Cine y domingos

Paty regresa de vacaciones. 
¿Qué hacer, un domingo después de vacaciones? Peor que otro domingo, este antecede al lunes de resaca post vacacional, la goma moral no de arrepentimiento pero de añoranza y anhelo porque, ajá, se terminaron los 10 preciados días de vacación. “¿No sentís que antes hacías más cosas (en las vacaciones del colegios)?” Pues, sí; pero también siento que no apreciaba ese tiempo libre, esa libertad, y cabía mucho ocio allí dentro. Ahora que los días en los que estoy de vacaciones son más contados, siento que los aprecio más. Se avecinan, aproximan, y les traigo hambre; como lo que decía en este post sobre Lecciones de Semana Santa. Cuando sea grande, voy a tomarme unas vacaciones largas de todo lo cotidiano.  Como dijo Penny Lane, "When we go to Morocco, I think we should havecompletely different names and be completely different people."

Volviendo al tema del domingo, yo amo los domingos. Los domingos me hacen sentir bien, con como un masaje para mi alma. No entiendo a mi amiga Cathy que odia a los domingos (aunque, detalle irrelevante, odia más a las palomas). ¿Qué hay de malo con los domingos? ¿Será que lo insportable es la idea acechadora del lunes, del principio de otra semana? No sé; pero, respeto su odio y la invito a beber conmigo los domingos. Un amigo siempre me decía que la mejor manera de hacer trampa, sacarle provecho al fin de semana y al domingo, era emborrachándose los domingos. “Pensalo: hacés que tu fin de semana siga, y te vas a dormir temprano.” Y lo he visto suceder.

Entonces, OK, está la opción de emborracharse como rebeldía contra la muerte del fin de semana, la muerte de las vacaciones, la muerte de mi juventud (¿?)... Pero, una idea más convencional, digamos, es ver películas. A cualquier hora, a toda hora. Ir al cine porque ¿por qué no? Ir al cine porque ahorita están dando Fading Gigolo (2013) con mi querido Woody Allen, una película de John Turturro.

Si lo ves, sabés quién es John Turturro, pues su cara aparece en varias películas, un character actor llenando a la pantalla con su carisma, excentricidad, su voz, rostro inusual (pero no tan inusual como el de Steve Buscemi, un character actor que secretamente me atrae profundamente…) Él, sí, ajá John Turturro el mayordomo de Mr. Deeds (una de las peores películas malas que he visto, al menos que esté exagerando)... John Turturro el majestuoso Jesus Quintana de The Big Lebowski de los hermanos Coen, y el gran actor de Quiz Show con Ralph Fiennes. Quiz Show, basada en hechos reales, narra la historia de Herbert Stempel, un nerdo de Queens que salía en el show de Trivia más popular de los EE.UU. en esa época de dependencia a la televisión (llámese el final de los 50’s). John Turturro es Herbert Stempel, al que echan del programa porque llega una cara más joven y fresca de una gran familia de influencia literaria, los Van Doren. No pueden haber dos héroes. Así es como a Stempel le quedan las cosas tan difíciles que decide demandar al canal por fraude, por el mismo fraude que lo mantuvo a él siendo la estrella de Quiz Show, y el resultado de todo eso influenció a las audiencias y su percepción de la comunicación masiva. Véanla, más ahorita que es domingo y existen portales mágicos como Netflix y (mi página cholera del 2007) Channel 131.

“Ay, ayer fui al cine a ver la de Woody Allen, está bonita.”

¿Cómo así?, pensé, cuando escuché a mi mamá decir esto. Fading Gigolo se estrenó hace mil años allá, y se estrenó aquí el jueves. Mi mamá se enteró primero. La fui a ver, sin saber prácticamente nada, así como me gusta empezar algo. Es la historia de dos amigos (Woody y mi amigo actor Turturro) que se encuentran en situaciones semejantes de precariedad económica: Fior (Turturro) sólo trabaja 2 días a la semana en la floristería, Mo (Woody) está cerrando su tienda de libros raros/escasos/usados porque “Hoy en día, sólo gente rara compra libros raros”... Y, justamente, alguien (Sharon Stone) está buscando alguien para un threesome.

Una mujer viuda y solitaria describe a la profesión nueva de Fior como “llevarle alegría a los solitarios”, o algo así. Pero desvanece su Gigolo-ness a medida se enamora. Ya está no-tan-joven (como yo…) ni tiene el rostro ni el cuerpo del El David de Michelangelo, pero tiene esta masculinidad, compasión, estatura, actitud, que cumple con lo que las mujeres en busca de algo buscan en alguien. Eso me gustó de la película, que un hombre encuentre que puede ofrecer eso más allá de lo obvio, que se diviertan haciéndolo, mientras vemos a un Woody Allen actor, simpático, en el personaje medio alrevesado con eco a los personajes que él ha interpretado y escrito anteriormente en su carrera. Pelito blanco y piel aguada, Woody Allen sigue sorprendiéndonos. Aunque, eso sí, hay dos escenas que yo le quitara a la película Fading Gigolo, pero está bien como nos entretiene volver a ver a caras conocidas como Sharon Stone y Sofía Vergara que se vuelven medio locas por el casi-gigolo Fioaravante (Turturro) y ese acercamiento seductor entre una mujer muy sola, ortodoxa, y el mundo de ella que vive dentro de todas sus prohibiciones. Veanla, que está en el cine. O quédense en casa y sacien su sed con Blue Jasmine. Ay, Blue Jasmine. Tengo que verte de nuevo y llenarme de ese mal trip con el propósito de admirar y aprender de el teatro de los trastornos emocionales y su despliegue en las relaciones interpersonales.

No sé tú, pero yo hoy no iré al cine, ni me quedaré viendo Blue Jasmine. Porque, así como los domingos son buenos para nadar en alcohol un ratito más, o hundirte en una y/o varias películas, también son buenos para varios tiempos de comida. Un desayuno tarde, uno o dos almuerzos, una o dos cenas. Pues, digo, esto solo aplica si sos de los que creen en alimentar cada uno de tus antojos y saborearlos, con hambre y metabolismo que se llevan bien. O, como dijo un amigo, de los que pecan con gula. “Lo demás no me importa, pero no me quiten ni la comida ni el sexo”, lo oí decir. (Y le pregunté que ¿qué tal la combinación de gula de lujuria?). Así que, no sé tú, pero yo voy a ir a partirle un pastel a la cumpleañera y comer pupusas. Eso y la súper luna del año, dicen. Y, si me alcanza el tiempo, le agrego una película o un episodio de Suits, desde la comodidad de mi cama, para despedirme de mis vacaciones.
El proxeneta y el (casi) gigolo o mis amigos Turturro y Allen.

 

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Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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