Cine en el bus



A veces es más fuerte que uno: las películas en el bus te absorben, es un trance, voluntario o no. No podés hacer más que ver, y si acaso comentar, la película que te ponen en el bus. Después de una lista de experiencias borrosas de películas dobladas, las que se me quedan son estas:

La vez que me sorprendí fue porque según yo no estaba tan mala la opción: Big Daddy no es tan mala, me entretuve viendo amablemente (de nuevo) la historia de un tipo que es un tonto en diferentes escalas, una película que recordatorio con cariño de que antes de bad Adam Sandler movies existió Billy Maddison. Después, solo se pusieron un poco incómodas las cosas… Pero, en fin, estaba de buen humor pos-Big Daddy cuando la azafata terrestre nos puso una película mórbida y violenta: The house on the left. A lo largo de la película comentamos lo inverosímil de la trama y lo innecesario y traumático de una escena larga de violación y abuso. En retrospectiva puedo decir que fue una mezcla muy atrevida de parte de los encargados del entretenimiento en de los buses Transportes DEL SOL.

La vez que la escogimos: no recuerdo cuáles eran las opciones, pero nosotros la pedimos que por favor nos pusieran The Hot Chick con Rob Schneider. Es tan buena dentro de la absurdidad de su conflicto. Todos sus elementos, analizados por separado, son geniales. ¡Por más películas como The Hot Chick!

Las mejores películas – o por lo menos las que más recuerdo haber disfrutado– fueron dos en un iPad, en el transcurso de un viaje en bus que duró aproximadamente 14 horas. No recuerdo en qué orden las vimos, si fue The End of The Tour primero seguida de Les garçons et Guillaume, à table! o si fue al revez, pero la combinación hizo mil veces mejor mi ride en Transportes DEL SOL. Con una, la francesa de Guillaume Gallienne que está en mis top 5 de pelis frenchis contemporáneas, me carcajeé y se sumó esa vez a mis buenos recuerdos de esta historia un poco rara, un poco compleja. “No me gustó”, me dijo un amigo, “pero me acuerdo de haberla visto y pensado que a Paty le debe gustar esto.” Y de allí, con The End of the Tour me sentí conmovida en algunos momentos y completamente absorbida por las ideas de David Foster Wallace. No lo conocía, pero prometí entregarme a toda su prosa en cuanto pueda. En cuanto salga de mis pendientes literarios, acorte la larga cola de libros por leer, me dedicaré a sus ensayos y sus novelas. Es divertido (aburrido, para algunos) cómo un autor/lector de David Foster Wallace lo entrevista y en el camino se topan y chocan la idea de este autor/lector con la realidad, por así decirlo.  Y por cómo te lo cuentan, la tragedia no es tan triste.

La resignación viene en abril/mayo de este año porque me fui a Guatemala y me pusieron la misma película en la ida y en el regreso: No eres tú, soy yo. Creo que Derbez me mostró que la fórmula repetida de recuperarse de una ruptura amorosa, conocer a alguien, confundirse y volver y el final feliz no es ni creíble ni chistoso después de cierta edad o, pues, cuando ellos tienen cierta edad. O quizá sea que nada es chistoso cuando lo ves dos veces, en dos trayectos seguidos de más de cinco horas.

AP 
Patricia Trigueros

Patricia Trigueros

105 lbs, Sagitario, 1m56. Paty Stuff son las cosas que llenan mi agenda, las reseñas y anécdotas que lo recuentan. Hablo español, inglés, francés y spanglish. Me exilié en Francia por cuatro años y al regresar caí en copy publicitario, entre otras cosas. Redacto, escribo, traduzco, me río, tomo mucho café, soy una fumadora de medio tiempo y como como señorita pero tomo caballero.

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