Cosas que, ay, ya me valen


Hay cosas que me importaban, que hoy ya no

La disolución de la importancia parte 1

El mundo da vueltas (o no) y las personas discuten las cosas con las que se identifican, qué elementos componen su personalidad y cómo se van hilando ciertos factores, sus consecuencias, y se afinan o afilan ciertos rasgos a veces psicóticos fuera del marco referencial del yo y los significados derivados de éste, y etc.

(PAUSA)

P1: ¿Te acordás cuando decías que la gente construye su estilo de vida en función de lo que quiere y necesita y, con el tiempo, va desarrollando constancia en términos de cosas cómo lo que les gusta desayunar y si prefieren una ducha con agua helada o un baño caliente?

P2: Son posturas amigas de cuando hay cosas que me parecían intolerables, vale verga; víctima de mi edad de ese momento, buscando cómo deberían ser las cosas, “el estado de las cosas”...

P1, caminando en una pantalla azul: ¿Ya no te pasa?

P2: Es raro; reconozco en los recuerdos esas cosas en las que yo era estricta, o que me sacaban de onda, pero hoy ya hay tantas cosas que dejo pasar, que ya no me importan. ¿Que hace que seamos más tolerantes? ¿O es que yo con la edad me he despojado de mi yo y me hago más tolerante y todo me vale?
                   
P1, divertido, con un café, caminando por la pantalla azul: Puede ser que, con los años, hayas aceptado la infelicidad y los términos y condiciones de la humanidad.

P2, caminando a paso más lento, atrás: Ya estamos suficientemente viejos como para haber cometido un par de errores y darnos cuenta de lo estúpidos que somos...

P1:...me imagino que esos golpes nos hace más proclives a perdonar u obviar las fallas en el otro. Es empatía o compasión porque we’re all swimming in the same pool… Creo, pero quién sabe...

P2: Yo no sé, solo sé que ya dejé de ponerme vestidos en las bodas, si prefiero ir en pantalones. Ya no uso el pelo largo, ni me esfuerzo por medir las cosas a mi alrededor en función de mi esfuerzo por tener o no tener pelo (la premisa inicial me hace una persona rara, quizás; pero todos lo somos y le atribuimos significado a la vida que no tiene sentido y al cabello, que crece; etc, solo que yo lo digo en voz alta en mi monólogo público, en mi Paty Stuff). Ya no me enojan cosas como que alguien me pregunte que qué es Kubrick, ni preguntas como “What is 80’s?”, que solo se puede empezar a responder con una explicación como “¿Sabes qué es una década, un conjunto de 10 años?” y, en fin, todo está bien y, no, no es precisamente la apatía como cuando descubrí que alguien había regado trago en mi computadora Dell Inspiron 2007 y me fregó el teclado en media fiesta. Tampoco me enoja perderme de una fiesta, ni lamento no estar en situaciones a las que me invitan, porque ¿cuál es la prisa? Ya no me peleo con la poligamia mental y creo que podemos subsecuentemente ir perdiendo neurosis de cosas que no han pasado y que si pasan, bueno, ¿qué vamos a hacer? Ya no quiero buscar short cuts y me quiero bancar los caminos largos hacia logros casi irrelevantes, ¿cuál es el miedo? Tampoco me importa mucho quedar mal con alguien, no si es justificado, porque si solo son malentendidos hay solución no solo animosidad. Y si han pasado 10 días sin que me haya rasurado y junto ando en falda o vestido y alguien se entera, ya no me importa. Nada me sorprende desde que Arnold Schwarzenegger fue electo gobernador de California y acepto que en discurso soy más fuerte que en la vida realidad, que las situaciones incómodas y el estrés me hacen llorar lágrimas reales. El valor sentimental de cosas materiales, tampoco, “las personas son las personas, no las cosas que esas personas nos dan”. Y solía irritarme tener que volver a contar algo, cuando hoy ya no me importa que a alguien se le haya olvidado algo. Más bien aplaudo que la gente tenga memoria selectiva. Ya no me molesta que me cambien los planes, aunque debo admitir que hago lo posible para no estar en situaciones que me hagan sentir totalmente atropellada.  


80's Paty
Nada importa
Patricia Trigueros

Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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