Cine la cama, cine en la música

Amor incondicional
Tengo una lista de películas por ver casi tan interminable como la línea de tiempo que me recibe cuando entro a Facebook. Antes, tenía archivos, películas en formato .avi y .mp4, almacenadas en dos carpetas de mi computadora (Sara, Dell Inspiron del 2007): “Pelis que no he visto” y “Movies que he visto.” Antes, tenía el tiempo y la disciplina de ver una y otra desde mi cama, sobre todo si una me dejaba mal sabor de boca como las películas que no hay que ver, que he visto por error, entonces pasaba a otra… Así fue que almacené en la biblioteca personal de mi mente casi todas las de Pedro Almodóvar, aún más de Woody Allen; me volví a enamorar de Charlie Kaufman, Wes Anderson, Stanley Kubrick, Alfred Hitcock… Allí, desde mi cama, me conquistaron Jules et Jim (1962), All about Eve (1950), Hiroshima Mon Amour (1958), Fast times at Ridgemont High (1982), entre otras… Porque es rico poder entrar a una película y escapar por por lo menos 100 minutos, tener que reconstruirte después de episodios difíciles como en el caso de The Constant Gardner (2005) y el montón de otras not-feel-good-movies… Y, así como me ponía a ver y aprender, adherir o rechazar cine nuevo (viejo para algunos, nuevo para mí), me ponía a hurgar otras veces dentro de “Movies que he visto” para ponerme a ver algo familiar, algo viejo pero conocido. Y sufrí el día que me desperté confrontada a mí misma y a mi goma, a solas, desvastada, y Sara (la compu) no encendía. Necesitaba una dosis de cine en la cama, de cine viejo, de algo conocido. ¿Adónde estabas tú cuando salió Jurassic Park? Quería volver a ver Juno (2007), Ghost World (2001), o la obra maestra producida por Steven Spielberg Tiny Toon Adventures: How I spent my summer vacation (1992).

Y lo que tienen estas películas que ya hemos visto, que hasta posiblemente cambian a medida cambiamos nosotro, que no se trata de que si son buenas o malísimas, es quedan allí definiendo nuestras definiciones, concepciones y conversaciones. Se quedan allí dejándonos en el testamento de su partida las canciones que heredamos, una herencia que no se reparte entre toda la incontable audiencia por partes iguales. La playlist Movie Night contiene 63 canciones que yo he conservado y que suenan a cine, a cine en la cama, a cine en el sofá, a la promesa que te llevás cuando alquilábamos una movie o comprás una entrada, o te sentás con Netflix. En el desorden de esta selección de canciones hay cierto orden, cierto sentido, ciertas opciones para cine en la cama.

Cameron Crowe, maldito
Damn you, Cameron Crowe, el arquitecto de la sucesión de momentos que aunque perfectos en su imperfección nos los presentás como lo más humano del mundo. Construiste utopías para uno que creciendo cree que así funcionan las cosas, como en Say Anything. Osea, Lloyd Dobler levanta una radio, en la lluvia, apasible, problamente enfermo porque uno se enferma cuando le cae lluvia, y la hace escuchar “In your eyes” de Peter Gabriel, haciendo alusión a cuando la escucharon en su carro, esa vez que mutuamente perdieron su virginidad con vista a la playa; tal y como nunca sucede en la vida real. Por Singles (1993) en la que vemos a solteros en sus veintes (como yo) buscando su propio espacio, buscando quien complemente su identidad… Bailan Sate of love and trust en la discoteca, porque sienten lo que sentía Eddie Vedder, y a mí me enseña que Matt Dillon aprende a amar a Bridget Fonda, sutilmente demostrado a través de un “God bless you” cuando ella estornuda. Y, claro, Almost Famous me abrió la mente a más música setentera, me hizo creer que yo también iba a escribir para la revista Rolling Stone y que cuando todos estamos en un bus empezamos a cantar “Tiny Dancer.”

Hija de los 80’s y los 90’s
Nací a finales de los 80’s; veo a mi hermana mayor en los personajes de The Wedding Singer como las bichas que visten como Madonna y cantan “China girl” en la discoteca. Nací a finales de los 80’s y yo también fui influenciada por Madonna y me emociona encontrar “Lucky Star” al inicio de Snatch de Guy Ritchie, pero nunca será como Quentin Tarantino y sus historias ilustradas musicalmente con el mismo tacto con el que descuartiza líneas narrativas. Solo mencionar Al Green y regreso a la escena con Bruce Willis y Marsellus Wallace en Pulp Fiction; pero, de Pulp Fiction no puedo no rescatar “You’ll be a woman soon” que nos desvía de anticipar el accidente no anunciado que tiene Mia Wallace con una bolsita de heroína. Vincent Vega no puede dejar que muera la esposa de Marsellus Wallace. Y nadie se esperaba el amalgama de composiciones que acompañan el amalgama de cuentos dentro de un cuento en la serie de Kill Bill. Bang, bang, you shot me down.

