Jueves musical

I made it through the wilderness.. (8)

¿Acaso no es un buen día para un musical?

En diversas ocasiones he tratado de musicalizar el día a día, hacer observaciones mundanas al compás de un son y convertir mis diálogos en canciones, estilo cualquier musical. Recuerdo aún cómo me impactó Evita, con Madonna y Antonio Banderas, puesto que en ningún momento dejan de cantar, ni para decir “pásame la sal” o qué sé yo. ¿Tan así son los musicales? Yo recordaba que siempre hay momentos de diálogo que conectan escenas, que introducen las canciones que no solo son canciones sino también puestas en escenas de baile y coros. Entiendo que haya quienes le hagan mala cara a los musicales, como espectadores acostumbrados a ver algo más regular y no tan escandaloso como la exaltación de los sentimientos, las composiciones musicales, los performances… Aparte, sean dramas o comedias, no estamos hablando de realismo, y tampoco a un nivel presuntamente elevado como una ópera... pero yo soy de las que sí disfrutan de los musicales y estas son unas recomendaciones.


En el Cine Club amateur que armamos cuando teníamos 16, lo escuché nombrar. Que era genial esta película de culto (y creo que hoy dejaré de fingir que me importa qué significa “película de culto”), y ya. Hoy, soy yo quien la menciona, a esta película de culto, un musical que mezcla glam rock con rock n’ roll de los 50’s, cuya banda sonora puede sonar en repeat y forever, el himno para la época de Halloween junto a quien me haga barra, padre del baile del Time Warp que tanto he bailado, moviendo las manos y las caderas. 
El villano, el temor a la diversidad sexual
Es una parodia de B-horror movies del pasado, que usa esos patrones y la exageración para exaltar la libertad sexual y el rock glam de los 70’s en contraposición al conservadurismo de generaciones anteriores, animada por la historia de Brad y Janet que entran en contacto vía clichés fáciles con el travesti Frank N. Furter, del planeta Transexual Transilvania. Las canciones encajan con la historia y no voy a hablar  de cómo es verlo en vivo, un montaje particular de actores amateurs, tal y como se hacían en las salas de cine vacías hace 40 años.


I'm just seven hours old
Truly beautiful to behold
And somebody should be told
My libido hasn't been controlled
Now the only thing I've come to trust
Is an orgasmic rush of lust

Me la recomendaron cuando escucharon la vehemencia con la que hablo de Rocky Horror Picture Show y me describieron que las canciones eran buenísimas, que Swan es productor de música, y algo de todo esto me acordó a Tommy y al mal trip que me da The Wall (aunque, ojo, que me de mal trip a mí no significa que es mala); pero no la vi sino hasta jace poco. ¡Es espectacular! Me siento como Winslow Leach, viviendo su propia reescritura de Fausto de Goethe, condenado a una tragedia estilo The Phantom of The Opera…. Cantemos “Special to me”, en repeat forever.


¡No le vendás tu alma al diablo!


No sabía que Brian de Palma podía hacer eso.




You either love it or hate it, no hay in between.

Satine
Y me costó al principio, en aquellos principios del nuevo milenio, porque no acostumbraba a ver a John Leguizamo en el papel de Henri de Toulouse Lautrec (con la estatura característica, en medio de la estética burdeles-ish parisina…) cantando estilo Julie Andrews en The Sound of Music. Tampoco estaba acostumbrada a un covers de Nirvana (Here we are now/ Entertain us) y Madonna, sumados a la dirección de arte que distingue la dirección de Baz Luhrmann (o al menos según lo que recuerdo de, por ejemplo, Romeo + Juliette, Young hearts, run free cantó Mercutio desde las gradas en un espectáculo de metanfetamina)... Sin desviarme más, el medley de los amantes en la azotea me quedó grabado y el performance de Satine, en general, también… Es más, la Nicole merecía un Óscar pour Moulin Rouge y no por The HoursElla tan frágil y él tan celoso, la historia es buena y los personajes también, creo yo. Fin de discusión de cafetín.



