el súper, pues escogés los lazos que formás a diferencia de heredarlos por ser nativa de esta ciudad pequeña. Es saber que coexisten distintas maneras de pensar y que ninguna ahoga a la tuya ni sentís presiones por encajar con ningún modelo y el aire a libertad colectiva en el que todos hacen lo que se les da la gana sin jamás preocuparse por la opinión de los demás. Es más, a “los demás” no les importa lo que no tenga que ver con ellos. ¿O será solamente mi impresión de que pesaban más la calidad humana, las experiencias enriquecedoras y la tarea de entenderse a uno mismo? Al final, los recuerdos a veces distorsionan la realidad.

Al mismo tiempo, hay un montón de cosas puntuales y palpables que me hacen falta:
  • Los hot-dogs de un euro de Ikea. Llegar a Ikea Bordeaux implicaba un trayecto de por lo menos 35 minutos en autobús, algo que valía la pena indiscutiblemente así fuera solo para poder comer hot dogs suecos de 1 euro. Para los paladares más finos, había un sándwich de pollo de 1 euro y cincuenta centavos. (La belleza de los hot-dogs de 1 euro era más evidente ya pasado el shock de la belleza del showroom como se puede apreciar en 500 days of Summer y la cafetería con comida sueca como albóndigas y jalea y/o un salmón chivo allí…)
  • Los magníficos RU. La expresión/palabra RU viende las iniciales R y U de Restaurantes Universitarios, code word for cheap food en formato cafetería con bandejas y comida a la vista y ese sentimiento de “No sé dónde sentarme” como en una película gringa en high school. Pan y agua gratis, bar de aderezos como ketchup y mayonesa, y un menú de entrada, plato fuerte y postre por 2 euros 65 (creo). Encontrabas los clásicos de la cocina francesa en versión sabor genérico, como macédoine de légumes, frites y en ocasiones especiales los menús eran *temáticos*. 
  • New Castle Brown Ale de barril. Porque simplemente no es lo mismo en botella que supera los 3 dólares (pero no los 50cl) del Súper Selectos.
  • Tomar en sobre la Place Fernand Lafargue. Te llevás algo de tomar y/o comer, y hacés picnic alcohólico en el pavimento de esta placita que queda frente al bar L’Apollo. Digamos que Abril hasta Septiembre es un buen lugar para pasarla bien al aire libre.
  • Leer en el bus. Las distancias siendo más grandes entre un punto y otro (como de mi casa adonde trabajaba en Gradigan/Middle-of-nowhere y de Gradignan al campus de Bordeaux 3 y del campus a la casa* de regreso), aprovechaba la hora o la media hora de camino para leer, tranquila.

Habrán más cosas puntuales y específicas de Bordeaux, pero ya no voy a seguir porque me duele la cabeza. Debe ser el hambre y el antojo de cambert rostizado, fundido y servido con pan, de Le Chabrot.

Mi primer día en Bordeaux, 7 de septiembre de 2006





Patricia Trigueros

Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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