Conversaciones en Luis y Ana... que diga, Louisiana (parte 2)

Mississippi River Front
Texto que le sigue a Conversaciones en Louisiana (y no entre Luis y Ana)


Taxista 2 era de Egipto, nos dijo. Él veía puntos comunes entre Grecia, El Salvador y Egipto, con un tono ¿Vas a creer? La verdad, me valió un poco sorbete la conversación con taxista 2 porque iba convaleciente y tristona, de puro desvelo y debilidad física y sobredosis de cafeína. (No puedo decir que nunca me había pasado antes). Taxi Driver nos llevaría al punto de partida para nuestro siguiente destino: Hammond, Louisiana alias Nowehereville, adonde conocí a taxista 3.
En Hammond hay dos taxis, nada más. Yo conocí al 50% de los taxis de Hammond, un tipo con barba entrecanos y ya con poco pelo crespo. El tono de taxista 3 era más optimista, me acuerdo. Se me emocionó porque yo venía del Trópico y todo lo que él quiere en esta vida es tener el lujo que tenemos nosotros de poder sembrar árboles de aguacate y mango y ondas como tropical cherry trees, porque el de él no crece mucho; y además estaba al tanto de que en Nicaragua iban a hacer un canal y que debe de representar un montón de plata e intercambio, como el de Panamá. Le conté que de hecho tengo un árbol de aguacate en mi jardín y que cuando da aguacates traigo para compartir en el trabajo, y que no conozco Panamá, pero voy para allá pronto. Ah, yo tampoco he ido, pero me imagino! Me contó él, y bien felices íbamos platicando el trayecto del Holiday Inn al campus de Southeastern Louisiana University (SLU).

Allí en el campus fue que alguien habló de religiones y cristianismo, con alguien que se declara ateo y hablaron de que whatever floats your boat, you and I are the opposite ends, my friends, y que así sea. Yo no tomé participación en esa conversación, ocupada con mi hamburguesa vegetariana en Mooyah. Hablé luego para decir que a mí también me gustan Earth Wind and Fire y más de alguna vez, en el transcurso de esta aventura académica, dije cosas como No pagar no es robar, es protestar contra el sistema imperialista yankee, y otros destellos de una filosofía freegan (así como los vegetarianos no comen carnes, los freegans no consume nada que no sea gratis), bromeando así en serio, porque ¿cuánto gasté en el almuerzo la vez que comí en la cafetería?

Ba de ya, say do you remember
Ba de ya, dancing in September
Ba de ya, never was a cloudy day

De hecho, puse en práctica mi freeganism allí en Red, White and Brew, el paraíso de vinos y cervezas. Una barra de cuatro lados, dos bartenders (un Él y una Ella) y alrededor, estantes de vinos y cervezas. La sacas, te la sirven o te la ponen a helar. “You want cheap wine? I got you”, dijo Ella. Él dijo que había viajado, cuando se puso a hablar con La Nica quien se tomó felizmente su cerveza compatriota, una Toña (que en lo personal me sabe al Hostal el Oasis, Granada, con calor y fumigación, porque el veneno no me detenía cuando yo era joven y piscinié mientras fumigaban, un agosto de 2011). Él resultó no ser muy inteligente, pero le dimos puntos porque era sonriente y amable. Ambos Él y Ella eran sonrientes, sureños y amables, y nos veían con intriga hasta que no se aguantaron la curiosidad y preguntaron que qué diablos estábamos haciendo en Hammond, LA. “We’re here for a course, a week ago…” y empezó la conversación que terminó con yo diciéndoles que ahora somos más inteligentes. Hacía una semana, éramos menos inteligentes, puesto que no habíamos completado nuestro curso; quien sabe, a lo mejor hasta no hablábamos inglés, dijeron ellos… No como ahora, al cabo de una semana en SLU, ya éramos funcionales angloparlantes y expertos mercadólogos.

–¡Qué chiva esta taza!, me dijo El Hombre Araña, mientras Él y Ella atendían a otros clientes.
–¿La querés?– pregunté yo.

Como su respuesta fue SÍ, procedí con el robo legítimo del souvenir, acto legitimado porque 1) a ellos no les hará falta y 2) nosotros nos lo merecemos, como los clientes exóticos de Centroamérica que somos.

Reían de mí pero fui firme y ellos se adelantaron cuando yo me acerqué a pagar mi cuenta por una Coca-Cola Zero y una botella de agua. Él y Ella me dijeron que no querían que nos fuéramos, porque les caímos bien. Yo también quería quedarme, les dije, pero mis amigos ya se iban, y pagué mi cuenta y me dijeron que Gracias por ser tan honesta y no irme sin pagar. La operación secuestro de souvenir en el bar Red, White and Brew fue un éxito.

***

Carl, estudiante de mercado y Sports Management de SLU, nos dijo que probáramos lagarto y que, si quisiéramos, nos podíamos ir a meter a un pantano con un speedboat a cazar nuestro propio lagarto y comérnoslo. Ahí andan, dicen. (Y yo me quedé con ganas de ser una mujer de pantano y pasear en las ciénagas, con esa duda enorme de ¿cómo funciona una ciudad construida debajo del nivel del mar?)....

Down on the corner, out in the street
Willy and the Poorboys are playin'
Bring a nickel; tap your feet.

Y cuando regresamos a New Orleans,  probamos lagarto empanizado, boqueado, y langostinos conocidos como Crawfish; y miles de cosas fritas en un restaurante que rinde homenaje a Forest Gump, y no, no probamos beignets, pero nos asomamos a Café du Monde y en la noche comí el mejor sándwich del mundo. Yo he comido muchos sándwiches y mi favorito ha sido el Muffaletta de Cochon Butcher, mmmmmmmmm….. Le traigo nostalgia a ese sándwich, que como preludio tuvo varias conversaciones sin sentido exaltadas por mis ataques de risa. Si algún día muero, que sea de risas, y feliz como cuando conocí en persona al Mississippi River.

Pero, ojo: si van al Cochon Butcher, no pidan una botella de agua, porque cuesta $4.00 contra $0.00 que cuesta pedir Mire, regáleme un vasito de agua. “Niñas, ¿por qué pidieron una botella de vidrio?
–Por pendejas.”

Y nos pasamos de Magazine St. a Canal street, y no entiendo, a todo esto, pero sé que hay hoteles y que la ciudad huele feo pero no importa porque es menos Miami y más Europa, y ya nos vamos a meter a Bourbon Street y a la parte donde hacen el red dress party en New Orleans. Véngase, metámonos al Pato Brayan o Pat O'Brien's, el lugar clásico y catrín de esta ala de la ciudad simbólica del Nuevo Mundo circa siglo 18. Sentémonos a que dos pianistas se turnen para cantarnos The Temptations, The Foundations, Bobby McGee de Janis Joplin, Creedance Clearwater Revival y más r&b y rock and roll, que yo gritaba y cantaba, hasta que una pareja interrumpió mi canto con un chiste de ¿Y aquí, donde se sientan los viejos? Le dije que con nosotros, porque ellos eran jóvenes de corazón y yo una alma vieja (viejísima).

Baby Baby
Try to find a little time
And I'll make you happy
I'll be home
I'll be waiting beside the phone

Waiting for you. 

VE, mi postal sacada del French Quarter, New Orleans. 


Patricia Trigueros

Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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