Without tradition life would be as shaky as a Fiddler on the roof


Tevye dándole su bendición a Perchik el revolucionario
En el 1998, nos prestaron esta película. Mi papá ya sabía de qué iba, pues allí le encontré el libro, el guión del musical en Broadway, datado de algún punto extraño ubicado entre 1976 y 1980. Los demás éramos ignorantes y fue entonces que descubrimos la magia, lo increíble de este musical que te traslada a una comunidad judía en Rusia pre-revolución rusa, y vemos su éxodo. Son tradicionalistas y esto significa roles muy pronunciados de género dentro de la familia y la sociedad, muchísima fe, matrimonios arreglados y supersticiones que animan presagios en sueños que dictan decisiones serias (i.e. la maravillosa escena del sueño con la abuela, en el que se le advierte a Tevye que su hija Tzeitel no se puede casar con el carnicero, argumento para convencer a la esposa que hace lo que su abuela difunta diga). Inconcebible que las hijas de Tevye se casen por amor...! Pero vemos como se rompen tradiciones y evoluciona la mentalidad, mientras cantamos al unísono (con mis hermanas) Matchmaker, matchmaker, make me a match, Find a find…. “Yo soy Hodel, usted es Tzeitel, la Raquel es Chava…” Las canciones son buenísimas. No lo digo yo, lo dicen todas las reinterpretaciones en teatros de toda escala que han habido.


“Ay no, Raquel, yo no quiero ver a una familia que canta” le decía yo a mi hermana, haciéndole mala cara a su propuesta de veamos The Sound of Music, porque la mera idea de 7 niños vestidos iguales cantando con títeres me daba wakala, como negando mi infancia en la que sí había visto esta obra maestra. Pero hace no mucho, ya en mi vida adulta sin prejuicios, me senté y la vi toda una tarde. ¡Wow! La amo. Redescubrir a la familia que canta unida por amor y anti-Nazi, en medio Austria, con el padre militar guapísimo que canta “Edelweiss.” No sé qué me estás diciendo, pero cántame, Capitán Von Trapp.

La familia que canta y lucha contra el nazismo
Ver Beginners vale la pena en homenaje a Capitán Von Trapp, ya que es el mismo actor (Christopher Plummer) pero cuando ya tiene mil años.


"A mí no me gustaba Woody Allen, porque la primera película que vi de él fue con la Paty, un musical que se llama Everyone Says I love you. ¡La odié!" – Matías Wulff

Todo el amor y entusiasmo profesado anteriormente no se compara al amor y entusiasmo que le tengo/siento por Everyone Says I love you. Estaba con mi hermana en Games Place cuando una caja de Vhs se nos quedó viendo diciendo “alquílenme”, y leímos que el cast –Edward Norton, Julia Roberts, Drew Barrymore, Tim Roth, Goldie Hawn, Natalie Portman, Gaby Hoffmann, etc– y vimos que era de Woody Allen. Había que verla.


Esa locación en la vida real, una madrugada en París, huele feo y da mala espina.
Resultó siendo una comedia musical absurda y fantástica, sobre musicales. Djuna, narradora, es hija del personaje de Goldie Hawn, ex esposa de Joe (Woody Allen), y tiende hermanastros y dos medias hermanas; y Joe enamora a Von (Julia Roberts) porque Djuna tiene acceso a todo lo que Von le dice a su psiquiatra… No hay hilo conductor aparente más allá de la secuencia de chistes y peripecias que son interrumpidas por canciones extraídas de musicales anteriores, como I’m through with love que hay quienes conocen de Some Like it Hot con Marilyn Monroe. Lo que Woody Allen ve en cada una de las canciones que rescata es que es imposible decir esas cosas si no es una canción. Vayan y lean en voz alta I could show the world how to smile / I could be glad, all the while / I could turn the grey skies to blue, if I had you; simplemente no se dice, se canta. Y sacándolas de su vieja película original, en 1997 en Everyone Says I love you las canciones llegan desde Ed Norton afuera de Harry Winston, pasando por un fugitivo en un balcón de Park Avenue, hasta un taxista neoyorquino en turbante (una de mis escenas favoritas).


Otra constante es que Djuna se enamora a cada rato, osea que solo fue un susto el momento en el que se quiere casar con un gondolero que conoció en Venecia ya que, pensándolo bien, hay mucha contaminación en esos canales italianos.


I'm through with love
I'll never fall again
Said adieu to love
Don't ever call again



Patricia Trigueros

Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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