Confesiones irrelevantes (ed. nº 1)

yo tomo Soda y uso lentes de corazoncitos
La última vez que me revisaron los ojos, me dijeron que tenía menos -3.00 en un ojo y como -1.75 en el otro, y yo siento que es mentira. Se siente como -3,75 del ojo izquierdo y una vez me dijeron que tuviera cuidado con eso de no ponerme mis lentes, para que no me fuera a cambiar mucho la vista, más con el hecho (y no el helecho) de que “está perdiendo la vista del ojo izquierdo.” Hay quienes pierden el oído cuando están viejos, yo estoy perdiendo la vista de joven, aunque las noches en las que duermo solo tres horas me envejecen con arrugas casi imperceptibles que yo reconozco como vejez.

De hecho, una de mis metas para el 2015 es conseguirme un parche para el ojo izquierdo y adoptar un look piratezco. Si no sirve ese ojo, ¿para qué usarlo? Y, hablando de ojos y de desvelo, padezco de migraña. Es probable que me había sucedido antes, pero no la había identificado sino hasta el año pasado que amanecí gritando “¡Llévenme al hospital!” porque suelo ser dramática y Shakespeariana – ¿te acordás, Carmen?

Mis migrañas se manifiestan como un dolor localizado en el costado derecho de mi cabeza. Empiezan con una presión justo atrás del ojo y camina y se estira hasta llegar a lo largo del cuello. Algún día como hoy pero del año pasado descubrí que si amanezco con dolor de cabeza y no hago nada al respecto más que comer y tomar agua, lo más probable es que el dolor –jodido y mutante– evolucione hasta dejarme ciega del dolor de cabeza, realmente incapaz de abrir los ojos. Pónganme música y apaguen la luz, por favor… Y justo ayer (18 de junio de 2015) descubrí que acostarme del lado derecho es sumamente doloroso. Habrán quienes podrán ser más astutos y elocuentes con el tema de migraña, pero estas son mis confesiones irrelevantes no las de ellos. Solo sé que me veo pálida y cansada y que según Google es que tengo resaca de migraña.

Y hablando de look, tengo la manía de maquillarme casi exclusivamente cuando me siento mal. Y por “mal” me refiero a cansancio, drenaje emocional, crisis existencial de “What’s the point?”, desarreglos hormonales, malestar estomacal, hipocondría, entre otros. ¿Por qué? Creo que la lógica es la siguiente: no verme tan mal como me siento. La premisa opuesta al eufemismo “te ves bien cansada” ergo “te ves hecha mierda”.

Y, algo que no tiene nada que ver: odio parar a lugares. Si ya voy de camino, que horrible pasar y bajarme al súper o a la farmacia por algo, para luego volverme a subir. Esto se traduce en expresiones ilógicas como subirme a un carro a las 8h30 de la noche y decir que no, no pasemos por comida; ahí cuando lleguemos. Osea, llegar a las 10/10h30 p.m. a un pueblo en el que nada está abierto ya y fácilmente no comer.

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Uso cangureras. No, no es una expresión de amor a los 80’s y los 90’s, épocas a las que les rindo culto de otra forma (como oyendo Tears for Fears, viendo películas de John Hughes y oyendo grunge y rock alternativo o cantando Alanis Morissette en la ducha…) y tampoco por estética hipster si no que 1) de verdad me llegan y 2) son sumamente prácticas a la hora de andar caminando y/o escalando volcanes. Todo lo podés andar allí en la cintura, como en un mundo ideal.
Tengo una serie de talentos escondidos o stupid human tricks y uno de ellos es interpretar canciones de mediano éxito de The Cranberries. Bien podríamos yo y mi chero, Enrique, tener un show de covers de The Cranberries y compartir nuestras versiones de “Dying in the sun”, “Stars”, etc. Otro talento prudente: puedo asesorarte si querés ir de compras, puedo cocinar diversos platillos para todos los gustos, puedo dibujar cosas absurdas con un estilo gráfico muy pobre, puedo malabarear más de un trabajo y más de un libro, etc. Los cazatalentos deberían de tenerme fichada ya para este momento, porque ¿quién no quisiera que yo le recitase los diálogos de películas que me puedo?

No me asoleo ya, por miedo al sol o los daños de este. (Lo que hacés hoy te pasará facturas después, dice un proverbio concebido con sabor a pláticas de bar, sabiduría de cafetín que hoy se propaga por todas las redes y sí, yo soy de las que abona al vapor de palabrerío.) Cuando antes me podían chulear mi color de piel –para que yo luego respondiera con un Gracias, me costó 6 meses de arduo trabajo de asolearme– hoy, pues, me dicen “no tenés anemia, así es tu color de piel” o “¡qué cheles tus piernas!”.

Ah, y para terminar, ¿qué más ya no hago? Ya no sufro de ese insomnio voluntario amarrado a una promesa de hacer más y descansar menos, ya no tomo ni una gota de alcohol osea que ya no hablo de más por andar borracha (como cuando me daba a mí también por hablar de política o alguna llamada errónea que se me salía de la manga y me descuadraba el bolsillo como en el 2007) y tampoco acompaño mis comidas ni con una michelada un sábado, ni una copa de vino con plática; ya no juego con muñecas, porque hace mucho dejé mi infancia por la preadolescencia viciada de libros desde Julio Verne hasta Goosebumps, para luego pasarme a Chick Lit y libros de verdad como 100 años de soledad y etcétera, cosas que uno deja entrar en la adolescencia. Ya no veo tanta tele, como cuando me ponía boca abajo de chiquita a ver Cartoon Network y MTV y a veces, muy de vez en cuando, quisiera poner en pausa el día a día para poder echarme a ver caricaturas porque ¿te acordás que sencillo era cuando la preocupación más grande era ver Cartoon Network? Y ya no cocino pasteles ni brownies, ni galletas, porque ¿quién tiene el tiempo para hacer tanta babosada como pastelería?

Ojalá los fines de semana tuviera 3 días; la semana, 6 y los días 27 horas. Así, me alcanzaría el tiempo para echarme y ver la luna y las estrellas junto a mis monólogos internos y conversaciones en espiral. Una noche a menudo no basta si querés salir del trabajo, ir a la u, comer algo, tener ideas descabelladas, con cine y conversación, con bailes y también echarse y dormir.

Que la vie est dure
Patricia Trigueros

Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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