Un buen día para enfermarse

palabras de antes, hoy

Relato de un martes.

Los martes son un buen día para enfermarte. Nadie nunca ha dicho que “¡qué martes tan fantástico es hoy!”, no.

De tal modo, empezás la semana con un lunes no tan lunes como los lunes de depresión rutinaria estilo el mes de enero, pero –¡ojo!– aún puede venir la gripe asquerosa que te acecha desde la infancia a estropearte la semana.

Qué hacer si te pega una gripe fea un martes como hoy

(Lo recomendado es:)

Desaparecer de la faz de la tierra y no atender a nadie por ninguna vía de comunicación o espacio.

Mantenerse en cuarentena. Los espacios laborales entienden que podés enfermar a tu vecino, que tu enfermedad es una realidad y, la verdad, va a salir caro si te morís.

Gritar en agonía, por una vez que tenés el pretexto.

Descansar y mantenerse en reposo.

Dormir con alguien, para que el virus abandone tu cuerpo y se mude al cuerpo de tu compañero de cama.

Recibir visitas exhaustiva de tu ser querido con té y sorbete.

Qué hago yo cuando me pega una gripe fea como el martes pasado

(Lo no recomendado es:)

Asisto a todo evento que yo juzgue indispensable.

Asistir a todo evento profesional y curtirme debajo del aire acondicionado porque yo aguanto, y no quiero quedar mal. Y estornudo en el prójimo y riego la amenaza del virus. Soy una amenaza.

No expresar la agonía hasta que es demasiado tarde.

Ir a yoga dos veces en un día si posible (para compensar por las cervezas y los cigarros de los días sin yoga).

Dormir sola y soñar con cargar la culpa de no haber leído Crimen y castigo de Dostoievsky, y entender al fin el porqué del fracaso de mi vida.

Reducir el contacto con el ser querido a comunicación digital por cuestiones de logística.

Qué debo hacer si estoy muriendo de gripe

Entro no tan tarde a casa, pero suficientemente tarde como para no tener que lidear con tráfico, y con suficientes síntomas como para hacer el trayecto sin tráfico algo igual de tedioso. Tengo fiebre, tiemblo, tengo mocos y tengo frío y, a la vez, siento que mi carro es un sauna de microbios. Pienso en escribir algo poético que comparen, en forma de metonimia, a las heridas emocionales de terceros con microbios, porque las personas somos contagiosas. Rompo el silencio únicamente para expresar agonía y quejarme sin consuelo. Me resigno a tomar medicinas y consigo fe, que normalmente no existe, que me hace pensar Vaya, hoy sí. Voy a dormir por primera vez en tres días, y voy a resistir las ganas de fumar. Dos tostadas con aguacate es lo más cercano al sorbete que anhelo. El primer paso, después de parquearme en 15 torpes movimiento, es quitarme la cárcel que es mi brasier. Zapatos y jeans-prisión, ¡fuera! En pijamita y abrazada de una taza (la más grande posible) llena de té Sleepy Time, antes de las 9PM. Pongo Netflix por segunda vez en un mes y la elegida es The Big Short y su banda sonora rapera, por tercera vez en un año. Me voy a dormir en cualquier momento.

the face of death



Patricia Trigueros

Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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