Nací a finales de los 80’s y a finales de los 90’s fue que vi Reality Bites, una película que reúne a 4 nuevos adultos, recién graduados de la universidad, entiendo qué les pasa. Bailan “My Sherona” en una gasolinera, cantan “Tempted” en el carro… Ben Stiller, hiciste bien en juntar a Ethan Hawke, Geneane Garafolo y a Winona Ryder. Después no te fue muy bien con The Cable Guy, pero nos dejaste la escena de karaoke con “Somebody to love” y por eso te agradezco. Volverla a ver en Mad Men me hizo pensar en eso, de nuevo. Y el final de los 90’s dio luz a una cosa bien rara: la reescritura de Les Liaisons dangereuses (Laclos) solo que con jóvenes actores como la que salía en Buffy la cazavampiros, Ryan Phillippe, Reese Witherspoon. ¿Y qué tiene de malo? Igual vale la pena porque nos dejó a todos el momento en el que suena “Colorblind” y él ha cedido a querer como ser humano, y veníamos justo de escuchar “Praise you” en el carro, y el final es amargo pero endulzado con “Bitter sweet symphony”....

Hola, posmodernidad
El tema ahora es cómo nos dicen las cosas, qué ocupan para contarnos temas que nos superan. No estamos luchando por la causa, pero somos parte de ella. (No, pretendo estar haciendo sentido, pero…) Mi punto es que Sophia Coppola intenta contar cómo muere parte de nuestra identidad a favor de la sociedad y las presiones que nos rodean, y suenan canciones de Air, y “Strange Magic” mientras se van extinguiendo personalidades fascinantes en Vírgenes Suicidas. Luego, pasa a perdernos en Lost in Translation, donde encontramos a “Too Young” de Phoenix y “Fuck the pain away” en los lugares menos probables de Tokyo. Buscá bien entre publicidad de whiskey, videojuegos, frases largas en japonés, prostitución y edificios, que quizás encuentres algo que no podás definir pero, igual, te hará sentir en casa fuera de tu casa. Y si tenés preguntas acerca de Fight Club, la respuesta siempre será “Volvé a ver la movie”. Mientras, podemos escuchar “Where is my mind” y discutir acerca del cinismo de la Helena Bonham Carter y la aparente externalización de la implosión, interna, de dónde te puede llevar tu mente. He said it’s all in your head, I said so is everything, dice Fiona Apple. Pero podés rebelarte en contra de todo, conscientemente perder la consciencia, y terminar anclado al piso como Ewan McGregor en Trainspotting mientras suena “Perfect Day”. La escena y la canción hacen una linda pareja, relación admirable.

Pero Trainspotting no la puedo ver tan seguido como quisiera. No la puedo ver tan seguida como The Royal Tenenbaums. Allí me podría ir a vivir, en esa familia disfuncional y en el tratamiento que le da a cada uno de los problemas y consecuencias en la convivencia que vemos. Quiero regresar al rostro deprimido de Margot Tenenbuam y que suene “These Days”, oír sobre las cosas que ha hecho en secreto al son de “Judy is a punk”, y robarme la canción del final “Ruby Tuesday”, para una ocasión especial mía. Don't question why she needs to be so free/ she'll tell you it's the only way to be/ she just can't be chained/ to a life where nothing's gained/ and nothing's lost…

Leonardo merecía un ÓscarHay quienes dicen que desde The Departed, guiada por la fuerza de los personajes desde el inicio en el que escuchamos la inconfundible “Gimme Shelter” de los Rolling Stones… pero yo desde Catch me if you can quería darle un Óscar, escuchando a Frank Sinatra y a Dusty Springfield para terminar de dibujar el cuadro de esa época, de esas estafas. Y, hablando de Leo DiCaprio, a veces regreso a la fiesta en Romeo + Julieta de Baz Luhrmann cantando “Young hearts run free”... y sí me dejó con ganas de irme a encerrar a una playa fuera de la costa de Tailandia, volverme loca, vencer las pruebas psicológicas del personaje de Tilda Swinton (Sal) y las barreras del encierro colectivo y la pérdida de la utopía. En vez, me quedé con fanatismo para Tilda Swinton, la canción “Pure shores” y planes fallidos de irme con mi hermana en el 2013 a Tailandia. Pues sí, aprendimos que había que ir a Bankok, así como dice la canción de Pet Shop Boys.

“Vámonos en el 2013, Raquel. Usted va a tener 35 y yo 25, va a ser chivísimo.”

Y se fue acercando el 2013 y se fue alejando la posibilidad real de llevar a cabo nuestros planes hechos en el 2001… Pero, esa es otra historia.

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Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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